jueves, 1 de septiembre de 2011

La culpa la tienen Phineas y Ferb

Acá estoy de nuevo, en éste bonito espacio familiar para contarles una más de mis divertidas vivencias al buscar trabajo. No hace mucho les conté como en una entrevista laboral me pusieron a elaborar un examen psicométrico, pues bien, hace un par de semanas fui a otra y al parecer no me fue bien que digamos (sino ya me hubieran hablado ¿no?). Los culpables… unos dibujos animados.

Si como una vez mencioné, mi educación sentimental proviene de las caricaturas, qué de raro tiene que un par de personajes infantiles hayan frustrado uno de mis constantes intentos de conseguir empleo. Todo comenzó un martes cualquiera, cuando recibí una llamada de parte de editorial Notmusa, para citarme al día siguiente en sus instalaciones y presentar algunos exámenes para la vacante de redactor en el portal de un diario deportivo. Bueno, del periódico Récord. Llegada la fecha señalada, me presenté muy puntual en las oficinas de aquella editorial, que por cierto están a todo dar y tienen un agradable ambiente juvenil (no sean gachos si alguien lee esto y trabaja ahí, haga gestiones para que me contraten). Una de las encargadas de recursos humanos me pasó a una especie de sala de juntas en donde otro aspirante justo terminaba de contestar una prueba. Me dio un examen y me dijo que en cuanto acabara le avisara para que lo recogiera.

Examiné las hojas. Se dividía en conocimientos deportivos y gramaticales. Respondía tranquilamente. Disfruté de aquel espacio por unos 5 minutos hasta que la calma se rompió cuando en aquella sala irrumpieron dos muchachos acomodando una mampara que simulaba un remolino psicodélico. Después llegaron unos fotógrafos y detrás de ellos estos dos individuos:




Esos dos extraños seres, aunque no sabía quienes eran, me resultaban familiares. En cuanto me vieron se acercaron y comenzaron a molestarme. Uno simuló analizar mi examen y con la cabeza negaba como diciendo ‘todo está mal’. El otro de plano me quitó las hojas y las aventó. Al poco rato les aburrí y me dejaron en paz. Mientras esas dos ‘cosas’ posaban para la cámara, un trabajador de la editorial se acercó a preguntarme si no quería pasarme a un lugar más tranquilo para seguir con mi examen. Amablemente respondí que no, pues no había tanto ruido como para no concentrarme. Gran error. Un par de minutos después, por la puerta de aquella sala de juntas entraban varios muchachos y muchachas fascinados por tener ahí a esos dos personajes deformes que seguía sin identificar. Después de las fotos para el periódico, las botargas se quedaron ahí paradas, mientras uno por uno de los curiosos se tomaba fotos con ellos. Fue tal el éxito que hasta se formó una fila de trabajadores ansiosos por llevarse su imagen del recuerdo. Intentaba concentrarme, pero para mi desgracia la mayoría de los presentes eran mujeres, y muchas de ellas estaban sentadas en las mesas en las que yo intentaba por probar mis capacidades laborales. Entonces, no sólo luchaba contra el ruido y desorden, sino también contra las sentaderas que esas muchachonas ponían frente a mí. Así, entre pompas y flashazos pasaron unos veinte minutos.

La sala se fue vaciando. Antes de irse, esos dos muñecos cabezones nuevamente fueron hacia mí. Esculcaron el libro que traía, me despeinaban y de nuevo lanzaron mi examen por los aires. Justo al retirarse, uno de los fotógrafos alcanzó a decir –“pobre chavo, ni lo dejaron concentrar en su examen”. Y la verdad es que no. A pesar de que sabía casi todas las respuestas de índole deportiva, y en ortografía me defiendo bastante bien, el barullo ocasionado por esos dos visitantes pudo ocasionar que pasara por alto algún detalle. De cualquier forma, ya con aquel cuarto vacío y en total calma intenté darle un repasó más a mi prueba, pero no me quito la idea de que pude haberlo hecho mejor.

No me han hablado. Me da coraje porque en verdad me encantaría trabajar en un medio impreso. Mi coraje aumentó cuando un día, cambiando de canales en la televisión me topé con la imagen de esos dos desgraciados que en parte ocasionaron mi desgracia. Entonces supe sus nombres: Phineas y Ferb. Seguí viendo la caricatura y supe que eran medios hermanos. Sin darme cuenta, mi odio se fue transformando primero en curiosidad, después en simpatía. Supe que todo se había ido al carajo, cuando me descubrí buscando en la programación de cable los próximos horarios en los que podría ver más de esos episodios.



¡Que a toda madre, no me dieron el trabajo y me volví adicto a una serie animada! He visto no sé cuantos capítulos de Phineas y Ferb y no me cansó. Para quienes aun no hayan visto esta caricatura, les diré que es una maravilla. Divertida, inteligente, ágil y fresca. Trata de dos hermanastros que para no aburrirse en sus vacaciones veraniegas, se dedican a concebir como hacer de cada día algo divertido. Así llevan a cabo los planes más disparatados e increíbles, mientras su hermana Candace batalla sin éxito por acusarlos. Paralelo a esto, los capítulos se complementan con Perry el ornitorrinco, la mascota de Phineas y Ferb que en realidad es un agente secreto (del que soy bien, pero bien fans), destinado a frustrar los malévolos planes del Dr. Doofenshmirtz. Ambos contextos terminan complementándose hacia el final de cada aventura, dando como resultado un entretenido enredo. Con gags muy marcados y un humorismo lleno de creatividad, Phineas y Ferb ha logrado en muy poco tiempo reclutar a una gran cantidad de seguidores. Entre ellos yo.

Aquel día que fui a la redacción de Récord aquellas botargas promocionaban la próxima película de Phineas y Ferb. Sospecho que querré verla. Por lo pronto esta serie me sirve para aprender la moraleja: cada día puede convertirse en una nueva y maravillosa aventura, de eso también tienen la culpa Phineas y Ferb.

7 comentarios:

El Xhabyra dijo...

ah caray!

no sabias quienes eran phineas y ferb?????


pues en que planeta estas sufriendo tu desempleo mi gabo?

a ese par los pasan en un chingo de canales (bueno que yo sepa en el canal5, en el disney y en el XD me los encuentro a cada rato) y sus pegajosas canciones tienen mensaje diabolico porque no puedes dejar de cantarlas,...

yo hasta el disco que sacaron ya me baje X-D

en fin,... ojala y pronto te llamen al record,...igual que tu sigo buscando de hecho mañana viernes tengo una entrevista.

xhaludos!

OmaruS dijo...

jajaja otro que cae con sus caricaturas.

Imaginate, yo que soy ingeniero, es como ver mi infancía en caricatura... hasta siento que algunos capitulos me los robaron... bueno, no tanto así.

En fin la caricatura se me hace una maravilla, principalmente por como van uniendo las historías, hasta hay algunos en los que son 4 historías paralelas.

Por cierto ¿por que no pones tu blog como parte de tu CV? Así igual y a alguien de Record u otro medio impreso le intereza tu forma de escribir y te contacta.

¡Saludos!

Raúl Vortiz dijo...

Jajaja qué anécdota tan más chingona, Gabriel. Yo la neta también me hubiera distraído, y al igual que tú con las posaderas de las chicas, no hubiera querido cambiarme de lugar jajaja.
Oye vas al Azteca la semana que entra?
Yo tengo planeado viajar, a ver si nos topamos en el estadio para saludarnos.
Un abrazo.

Laura dijo...

Suy MUY fan de Phineas y Ferb! Y de Perry! Y me encantan también los musicales. =) Saludos!

gabriel revelo dijo...

xhabyra: sigo sin explicarme como no me topé antes con ellos. ahora suelo verlos en tv azteca y los canales de disney en cable. lo que no sabía es que había hasta un disco ¡lo buscaré! espero que te haya ido bien en tu entrevista.

OmaruS: eso de ver como entretejen historias se me hace fantástico. no he subido el curriculum pero lo puse en LinkedIn, y por si las moscas siempre tengo la dirección de mi mail en éste blog. ¡Saludos!

raúl: gracias por tu comentario. y sí, a menos que ocurra algo extraordinario o raro iré al estadio el próximo domingo, espero podamos vernos por allá.

lau: ¡claro, se me olvidó mencionar los musicales! por dónde la veas, la serie no tiene desperdicio. un abrazo.

Anónimo dijo...

Se me hace que fue una trampa para medirte tu asertividad ,no? pero lo bueno es que te llevo a conocerlos...

gabriel revelo dijo...

anónimo: puede ser, no lo había pensado así jaja.