jueves, 18 de noviembre de 2010

Mi educación sentimental proviene de las caricaturas



Desde niño fui raro. En ese entonces no me daba cuenta que aunque tenía los mismos gustos y aficiones de mis amiguitos, les daba un enfoque un tanto diferente, incomprensible para los demás. Mucho tiempo después sé que no era tan extraño como los demás creían, sino que fui un enamoradizo prematuro.

Se entiende que en cada persona el proceso es diferente, y que normalmente, cada quién inicia su educación sentimental con la adolescencia. Sin embargo, un servidor comenzó a tener corazón de pollo desde muy tierna edad, y que incluso, me llevó a auto medicar a unos niños en el kinder. Desconozco cuando comencé a tener noción del amor, pero fue gracias a las caricaturas que descubrí que el amor es capaz de mover y alterar el orden natural de las cosas. De tal modo que cuando veía Robotech, mi mayor preocupación no era que el piloto Rick Hunter combatiera con éxito a las fuerzas Zentraedi, sino que éste resolviera el triangulo amoroso que conformaba junto con la famosa cantante Minmei y la capitana Lisa Hayes (confieso que me enamoré de ella). En una de las escenas que más recuerdo, Rick vuela su nave en una pelea de proporciones épicas, mientras Minmei canta en un programa de televisión y Lisa observa con preocupación el desarrollo de la batalla. Lo que para el resto de los niños era una secuencia de acción maravillosa, para mí era un momento lleno de drama y tensión amorosa.

De la historia concisa de Robotech recuerdo muy poco, pero sus escenas románticas entraron para siempre en mi memoria. Aprendí así que la peor de las guerras no son nada si se comparan con un corazón roto. Lo mismo me pasaba con Súper Campeones, en dónde mi atención no se centraba en los goles sino en la conmovedora historia de Andy Jhonson, jugador enfermo del corazón que arriesga su vida durante varios partidos mientras su mejor amiga sufre en silencio por él.

Con Dragon Ball quedé cautivado por el extraño romance entre Vegeta y Bulma; con los Caballeros del Zódiaco siempre esperaba que algún día Seiya y Saori aceptasen sus sentimientos; y ni hablar de los coqueteos entre Gambit y Rouge en X-Men. Enumerar más ejemplos me parece ocioso y hasta infantil. Lo único que pretendo con éste post es comprender porque soy como soy. Quizá por eso aun soy un cursi y hasta en programas de comedia me fijo más en las historias románticas que en los chistes. Por lo anterior no es raro que hace 2 años la película Wall-E me hubiera conmovido, y que gran parta de mi adolescencia y juventud la haya pasado enamorado del amor, a pesar de que entonces vivía una profunda soledad.

No sé si mi corazón se haya reducido a una pasita por usarlo desde que era tan pequeño. Tampoco sé si fui el único niño hombre al que le gustaban los balazos, la violencia y los goles, pero sólo si estos estaban motivados por la conquista de una mujer, el desamor o la pasión.

Soy Gabriel Revelo, y sin vergüenza lo reconozco, mi educación sentimental comenzó al ver caricaturas.

5 comentarios:

S0reN dijo...

Me has revelado muchas cosas sobre mí mismo en esta entrada! jeje ¡A mi me pasó exactamente igual! (excepto que yo no ví Robotech, pero del resto de las series... y en particular las que yo ví... ¡Más exacto no pudiste ser!).
Como siempre, excelente tu entrada del blog!

Luis Gabriel González Sayago dijo...

Me ha pasado exactamente lo mismo. ...pero en las peliculas. Desde siempre me había preguntado que era lo que hacían los personajes para tener ese sentimiento tan raro. Ahora lo conosco y es algo genial. Buena entrada.

XND dijo...

«En una de las escenas que más recuerdo, Rick vuela su nave en una pelea de proporciones épicas, mientras Minmei canta en un programa de televisión y Lisa observa con preocupación el desarrollo de la batalla.»

Creo que ésa escena vive/vivirá por siempre en la memoria de muchos de nosotros. No sólo es una escena trascendente para un niño. Creo -con mi precaria especialiación cinematográfica/dramatúrgica- que en sí es una escena fuertísima y super lograda en una historia. Si se hubiera aplicado en una peli de Steven Spilbergh o de los hermanoz Wachowzki Uoooooooots!!!!

Saludos! =D

Anónimo dijo...

Definitivamente tienes razón, yo a la fecha considero que gracias a la Candy-Candy, existimos una generación de mujeres traumadas, eso si que era más drama que una novela de televisa. Y sin mencionar a Remi, que por capitulos enteros nos tenia con la lagrimita.

Besos,

Dely

gabriel revelo dijo...

Caray! gracias, veo que no soy el único loco y que habemos varias almas sentimentales en el mundo creo que lo que nos pasa es disfrutable. Estamos enamorados del amor, ásí son las cosas.

jona: esa escena es una maravilla, me alegra saber que forma parte del recuerdo colectivo de nuestra generación.