viernes, 2 de enero de 2009

Estamos haciendo un libro...


Lo común sería hablar de retos y no de obsesiones al inicio de un nuevo año.

Hay obsesiones que llegan a nuestra vida con el propósito de cambiarnos la existencia. Que se apoderan de nuestro entendimiento y vacían nuestra mente de cualquier otro pensamiento. Una epidemia o una adicción incurable, o las dos cosas y hasta más. Cuando se cae preso de una obsesión de nada servirá querer escapar con mil y un pretextos o argumentos vacios para postergar lo inevitable: el momento de enfrentarse al reto más grande de nuestras vidas y salir airosos.

En mi caso la obsesión que alimenta mi intranquilidad es un libro. Aun no se escribe pero a la distancia lo adivino enorme, inalcanzable y peligroso. Para colmo, a su futuro autor lo veo todavía muy verde y sin una idea clara de lo que es escribir una novela. Y sin embargo el reto está ahí, esperando a que el pequeño e inexperto intento de escritor se arme de valor y tome al toro por los cuernos.

No recuerdo cuándo fue la primera vez (quizá un par de años) que mi abuelo me confesó que deseaba escribir su biografía y sugirió la posibilidad de que yo estuviera a cargo de la escritura. Por mucho tiempo aquella idea no fue más que un proyecto que aunque deseábamos, ninguno de los dos tomó demasiado en serio hasta que en octubre pasado decidimos aterrizar el proyecto. Sigo sin tener idea qué fue lo que hizo que de repente ambos sintiéramos que era el momento adecuado de comenzar. Lo cierto es que desde el mes de noviembre dedicamos las tardes de los martes al libro sobre la vida de mi abuelo. Cada semana escucho atento las inagotables enseñanzas de una existencia que es, auténticamente, de novela.
Han sido dos meses de tomar apuntes, de armar mentalmente el mapa de una historia que tiene mucho de dónde cortar y que muchos calificarían de ficción. El primer problema ya surgió: hace una semana dejé un par de cuadernillos con notas escritas por mi abuelo y por mi en una de las oficinas del periódico Récord. No sé si podré recuperar esa información, que para mi vale oro, en los próximos días. Aun así es demasiado tarde para rajarse. Me la jugaré con lo que tengo y entraré, de golpe y finalmente, a la aventura de escribir un libro en serio y no intentos a los que apostaba escasamente.

Inicia el año. Periodo que me tracé para comenzar a escribir y ordenar lo que me han ido dejando las entrevistas de los martes. Surge entonces el segundo problema: vencer mi inconstancia y forjarme una disciplina. Vencer a la rutina y conseguir lograr sentarme un par de horas al día a trabajar en la biografía que en mi mente ya estoy convirtiendo en novela. Soy el muro que tengo que derribar. Si mi abuelo a sus 89 años puede, no veo porque yo no. De salir airoso, habré dado un paso importantísimo hacia mi objetivo de algún día poder llamarme escritor. Por eso el 2009 es un año muy especial.

Siempre he querido escribir una novela pero nunca llegaba a mi mente una historia que me cautivara lo suficiente como para dejar media vida en el proceso de darle vida. Esa historia, real, ya llegó mi. Estamos haciendo un libro, el de la vida de Gabriel González, un niño humilde que soñaba con recorrer el mundo y ser alguien de categoría… y saben qué, lo logró.


Estamos haciendo un libro,
testimonio de lo que no decimos.
Reunimos nuestro tiempo, nuestros dolores,
nuestros ojos, las manos que tuvimos,
los corazones que ensayamos;
nos traemos al libro,
y quedamos, no obstante,
más grandes y más miserables que el libro.
El lamento no es el dolor.
El canto no es el pájaro.
El libro no soy yo, ni es mi hijo,
ni es la sombra de mi hijo.
El libro es sólo el tiempo,
un tiempo mío entre todos mis tiempos,
un grano en la mazorca,
un pedazo de hidra.


- Jaime Sabines, prologo del poemario Tarumba (1956)


5 comentarios:

drneon dijo...

A pesar de todo, los hombres somos tan pequeños y nuestra existencia tan breve, que nos esforzamos por dejar alguna huella que de cuenta de nuestro paso por este mundo.

La realidad muchas veces hace palidecer a la ficción de cualquier novela. Lo real siempre es más intenso y es ahí donde surge la materia dispuesta de muchas historias.

Enhorabuena por la iniciativa, ojalá algún día nos compartas algún fragmento de ese libro actualmente en proceso.

"La literatura sirve para tratar de recrear lo real.

Juan Villoro

Wilmer Avila dijo...

Qué bien que comencemos el año con aspiraciones grandes; este es un proyecto grande y espero que todo resulte bien. Recuerda que lo más dificil era tomar la decisión de escribirlo, ahora solo queda trabajar y trabajar.

Saludos.

Wilmer Rafael
(OREJA AZUL)

gabriel revelo dijo...

drneon: gracias por tus comentarios... y por supuesto que en cuanto tenga algo se los comparto. por lo pronto te comento que recuperé mis apuntes que había dejado en la redacción del periodico Récord.

wilmer: gracias por tus deseos. claro que es hora de trabajar, espero que me dure la fe. saludos!

topo dijo...

Suerte, Gabriel. Ojalá sí seas constante y algún día (tan pronto estés seguro de que terminaste tu obra, con todo lo que la frase implica) podamos leerla. Saludos.

gabriel revelo dijo...

topo: gracias, la suerte nunca sobra, sobre todo en estos casos. saludos.