viernes, 11 de marzo de 2011

Cristóbal el Brujo


“Presentación de ‘Cristobal el Brujo y la Rata de la Merced’, por Ensamble Comics”, anunciaba el programa de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, en uno de los días en los que asistí. Al principio no pensé en asistir, pero lo pintoresco y llamativo del nombre de aquel comic me llamó poderosamente la atención. Como casi siempre, la curiosidad me ganó.

No me desagradan los comics. Al contrario, a partir de 'La Muerte de Superman' fui asiduo lector de historietas de todo tipo. Desde Batman hasta Garfield, fui descubriendo el placer de conocer personajes fantásticos y sumergirme en sus aventuras. Desde entonces, éste tipo de narrativa ha estado presente en mi vida. No obstante, salvo el Capulinita o Karmatrón, mi contacto con esta industria mexicana era casi nulo. Por eso, no dejé pasar la oportunidad de asistir a la presentación de un comic mexicano en la FIL de Minería. Gracias a esta necia corazonada conocí a Cristóbal el Brujo. Y me volví fan.

La presentación estuvo a cargo de Ensamble Comics, que está conformado por Susana Escobar, Édgar Olivares, Federico Aguilar y Luis Villegas, entre otros. Éste colectivo mexicano se dedica a desarrollar propuestas culturales que por medio de la difusión preserven la memoria de las leyendas y tradiciones mexicanas. ‘Cristóbal el Brujo’, que salió a la luz en 2005, es uno de sus principales proyectos. El último número, correspondiente a ‘La Rata de la Merced’, es el décimo de la saga. En cada entrega se cuenta las peripecias de Cristóbal, un brujo que viaja por todo el país ayudando con sus conocimientos a quienes lo necesitan. A través de estas travesías, el lector conoce a detalle y de manera sencilla, las muchas anécdotas y mitos que rodean cada uno de los diversos destinos que Cristóbal visita.



Cada entrega de ‘Cristóbal el Brujo’ es una muestra de trabajo y profesionalismo, pues implica realizar investigaciones, desplazarse hasta los lugares para elaborar bocetos y tomas fotográficas, además de tomar el pulso y sensibilidad de los pobladores. Después se escribe el argumento, y se realizan los dibujos. En el caso de ‘La Rata de la Merced’, el equipo de Ensamble Comics tuvo que adentrarse en lo más profundo de la vida e historias de éste barrio del Centro Histórico de la Ciudad de México, y tomar como principal eje narrativo el viejo rumor de que una rata gigante merodea los rumbos de la Merced. Paralelo a esto, otras leyendas como la de las Greñudas o la de la mano del ladrón José María Salinas son incluidas como complemento a una trama perfectamente amalgamada. La vida cotidiana de aquel místico rumbo tan poco valorado por los ciudadanos es retratado de una forma entrañable por los dibujantes.

Al finalizar la presentación, adquirí tres números para comprobar si aquellos comics eran tan fantásticos como parecían. Compré ‘Cristóbal el Brujo. La Rata de la Merced’, ‘Cristóbal en el Totonacapan’ y ‘Cristóbal. Aquellas lejanas batallas’. El segundo ocurre en la zona norte de Veracruz, en los poblados de Tecolutla y Papantla. El tercero, en Milpa Alta. Los leí con calma, esperando encontrar un material aceptable. De pronto me descubrí disfrutándolos, incluso hasta emocionado. Aun ahora no sé definir cuál de las tres historias me gustó más. Las tres me mostraron cosas que no sabía de mi México, me dejaron con ganas de indagar más al respecto y sobre todo, me enamoraron más de la riqueza cultural de mi país. Una rata gigante, un mounstro marino, espectros revolucionarios, un traje de Tajín con poderes de rayos y lluvia, espectros que deambulan en una vieja casona, una historia de amor que traspasó la muerte, y muchas cosas más. El universo que nos brinda Cristóbal es tan extenso como el territorio mexicano. El mismo protagonista es una maravilla. Uno se encariña inmediatamente con él, y se contagia de sus ganas de conocer cada rincón de aquellas tierras que conoce.



Siempre he dicho que vivo en el mejor país del mundo. Simplemente en México puede pasar cualquier cosa. Aquí lo increíble, lo mágico, ocurre todos los días. El colorido y pasión de cualquier barrio, de cualquier poblado bastaría para escribir cientos de hojas narrando prodigiosos milagros. Tengo 3 de 10 números. Quiero todos. La mayoría se pueden conseguir en la página de Ensamble Comics, otros están a la venta en la librería Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo en el Distrito Federal. Al principio estaba escéptico, ahora no puedo dejar de comentarles que si les gustan nuestras leyendas, o son fanáticos de los comics propositivos, no pueden dejar pasar la oportunidad de conocer a Cristóbal.

Sé que es complicado, pero búsquenlo, vale la pena.

2 comentarios:

keiSha dijo...

Ya me intrigaste.. lo buscaré. Pero mientras, te presumo mi adquisición de la FIL de este año ---> oh si me compre un pedacito de los tomos de colección de RIUS =D

gabriel revelo dijo...

Keisha: Yo no compré nada en esta ocasión, pero si fui a un montón de presentaciones. Casi diario estuve ahí.