viernes, 18 de marzo de 2011

Mis historias de familia, sobre el terremoto de 1985


Para los mexicanos, resulta inevitable no relacionar cualquier sismo de gran magnitud con nuestros recuerdos acerca del terremoto que sacudió a la Ciudad de México en 1985. Con el temblor y posterior tsunami que sufrió Japón la semana pasada, nuestras memorias (por pequeñas, dolorosas o traumantes que sean) resurgen y nos llevan a la reflexión. Todos los que vivimos aquella fatídica mañana de 19 de septiembre tenemos algo que contar. Algunos contarán hechos heroicos, momentos conmovedores y llenos de lecciones de vida. En cambio, mis anécdotas son breves, inexactas y carecen de grandes detalles. Están narradas desde las más tiernas evocaciones que la mente me permite obtener. En esos tiempos apenas tenía 3 años. Estás son mis historias de familia, sobre el terremoto de 1985:


Papá (Mario Revelo)

Mi papá me contaba que aquella mañana de jueves despertó cerca de las 8 de la mañana. Había llegado de trabajar unas 2 horas antes, por lo que aquel sueño reparador le devolvió las energías. Llenó una cubeta con agua, sacó su auto a la calle y comenzó a lavarlo. Minutos después, lo apacible del día se rompió cuando su vecino Samuel apareció corriendo por la esquina y preso de una extraña angustia, se dirigió hacia él. Aquella actitud resultaba extraña, Samuel, que siempre se había caracterizado por ser un sujeto frío y al que no le gustaba mostrar sus sentimientos, llegó hasta donde mi papá continuaba limpiando el carro. Comenzó a llorar al preguntarle “Mario, ¿has visto a Blanca (su esposa)?, está con los niños y no los encuentro por ningún lado”. Seguramente mi papá puso una cara de ‘Y a mí qué me importa, el que no encuentres a tu vieja y escuincles ni es mi problema, ni es para que hagas un drama. Viejo chillón y ridículo’. Samuel se percató de aquel desconcierto y le preguntó si no sabía lo que había pasado. Mi papá lo negó.

- Hace casi una hora tembló muy fuerte. No sé cómo no te diste cuenta. La ciudad está destrozada. Es un caos. Muchas casas, edificios ¡y hasta Televisa! se vinieron abajo. Por favor, si sabes algo de Blanca, por favor avísame. Mi papá entró corriendo a la casa y prendió el televisor. Los pocos canales que mantenían su señal al aire mostraban imágenes de ruinas y desolación. No era el escenario de una guerra, era la Ciudad de México. Preocupado intentó llamar a casa de su suegra o al hospital. Nada. Los teléfonos estaban muertos. Metió una película Beta a la videocasetera y comenzó a grabar la transmisión que el periodista Jacobo Zabludovsky hacia desde las calles más afectadas. Subió a ponerse cualquier cosa y salió a toda velocidad en busca de su familia.


Hijo (Gabriel Revelo)

Debido a que mi papá trabajaría en la madrugada, y no había quien me cuidara en casa, la noche del miércoles 18 de septiembre me quedé a dormir en casa de mi abuela materna. Cené y me fui a dormir a uno de los cuartos, el cual compartí con mi prima Yulli, que en ese entonces tenía unos 9 años. Me acuerdo de muy poco, pero no se me olvida la sacudida que de pronto me despertó, ni los muñecos de peluche que a Julli y a mí nos caían del juguetero que estaba sobre las camas. Después entró mi madrina Rosy y como pudo nos protegió a los dos de los objetos que seguían viniéndose sobre nosotros. De ahí mi mente se borra y por más esfuerzos que hago no logro conectarla hasta un par de horas después. Estábamos desayunando en el comedor cuando llamaron a la puerta. Era mi papá que al llegar y cerciorarse de que todos estábamos bien me abrazó. Para ser honestos, a mis tres años no fui capaz de dimensionar lo que había pasado, pero sabía que las cosas no estaban bien. Se sentía en el ambiente. Por eso, al ver a mi papá no pude evitar ponerme a llorar. Después de tranquilizarme, él se fue por mi mamá. La casa de mi abuela no sufrió ningún daño, pero un gran árbol afuera, se había derrumbado aparatosamente sobre la acera.


Mamá (Eva María González)

Tan sólo dos días antes, mi mamá había dado a luz en el Hospital Central Sur de Petróleos Mexicanos. Cesárea, además. Adolorida como estaba, se metió a bañar pasadas las 7 de la mañana de aquel jueves 19 de septiembre. Fue casi simultáneo el inicio del sismo con los toquidos de una enfermera en la puerta mientras le gritaba -¡salgase señora, está temblando! Como pudo se puso una bata, salió de su cuarto y permaneció en los pasillos de aquel piso dedicada a la maternidad. Tras el movimiento telúrico, en el hospital comenzó un gran bullicio. A mi mamá le dijeron que tenía que en cuestión de horas sería dada de alta con todo y su bebé, pues era necesario tener la mayor cantidad de camas e instalaciones desocupadas, para comenzar a trasladar a las personas heridas por el temblor. Mi papá llegó por ella y junto con su bebé abandonaron el hospital. La ciudad seguía en ruinas.

Hermana (Lucia Revelo)

Lucia nació dos días antes del temblor. Por eso, cariñosamente llegaron a decirle ‘Lucia Terremoto’. Debido a la premura de su salida del hospital, mi madrina Rosy fue a comprarle ropa a Perisur (uno de los pocos centros comerciales abiertos horas después del sismo). Con dos días de edad conoció por primera vez la ciudad en la que nació, la cual, heroicamente le plantaba cara al desastre. Cada septiembre, Lucia cumple la misma edad que la mayor tragedia natural de la capital mexicana.


Otras historias

* Las casas en las que vivía mi abuela paterna y buena parte de la familia Revelo fue severamente dañada. Tuvieron buscar otro hogar.
* A la familia de nuestro vecino Samuel no le pasó nada.
*Mi papá también me cuenta que era impresionante la destrucción que vio en cada uno de los recorridos que hizo esos días en la ciudad.
* Menos de un año después, México se levantó de sus cenizas gracias a la fuerza y solidaridad de su gente, y a pesar de todos los pronósticos, realizó una impecable Copa Mundial. México 86, fue uno de los mundiales de futbol más hermosos de la historia.
* Aun guardo los vídeos en formato Beta, que mi papá dejó grabando aquella mañana del 19 de septiembre de 1985.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Te falto que durante una semana tuvimos q sacar agua de un registro de agua a dos calles de la casa de tu abuela materna pues no había y todo el tiempo se iba la luz. Bueno espero q pronto mejore lo de japón.

Ulises dijo...

Hola! Andaba de paseo por los restos de mi Blog y no pude dejar de leer éste post, he conocido algunas personas que a raíz de aquello ahora viven en Guadalajara, definitivamente un trauma para todos, y sí yo no puedo dejar de ralacionar cualquier desastre con el 85, todo un MOVIMIENTO, desde cualquier punto. Saludos.

gabriel revelo dijo...

Yulli: fijate, eso que cuentas no lo sabía, o más bien, no me acordaba jojo. gracias por complementar la información, y por leerme.

ulises: qué bueno que te diste una vuelta. sí, lo del 85 fue una sacudida en muchos aspectos. espero hayamos aprendido la lección. un saludo!!!

Victoria dijo...

yo vivia ya en Ciudad Juarez pero recuerdo perfecto que mi mama fue por mi a la escuela y me llevo a la casa, pero en el carro me dijo que habia temblado en el DF y que aun no sabian nada de nuestra familia
fue un dia gris y horrible, ya en la noche supimos que estaban bien, pero las noticias que llegaban a provincia eran totalmente desalentadoras para los que teniamos parientes en la ciudad de Mexico.
yo siempre recuerdo ese dia y me entristezco, sin embargo como tu dices el pais se unio y se levanto de este sacudidon tan espantoso!

me encanto tu post!

gabriel revelo dijo...

Victoria: no me había puesto a pensar en la perspectiva de quienes no estaban en la Ciudad de México. Interesante tu punto de vista. Saludos hasta el norte.

ERICK VIDAL dijo...

hola!!!
saben había escuchado sobre el temblor de 1985 pero no le tome la importancia necesaria hasta no hace mucho, puesto que me dejaron una investigación sobre una reflexión referente al 19 de septiembre de 1985 para la escuela preparatoria "Colegio de Bachilleres del Estado de Puebla" y por las historias de vida que he encontrado (que mejor que eso) es algo muy triste, y espero expresar estas historias con el sentimiento que merecen para crear consciencia y mas que nada unirnos como país y más como personas, es por eso que para hacer referencia a otro año más de luto nacional pedire a todos los presentes un minuto de silencio por todas las victimas, gracias y creanme que esto nunca lo voy a olvidar porque cuando leo todo esto me imagino como fueron esos momentos de desolación.

gabriel revelo dijo...

erick: supongo que eres muy joven y no te tocó ese acontecimiento, yo mismo era muy pequeño pero siempre he quedado fascinado por las historias que aquel día trajo consigo. la manera en la que el pueblo de México salió adelante no deja de parecerme maravilloso. gracias por leerme. ¡un saludo!

Tomás Sampedro dijo...

Hola, llevamos trabajando en el documental "1985: HÉROES ENTRE RUINAS" mas de 2 años y realmente hemos tenido que ver muchas imágenes muy duras y puedo hacerme una idea (porque no es lo mismo que haberlo vivido) de lo que pudo ser pero lo que realmente me impactó fue el ver cómo la gente se unió, como se ayudaron unos a otros y eso es lo que más nos impulsó a seguir con el proyecto. Queremos dar un homenaje como se merece a todas esas personas que ayudan a otras en situaciones de catástrofe. Aunque no se crean héroes... para nosotros lo son. ¡Muchas gracias HÉROES! :D
Aquí les dejo el tráiler para que puedan ver de qué va el documental.
https://www.youtube.com/watch?v=QReU11hQg1U

Anónimo dijo...

La mañana del 19 de septiembre de 1985, me encontraba ya en el aula de clase en la universidad del valle de México, campus Roma, en la calle de puebla... A las 7:10 entró el profesor de matemáticas yo cursaba primero de preparar, tenia examen y común a muchos, no había estudiado lo Suficiente, y el punto empezó sin imaginarnos lo que acomteceria, pasaron 5 minutos de haber comenzado el. Examen y me dije.... Por qué no tiembla y se suspende la evaluación.... Imagínense.QuQuedé perplejo en cuanto sentí la sacudida y el choque de cables de alta tensión en la calle y vi la barda del plantel desplomarse... Me sentí muy mal por haber deseado eso y lo que alcanzó a devastar.

José Miguel León

abogadoleonpunzo@hotmail.com

Dinora Hernandez dijo...

Hola,solo quiero compartir mi historia,aunque muy breve.
En ese entonces yo tenia 9 años.
Mi madre me llevo a tlatelolco entre 3 y 5 días despues del terremoto,por cuestiones de trabajo.
Nunca imaginé lo que vería.No nos dejaron pasar, pero mi mamá, no se como pero se aferro a pasar eso, sobre av reforma.
Yo vi cuerpos sobre el piso, tapados con cobijas sabanas y vi uno con los pies fuera.
Fue horrible, mi mamá se arrepintió de haber pasado,y me dijo:no veas no veas, y nos fuimos de ahí inmediatamente.

Hoy tengo 40 años de edad y aún recuerdo constantemente esas imágenes y me pongo muy nerviosa cuando tiembla.

Eso es todo. Gracias, por brindar este espacio.