domingo, 2 de noviembre de 2008

Nuevo contagio


Quizá lo de menos sea no recordar cuál obsesión es la que precede a otra. A final de cuentas, poco importa saber dónde inició el recorrido, si ya hemos avanzado lo suficiente en un nuevo camino que dista mucho del original. Siendo así, a estas alturas no conviene tanto el preguntarme cómo me he contagiado sino cómo evitar que la enfermedad se siga propagando. No, no es gripa, menos un malestar estomacal o alguna bacteria mutante, tampoco una enfermedad venérea o una depresión crónica; más bien es el internet y sus redes sociales, malévolos artilugios seductores de este siglo.

Todo empezó con tener cuenta de mail, después Messenger y rematé con un blog. Hasta ese punto mi vida en la pretenciosamente llamada ‘carretera de la información’ aún era controlable. De pronto apareció el maldito Hi5, el adictivo YouTube y el glamuroso MySpace, a los cuales fue inútil resistirse. Así pasé varios meses, creyendo que ya había llegado a mi tope de cuentas y perfiles en el mundo virtual. Entonces llegó Facebook… y de nuevo caí.

Sé que no es ningún consuelo decir que en esta ocasión puse más resistencia. Varias ocasiones logré rechazar con estoica decisión las propuestas de varios amigos y familiares de abrir mi Facebook, que según ellos, era la octava maravilla del mundo. Sin cuenta Facebook estaría fuera de onda, pasado de moda y lejos de toda diversión. Poco importaba si ya poseía mi cuenta de ‘Jais Fai’ y ‘Mai espeis’ ya que el Fais buk ‘es otra cosa’.

Y caí, aunque no muy convencido.

Desde hace unas tres semanas integró la familia de millones de usuarios de Facebook en el mundo. La verdad no es la gran cosa y a decir verdad, por los comentarios de otros usuarios esperaba un poquito más. También cabe la posibilidad de que aun no descubro la gran cantidad de aplicaciones con las que cuenta esta red; cosa bien probable si tomamos en cuenta que tras veintiún días de uso continuo, el Facebook sigue siendo algo incomprensible. Y ahí está la contradicción, me quejo de no entender nada pero no puedo dejar pasar un día sin entrar a subir fotos, revisar comentarios, dejar mensajes o fisgonear en la vida de otros usuarios. No comprendo nada y poco importa, total, el chisme-morbo-voyerismo es el mejor autodidacta del mundo y tarde o temprano a mi mente atormentada llegará la iluminación. Y entonces, algún nerd inventará algo más atractivo y volvemos a empezar.

Juegos, clubs de seguidores, enviar y recibir distintas distinciones, invitaciones a eventos, creación de foros, chat… y más. Todo eso engloba Facebook. Incluso he perdido ya la cuenta de las veces que he querido agregar alguna aplicación a mi perfil y termino cerrando mi sesión al no entender si pude o no instalarla correctamente. Un universo en crecimiento ininterrumpido, tan inacabable e inexplorable que apuesto a que ni los mismos creadores de esta red social ya son capaces de dimensionar.

Agreguemos ahora el crecimiento de las otras redes sociales… el dilema ya no será estar o no en ellas sino entenderlas, saber encontrar la mejor manera de sacarle el mayor provecho y quién quita, esclavizarnos más. Así me pasó ahora, cuando en lugar de ponerme a escribir éste texto primero tuve que darme una vueltecita por mis páginas personales para enterarme 'en que andan los demás'.

Hace un mes una compañera de la primaria me contactó por uno de estos medios. Hoy en día, si se participa activamente en la red, esconderse es prácticamente imposible. Todos queremos tener agregados a cientos de amigos (aunque no conozcamos ni a la mitad de ellos), recuperar a las personas con las que de cualquier modo compartimos un ayer o encontrar gente más o menos afín en la que siempre cabrá la esperanzadora posibilidad de una amistad, una oportunidad de crecimiento o hasta el mismísimo amor. Lo importante es estar.

Les presumiría mi cuenta de Facebook, pero aun soy tan nuevo (o tan ignorante), que no sé cuál sea la dirección correcta. De todas formas, si les llegara a interesar pueden poner mi nombre en el buscador del sitio. Eso sí, no me hago responsable si caen en el contagio de moda: la adicción al Facebook.

5 comentarios:

Xhabyra dijo...

Concuerdo contigo cien por ciento, la adiccion a cada nuevo servicio va acrecentando nuestra lista de cuentas, conozco un humano que desde hace años llego al grado de tener una libreta especial para anotar los sitios a los que se va uno suscribiendo y la contraseña para cada uno.

Ah y si visito el facebook y me llega a gustar, si te vas a tener la culpa. ji ji ji

Saludos

PD: no me he dado el tiempo suficiente para poder degustar tu libreta de viaje a campeche como es debido, asi que no creas que este suscriptor tuyo no ha venido por aqui ultimamente ;)

Alviseni dijo...

pues a mi me gusta esta infección que sea transmite vía internet jeje. me parece que ya es irreversible esta forma de vida social.

yo soy adicto más que nada al flickr, que es una como división de yahoo para subir fotos y eso. he pasado sábados enteros viendo, comentando, etc.

Jessie dijo...

Ay ay! no les hagas caso a esos giles que te dicen que si no tenés Facebook andás out.

Mirá, yo tampoco tengo nada de eso y soy, ó más bien, me siento lo más in del mundo blog, y eso que no tengo Facebook, messenger ni todos esos cosos que cuesta trabajo entender; y no porque yo no entienda, sino porque me da pereza.

Sí tengo una cuenta de mail.

Y lo de Hi-5, te digo, que mi papá ya está en tu país, está en el DF y va a ir con mi prima MaryFer a ver a los Hi-5 al Teatro Metropolitan, luego de eso, se regresan para acá.

Asíque, te digo, no les hagas caso a esos giles y tomáte tu tiempo, viste?

Te saludo y me despido

Atentamente:
Jessie (hey! aún no he encontrado ese diamante! CARAJO!)

Jessie dijo...

Ah, y por cierto, acabo de leer tu post anterior.

Pues esque nadie nunca sabrá que era eso que apachurró el camión que te pasó al lado.

Pero te confieso, que lo primero que se me vino a la mente era eso, que adentro de la bolsa había una persona muerta, hecha pedazos.

Pues dónde queda el eje 5? digo, para SI pasar por ahí cuando yo vaya a tu país.

Mi papá me ha dicho que el DF es una ciudad muy grande y que por allá dicen que es la más grande del mundo. Yo no he ido asíque no sé. Pero también me ha dicho que se ha perdido porque le dicen de ejes y el DF tiene muchos ejes, y algunos con el mismo número, entonces yo descubrí que el DF tiene 4 ejes 5, cómo es eso posible? Si algún día por allá y me dicen que lo que busco está en el eje 5, yo ya no sabré cuál de los 4 es.

Ojalá y seas mi guía de turistas personal y me puedas dar un tour virtual.

Te saludo y me despido

Atentamente:
Jessie

gabriel revelo dijo...

xhabyra: yo también tengo anotadas mis claves en un cuadernillo jo jo. como siempre, gracias por la visita.

alvi: he escuchado del flickr, pero me da miedo adentrarme más porque seguramente terminará gustandome.

jessie: hay un eje por cada punto cardinal... el eje 5 que menciono es el sur, también hay norte, oriente y poniente. y sí, es la ciudad más grande del mundo, ojalá y tu papá se la pase muy bien por acá.