martes, 4 de noviembre de 2008

Feliz aniversario señorita nostalgia


Nublado a ratos, pero en su mayoría soleado, así es este mediodía de martes. Es 4 de Noviembre, y apostaría que soy una de las pocas almas que recorren los pasillos de esta universidad en la que hace un par de años estudié. Así, sentado en una jardinera del llamado ‘edificio H’, solo, escribiendo en un viejo cuaderno estas palabras que hoy me parecen sin sentido. ¿Qué hago en este recinto de estudios que me vio terminar una carrera universitaria hace casi cuatro años un día entre semana a una hora que muchos se tomaron libre?, ¿encontrar respuestas?, ¿comprender una historia que desde hace años quedó inconclusa? La verdad, estoy aquí para celebrar nuestro aniversario.

Sopla un airecillo fresco. Intento escribir pero no me sale nada. Si vieras mi cuaderno: palabras rayadas, tachadas... cosas que no sirven. Si he de ser sincero contigo, te diré que fallidamente pretendo redactarte una par de palabras coherentes, porque debes saber que hoy sólo quiero pensar en ti ¿algún día leerás estas palabras que sólo son tuyas?, ¿te incomodo si menciono tu nombre, que por años para mí fue oración? Dicen que los caballeros no tenemos memoria, pero sabes, yo sí que la tengo. Por eso estoy aquí. Por necio. Porque no te quise. Te amé. Si el resto del mundo no quiere recordar ni mirar atrás yo lo haré: hoy, hace cinco años me hiciste la persona más feliz del universo.

Tenía meses tras de ti. Algunas veces salimos. A veces cerca, a veces lejos, pero tú siempre diferente. Imagínate mi sorpresa el 4 de noviembre de ese caótico 2003, cuando me preguntaste si quería andar contigo. ¿Te acuerdas? (por favor, dime que sí) era martes. ‘El punto es’ que no sé qué cara habré hecho, pero tiré al suelo mi mochila y mi bata blanca de laboratorio para mi clase de fotografía. ¿Te abracé o primero te dije que ‘sí’? No me acuerdo. Prefiero guardar en mi mente la alegría que en ese momento recorría cada parte de mi cuerpo. No olías a ningún perfume. Olías a ti, al amor más delicado que se consume en un segundo y es capaz de perder en la tormenta de tu ternura al más incauto de los mortales. Te di ¿o me diste? un tímido beso en los labios. Si cierro los ojos aun siento la finura de tus labios, la suavidad y calidez de tu boca que me regaló un segundo en el cielo. Hoy en cambio, si pienso en ti sigo sintiendo ese cosquilleo en mi boca, pero con un pequeño toque insoportable de dolor. Aun a la distancia, puedes hacerme bien, puedes hacerme mal, y ni siquiera te importa.

Esa misma noche cuando se enteraron, mis amigos dijeron que mis ojos tenían un brillo especial. Hoy más que nunca confirmo que esa chispa que me iluminaba era el reflejo del azul de tu mirada. Y fui feliz, muy feliz, como pocas veces, como casi nunca. Al otro día estuvimos tomados de la mano, esperé a que salieras y te llevé a tu casa. El viernes de esa semana te compré un ramo de flores rojas. Una semana después cortamos y me rompiste el corazón. Meses después anduvimos, y rompimos de nuevo. Nuestra historia no se reduce a un día, pero hoy sólo quiero hablar del martes de ese noviembre, de esa noche en aquel tercer piso que observo desde donde estoy sentado. Solo en esta escuela me siento extraviado en el recuerdo. Haciendo preguntas al aire, a Dios y sobre todo a ti. ¿Dónde estarás ahora?

No te preocupes. Ya no siento nada por ti, o eso quiero creer... aunque sólo por hoy estas ganas de escribir tu nombre me está matando. Como hace cinco años, hoy por primera vez sentí frío invernal.

Siento mis ojos rojos, una lágrima está a punto de escaparse para siempre de mí. Así fuiste tú, como una lagrima que amenaza, suavemente acaricia mi mejilla y lentamente se pierde para siempre. ¿Por qué me afectó tanto este día, cuando hace uno o dos años ni me acorde de lo que había pasado?, ¿Serás tú o será que pasan los años y sigo solo, añorando? No quiero ni pensar que ha pasado en tu vida o si compartes con sentimientos con alguien, mientras yo sigo igual, estancado y en pausa esperando quién sabe qué cosa. De cualquier manera, por más que quiera no podré ocultar lo mucho que me lastimaste... aunque te empeñes en hacerme ver a mi como el malo de la historia.

Ha pasado una hora en la que más que escribir recordé cosas. Retrocedí el tiempo y ahí estás tú conmigo, yo contigo. Fundidos en un abrazo eterno. Le doy la vuelta al edificio 'H’ y al recuerdo. Que se quede ahí, como guarida para refugiarme cada 4 de noviembre. Cierro el cuadernito y le pongo punto final a esta narración con unas palabras para ti: Sí, a veces pienso en ti. Sí, aun guardo las cartas y cosas que alguna vez te di y me regresaste. No me atrevo a verlas, las estoy guardando para cuando quiera hacerme mucho daño.

7 comentarios:

nurimoon dijo...

Sin palabras...

nurimoon dijo...

Sin palabras...

Jessie dijo...

Ay ay Gabrielito, pues es que, en primera, pues qué andás haciendo en tu escuela, si ya acabaste de estudiar ahí. Yo sigo iendo pero porque no me queda otra. Le he dicho a mi papá que quiero clases particulares, ó sea, que venga un maestro al castillo a darme clases a mí solita.

Mi papá, también hace poco más de2 años que acabó una carrera, y cuando le dieron su título, su diploma y todo lo demás, él, muy enojado, dijo: "Adios para siempre, te veré arder en el fuego eterno!!!" Y desde ese día hasta hoy, mi papá no ha vuelto a poner un sólo pie en lo que fue su escuela.

Y ya no guardés cosas que hagan daño, tirálas, ó mejor, prendéles fuego y que también ardan, no precisamente en el fuego eterno, pero sí que acaben siendo devoradas por el fuego. Olvidate de esa chica que por lo que leo, te hizo daño. Ya, la perdiste, ó más bien, ella te perdió a vos: Pero a cambio vos ganaste nuevos amigos bloggers, yo entre ellos, que estarán con vos, y que nunca, nunca te abandonarán. He dicho.

Te saludo y me despido

Atentamente:
Jessie, tu amiga por siempre

Mariel Ramírez Barrios dijo...

DIOS
GABO
El ser humano ( dicen) es el ùnico animal capaz de sentir esta emociòn
que reconozco como la que màs maravilla dio a mi vida
pero tambièn el dolor màs horrible
el miedo
el temor a la ausencia
la pèrdida
y esa certeza de que
NO HAY OLVIDO.
Reverencia.

gabriel revelo dijo...

nuri: =)

jessie: nunca me he alejado de mi universidad, es más, voy varias veces al año pues los recuerdos buenos son mucho más. no podría dejarla nunca, me gusta mucho. además, la mejor manera de curar un corazón es volver a esos sitios en los que uno no se la pasó bien.
gracias por todos tus comentarios y tus palabras.

mariel: este blog se viste de gala cada que lo visitas. como siempre, un honor.

Anónimo dijo...

Hola Gabriel!

Soy Eloisa, estoy aqui de regreso escribiendote y quiero pedirte de favor que veas y le pongas mucha atencion a un anuncio de la tele donde don Lucho habla de la inhundacion donde murio su papa, es muy bueno checalo.

Te mando un gran beso y un abrazo bien fuerte.

gabriel revelo dijo...

elo: ya ví el anuncio je je... ¿qué insinuas? mientras no me agarre la inundación. ya en serio, si entendí el mensaje, gracias de verdad.