domingo, 14 de octubre de 2007

Escritores vemos, delitos no sabemos

A simple vista, el sujeto de la foto no es nada especial, y podría pasar desapercibido en cualquier lugar. José Luis Calva Zepeda, de 38 años, es, además de escritor y poeta mexicano, el presunto asesino y descuartizador de tres mujeres.

Oriundo de la Ciudad de México, Calva Zepeda gustaba de escribir novelas de terror. Se sabe que antes de su detención, vivió por años en el departamento 17 del edificio 198, en Eje 1 norte, en la colonia Guerrero. Trabajaba en un café Internet ubicado sobre la misma calle y se le consideraba un sujeto seductor, aunque solitario. Se presentaba como poeta, escritor de novelas y curandero. Varios vecinos del lugar comentan que no era nada extraño que ‘El poeta’ llevara diferentes mujeres (mayores de 30 y divorciadas) a su apartamento- Generalmente conocía en salas de chat en la red, a las que solía seducir con su vestimenta elegante, su voz vaporosa y su carácter amable. Después del primer contacto, solía mandar poemas y una rosa diaria a sus conquistas.

“La diferencia entre la vida y la muerte es blanca, se evapora en un instante y pesa... sólo un gramo, ahí estaba yo sentado frente a mi única opción”.

Este es un fragmento de uno de los poemas que las autoridades encontraron en su departamento la semana pasada, además de fragmentos del cuerpo, de Alejandra Galeana de 32 años, empleada de una farmacia, a quien el inculpado convenció de asistir a una cita en un café internet. El cuerpo fue descubierto en el closet. Una pierna en el refrigerador, un brazo en el congelador, y dos cuchillos y un cúter ensangrentados en el piso completaban el macabro escenario. Los peritos en criminología analizan si alguno de los trozos que encontraron en un sartén pertenecieron a Alejandra. También se halló, dentro de una caja de cereal, un hueso y dos extraños mensajes:

“Froylán Mauricio López Lavan eres mío te ordeno venir a mi”.
“Héctor Daniel Gutiérrez Hernández te ordeno yo, Elia Guadalupe Calva Zepeda, que sólo pienses en mi, primero en mi”.

La línea de investigación más lógica establece que Calva Zepeda se inspiraba para escribir en las mujeres que se presume, descuartizaba, debido a que antes de su detención se encontraba escribiendo la que sería su nueva novela de terror: Instintos caníbales.

“Era amable, carismático, bien parecido, pero me daba mala espina, porque era extraño y no permitía que conocieran a su familia”, declaró Judith, mamá de Verónica Consuelo Martínez Covarrubia, otra de sus posibles victimas. José Luis conoció en el 2004 a Verónica (divorciada, madre de tres hijos y también empleada de una farmacia). Se relacionaron sentimentalmente y en marzo de ese año, comenzaron a vivir juntos, hasta que se separaron porque el poeta se volvió golpeador.

Judith narra que su hija “salió a comprar medicinas el 25 de abril de 2004 y jamás la volvimos a ver...” “...asfixió a mi hija, la descuartizó, la metió en bolsas negras y la tiro”. Tuvo que pasar un año para que en un baldío de Chimalhuacán apareciera el cuerpo destazado de Verónica. Además, en la Procuraduría existen otras investigaciones a Calva por mutilación y homicidio, como el ocurrido en Tlatelolco en abril del 2007, a una sexoservidora conocida como ‘La Jarocha’.

José Luis Calva será arraigado por 30 días, mismos que servirán para continuar las investigaciones y tener los resultados de las pruebas. Actualmente es custodiado por dos judiciales en la Cruz Roja de Polanco, dónde está hospitalizado después de ser atropellado por un Taxi, mientras intentaba huir de los agentes que se presentaron en su casa para investigar el paradero de su pareja.

Y vaya que la noticia ha dado de que hablar. Todos hablan del caníbal de la Ciudad de México, de lo terrorífico que fue encontrar partes en descomposición en el departamento de un sujeto ‘aparentemente normal’. Que yo recuerdo, es el primer caso de canibalismo por parte de un asesino serial en mi país, pero al contrario del grueso de la opinión pública, para mi lo impactante fue que el asesino fuera escritor y poeta, sufriera de soledad y su vida cada vez se fuera pareciendo más a sus textos.

Con frecuencia se habla de los escritores como seres dotados de una sensibilidad que los hace estar en conflicto con su entorno, qué si son depresivos, qué si son personas difíciles de tratar. También se carga con el estigma de ser una persona ‘interesante’ y seductora. Tal combinación me resulta incoherente, pero innegablemente cierta. Yo, que me considero escritor (desconocido, de mala calidad si ustedes quieren, pero escritor al fin y al cabo) podría afirmar que mi personalidad es un completo caos. Además, mis continuos e impredecibles cambios de animo, me hacen ir del exhibicionismo a la timidez, de la seriedad a la inmadurez, de escribir sobre temas románticos e importantes, hasta de abusar de las palabras para derrocharlas en idioteces. Con tal cuadro esquizofrénico, me pregunto a dónde me llevarán mis manías y si algún día me llevarán a hacer daño.

Hace dos años escribí “Con miedio al tiempo” . En este cuento largo, o novela larga (como usted guste llamarlo, uno de mis personajes asesina a otro. Recuerdo que al escribir esa escena tuve la extraña sensación de revanchismo mezclada con miedo. Plasmar un asesinato que nació de mi inventiva es tan fuerte, tan estremecedor, que terminé con un hueco en el estomago. Aquel fue mi primer asesinato literario y no me resultó fácil.

Por eso ahora que conocí la historia de José Luis no dejó de pensar en mi. Estoy seguro que la mayoría de las personas no me conocen del todo. A través de las letras se puede transmitir parte de la personalidad del autor, pero siempre queda un resquicio en el que se esconden mis perversiones, mis miedos, mis pasiones más personales. Ahí, en ese espacio se encuentra un alma que para bien o para mal, es capaz de lo peor. Si ni yo me conozco, de qué argumento se pueden agarrar los demás para considerarme una buena persona. Supongo que en ocasiones, he sido capaz de seducir y tocar corazones, la pregunta es si yo realmente soy lo que se ve, o simplemente porto un disfraz.

Mi mente sigue invadida e inquieta gracias a una historia de la vida real que leí en los periódicos. La del caníbal de México, la del poeta maldito, el novelista asesino, o simplemente la historia de José Luis Calva, no importa que nombre se le de, aun así es la historia de alguien como yo, apasionado de la escritura, romántico pero tímido por naturaleza, enamorado siempre del mismo prototipo de mujer; decidido a llevar sus historias al máximo nivel de realismo y viceversa. La diferencia es que el cometió un crimen horrible dentro de una novela bien contada. Y yo, ni he matado a nadie, ni creo, para mi desgracia, escribir esa novela bien contada, ni en papel, ni la vida realidad, como José Luis Calva.

(La historia “Con Miedo al Tiempo” está disponible para quién quiera leerla, solo pídamela y con gusto se las mando por correo electrónico)

13 comentarios:

Raúl V. Ortiz (Baúlgrana) dijo...

Hola Gabriel, interesante el relato. Sabes, yo hace tiempo hice una investigación sobre los asesinos seriales para un trabajo periodístico. Y entre las características de éstos, es que son siempre individuos interesantes y atractivos, y no precisamente en su físico. Yo por mi parte, que también me gusta escribir, he pensado varias veces que también soy un psicópata, pues reuno todas las características y con frecuencia en mis textos me da por matar a alguien, y por lo regular, reflejo en su personaje a quienes me han hecho algo.
No te agüites, te aseguro que muchos hemos querido matar a alguien, la ventaja que tenemos nosotros, los que nos gusta escribir, (Ojo, Yo no me considero escritor)es que a través de nuestros textos, podemos vengarnos de quien se nos dé la gana.
Te mando un abrazo y yo me apunto pa que me mandes el texto.
Por cierto, tamos tristes este fin por la puñalada trapera que nos asestó Manuelito Glower, a ese cabrón estaría bien matarlo en un texto ¿no crees?
EL AZUL GALOPA EN MIS VENAS, EL GRANA EN MI CORAZÓN.

Pinky dijo...

yo tb quiero el texto!!

K dijo...

¡Yo lo quiero ya de ya!

drneon dijo...

Bien me lo decía mi madre, nunca te fies de los Poetas!

Oye esta bien bueno el post, me ganaste la idea, yo lo iba a postear como parte de mi serie de Realidad mata Ficción, pero que bueno que tu lo rescataste, a lo mejor luego me animo a escribirlo ya que como estoy suscrito al Milenio y el Excelsior he estado de morboso recopilando columnas y noticias referentes a este caso.

Te recomiendo los textos de José Luis Durán King y su columna "Vidas ejempares"que se publica en Milenio.

Yo también quiero leer el cuento, pero te recomiendo que no lo publiques aqui y lo reserves para algún concurso de cuento.

Un abrazo mi hermano

Valeria dijo...

Pues no por unncaso como el de este señor quiere decir que todos los escritores y poetas van a ser asesinos en potecia, si bien es cierto que muchas veces el poeta tiende a ser melancólico, creo que depende de muchos otros factores el hecho de que la gente se convierta en un asesino o algo así.

Por cierto, no es el primer caníbal en México, solo que este fue muy sonado por toda la manipulación de los medios, pero esa es otra historia...

Un saludo.

topo dijo...

Leí el post por la maána, pero no pude comentarlo, por problemas con mi conexión, así que quizás ahora la idea no sea la misa que en la mañana.
No debes preocuparte por convertirte en un psicópata. Todos tenemos un lado oscuro dentro de nosotros, y claro, muchas veces pensamos en matar a alguien. Lo de la melancolía y demás características, híjole, son cosas del día a día en varios de nosotros que nos dedicamos a diversas formas artísticas, y no sé, hasta hoy creo que no he conocido ningún otro asesino o caníbal. ¿cuántos autores matana a personajes en sus libros? Hasta los más leídos. A fin de cuentas una muerte es algo tan duro que podría darle fuerza a toda un historia. Y no por eso vez a Saramago, o a García Márquez con cuchillo en mano, descuartizando seres inocentes. Así que calma, y sigue escribiendo. Yo querría leer el cuento, pero ya que alguien lo mencionó, mejor mandalo a concurso, y si se publica, igual será una mejor forma de leerlo. Quizá más grata para todos... Un saludo, y suerte con el día a día

Luis Iparraguirre dijo...

Ufff, esa noticia llegó a Lima. Se la pasé a varios amigos por el mail y es que a estas alturas (donde la civilización debería ser más civilizada) parece utópico que sucedan estas cosas. Pero bueno, la mierda pasa, dicen. Un abrazo Gabriel! A propósito, los Tacos en Lima son deliciosos (no tanto como allá, supongo). Ayer comí uno y, de una forma rara, recordé a mis amigos de México, como lo eres tú. Suerte!

Mariel Ramírez Barrios dijo...

Querido mío,quiero la Historia. te agradeceré me la mendes por correo.preguntarse quién es uno y para qué está en el mundo es patrimonio de los inteligentes...pero los psicópatas lo son,mas no sensibles.Tu preocupación e impresión por este tema dejan a las claras saber que tienes algo que se llama moral,que te impediría ,seguro,hacerle daño a una mosca.Eso sí,no te enrolles tanto.Podrías hacerle daño a alguien muy importante:vos,querido mío.Un enorme abrazo.

Miguel dijo...

Como el título que llevas el incomprensible mundo de Gabriel Revelo, pues todo escritor lo es. Eso lo diferencia de la gente que no ve mas allá o no mira el detrás del detrás de las cosas. La imaginación, talento y experiencia hacen plasmar textos que más que ficción son reales por su naturaleza, y entorno del escritor.

Cuantas veces pasa por la cabeza de un escritor el momento cumbre de su novela o final, que piensa escribir, que normalmente son el encuentro, el asesinato, la felicidad eterna y otras emociones fuertes que rondan a cada momento en el día a día antes de plasmarlo.

Aquí en Perú existe el Mártir de la Medicina Peruana, Daniel Alcides Carrión, quien en su intento de encontrar la cura de una enfermedad de hace años, se contagió a propósito con el fin de escribir que se siente tenerla y así murió. Se que es algo distinto pero va al caso.

Concluyo que Luis Calva quedó atrapado en el poder de su imaginación, de vivir el protagonismo del libro que estaba escribiendo y eso lo desenfocaba de la realidad.
Normalmente cada escritor hace eso, pero no debe caer en excesos. Es decir no debe creerse ser el mártir de la literatura.

Chilosa dijo...

Gabriel, primero que nada me gustaria que me hicieras llegar aquel texto del que hablas, segundo en una ocasión alguien me dijo y quien verdaderamente me insto a crear mi blog, fue para saber hasta que punto puedo llegar a tocar aquella fibra sensible de las personas, hasta el momento en algunos de mis relatos creo que lo he logrado, como tu también ... lo que nos diferencia de esta persona tal cual como alguien lo comento es que tenemos la gran capacidad de poder transcribir un deseo como es el de matar, amar, tener un hijo, etc, por medio de la escritura y luego que lo hemos hecho nos sentimos como más livianito no lo crees???.

Además ya eres distinto, te cuestionas el hecho, estas personas no se lo cuestionan ... solo actúan.

Saludines.

El TITO dijo...

Interesante tu punto de vista, no coincido con los estereotipos de el escritor mas sin embargo creo que existen ciertas similitudes, almenos en cuanto a la sensibilidad de la que hablas.

De tu texto com vaz, mándamelo.

Saludos

gabriel revelo dijo...

Raúl: Somos una bola de psicopatas ja ja... de lo de Glower, pues ya ni llorar es bueno, espero que sólo sea un tropezón previo a la liguilla.

pinky: te lo mando a más tardar mañana

k: idem

Neón: Leí La columna 'Vidas ejemplares' y otros articulos relacionados, no sé por qué esta nota me llamó demasiado la atención.

Valeria: sí, eso mismo pensaba, no creo que sea el primer caso.

Topo: leerla impresa sería lo ideal, pero por lo pronto este es el único medio... a veces me preguntó como los autores van por la vida matando personajes, para mi fue una catarsis.

ipa: ¿mencionaste a los tacos por la carne humana? jaja... pues por acá los tacos son deliciosos, me gustaría probar los peruanos para comparar similtudes y diferencias en el sabor.

mariel: mil gracias por tus comentarios, un abrazo.

miguel: gracias por la visita. creo que lo peligroso es creer que el mundo es una hoja en blanco (en ciertos aspectos hay limites)

Chilosa: escribir es un escape, una terapia... aun no entiendo cómo no lo hace todo mundo.

el tito: lo mandó mañana a más tardar. gracias por la visita.

Jorge Atarama dijo...

La ficción se convierte en terrible realidad, interesante pero terrible. El escribir es una buena terapia para la mayoría de locos pero a veces la frontera se disipa tanto que se vuelve real.