miércoles, 24 de octubre de 2007

Estambul al atardecer

Tendría que ser al revés. No me duele lo suficiente, o quizá no tanto como debería. De cualquier manera esta tarde la mítica ciudad de Estambul es un poco más húmeda y fría. Grandes suburbios se mezclan con antiguos palacios. Un puerto medio nostálgico, ancianos que venden todo tipo de artilugios de dudosa procedencia, niños turcos corriendo tras un balón. Olores de comida llena de condimentos, hombres platicando en cualquier esquina, nubes surcando el cielo gris. Eso y más es ésta lejana ciudad. Tu ciudad mi querida Katarinka. Ese espacio que siempre añoraste y defendiste. ¿Recuerdas como hablabas de las tradiciones ancestrales de tu familia? Siempre fuiste así, o querías que pensáramos en ti como alguien diferente. Apenas hablabas español, apenas nos entendíamos. Apenas, siempre apenas, pero lo suficiente para haberte amado locamente y en secreto durante años. Lo suficiente para saber que ésta tierra, mitad asiática, mitad europea, te dolía en el alma. Por eso llorabas cada que hablabas de ella, porque ese exilio que, si bien fue para buscarte un mejor futuro, jamás te permitió sentirte plenamente feliz. Por eso, saber que de cualquier manera esta tarde me alegra el corazón que esta tarde regresas a ésta Turquía tuya, patria más saludable y esplendorosa que al momento de tu expatriación. Me duele en el alma, querida Katarinka, conocer a tu amada Estambul, justo el día en el que traigo tus cenizas bajo el brazo.

Se cumplirá tu última voluntad. Volverás a las aguas de este inmenso mar de oriente. Mientras, comienza a caer la noche.


Gabriel Revelo
Abril 2006

7 comentarios:

Oscar Ramirez dijo...

"Se cumplirá tu última voluntad. Volverás a las aguas de este inmenso mar de oriente. Mientras, comienza a caer la noche."

hola, hacía mucho que no visitaba tu blog, creo que sólo lo hice una vez... no soy muy adicto al internet, creo que tengo un problema... no sé si es un artículo, un relato, una memoria, o sólo palabras (refiriéndome al hecho hamletiano), sólo sé que es sutil leerlo y cuativante apreciar un lugar que no visitaré, creo, nunca. gracias por el viaje. "sólo sé que volveré". bye

Gonzalo Del Rosario dijo...

Quizás eso suceda conmigo algún día . . . Aunque yo mismo Vallejo . . . espero morirme en algún otro país en aguacero. No sé por qué . . . si me encanta Perú . . . peeeero . . . cada loco con su tema.

Buena narración, triste.

Mariel Ramírez Barrios dijo...

Increíble la tristeza,y a la vez la sensación de ( qué justo) que ese amor la regresó a su tierra...y el dolor de nuevo y la paz...increíble.
PD en la foto tenés los ojitos tristes.
Poné después una con sonrisa.
te abrazo

Latamoderna dijo...

UUUUyyy... ¿es verdad?
cuéntame... anda.

topo dijo...

Cada loco con su tema... Yo también querría morir lejos de aquí. Quizá sea una de las pocas evidencias de que siempre quise vivir errante... O quién sabe. Buen relato!

Nadia dijo...

ahy me kieres hacer llorar verdad no no te pasas!!! gracias por tus palabras bonitas niño en verdad se le agradece y aunke no nos conozcamos en persona pues sabes ke tambien estare aki para lo ke se te ofrezca.. y mi soledad ya paso se me pirate deberas ke si bien machin hahahaa pero bueno a veces sirve la soledad para superarnos como personas y valorarnos mas un abachote fuerte disfruta tu fin de semana!!!

gabriel revelo dijo...

oscar: se agradece tu visita, respondiendo a tu pregunta, se trata de una narración que ya ni sé si fue realidad o ficción. que bueno que te sirvió para viajar, que para eso también sirve el mundo literario.

gonzalo: ¿en serio?, a mi, por más que me gustaría conocer todo el mundo siempre he tenido claro que tengo que morir en México. Saludos!.

mariel: gracias por tu comentario y un abrazo hasta argentina. en cuanto a la foto, pues cuando me la tome hacía frío y acababa de despertar. en esa epoca (hace dos años) mi vida se encontraba en una época de absoluta confusión... me gustó para ponerla en el blog pues de alguna manera da la sensación de 'incomprensible' que buscaba. en ella no sonrio, pero tampoco estoy triste.

lata: ¿de verdad quieres saber? ¿y si le rompo el encanto al relato?. sólo te diré que gran parte del relato es real. cumpliendo tu deseo, te voy a contar: 1, 2, 3, 4, 5, 6, etc...

topo: gracias. sabes, pensandolo bien, por qué pensar en dónde queremos morir, si para eso falta muchisimo.

nadia: no. no te quiero hacer llorar, al contrario, te quiero hacer sonreír (pero mucho). gracias por tus deseos de fin de semana.