viernes, 5 de diciembre de 2008

La verde


Éste es un post de futbol, pero sin futbol; de amor, pero sin amor. Si ya es complicado describirlo más lo es escribirlo (chequen el verso sin esfuerzo). Debido a que no sé dónde comenzó todo y menos aún, dónde terminará, esta narración comenzará el pasado 19 de noviembre, día en el que por ciento, México jugó contra Honduras.

Tal y como ocurre cada que juega la Selección Mexicana, desde muy temprano me puse mi playera verde. La oficial, ya saben. Gracias a que a mi trabajo puedo ir vestido como se me pegue la gana, algunos compañeros del trabajo hicieron lo mismo (bueno, en realidad sólo éramos tres los ridículos). Además, el autor de éste blog decidió llevar un jersey extra para que ‘alguien más’ se nos uniera a la causa. No tarde mucho en decidir que ese ‘alguien más’ sería la chica más guapa del lugar dónde ‘quesque’ trabajo.

No recuerdo ni que le dije para convencerla de la importancia que tenía que ese día se pusiera la playera verde y apoyara al equipo Tricolor. El chiste es que se veía excesivamente bien. Algún extraño poder tienen ciertas mujeres, que son capaces de convertir una simple prenda futbolera en la más sexy de las vestimentas. Sigo sin descifrar la ecuación de su atractivo por más evidente. Tal vez el juego de su piel canela con el verde obscuro o lo negro de sus ojos contrastando con los vivos rojos de aquella camisa Adidas. Lo cierto es que toda la mañana ella tuvo toda mi atención. Iba y venía por la oficina uniformada mientras un extraño e incomprensible orgullo se apoderó de mi. Como pocas veces las horas se me fueron volando. Al despedirme pensé que me devolvería el jersey. Idea que fue sepultada con la losa de su dulce voz que me dijo ‘mañana te la traigo’.

Así han pasado los días, y estos se han convertido en semanas. Varios compañeros del trabajo me han dicho que le pida mi playera que en su momento me costó muy cara. Me comentan que es un abuso, y una que otra compañera ha amenazado con pedírsela. He de confesar que en un principio el paradero de mi playera verde me importaba mucho, pues como muchos sabrán el futbol es una de mis pasiones. Peeeeeerooooo… paulatinamente las cosas han ido cambiando. Lo importante de hablar diario con ella ya no es insinuarle de una manera sutil que me regresé la playera. Al contrario, lo importante es verla, hablar con ella. Hacerla reír.

Dos semanas después la tendencia sigue siendo la misma. Estas letras son el mejor ejemplo de lo que pasa. Puse a La Verde como pretexto para hablar de ella. Honestamente la playera no me importa tanto, vamos, ni siquiera tantito. Podría decirse que hasta me siento bien de que ella me la guarde el tiempo que sea. Si yo fuera la playera me encantaría mi destino.

En el trabajo nos llevamos de maravilla. Ella es la luz de la oficina. A todos les cae bien. Además de guapa, es una chica con un carácter increíble y que siempre está de buena. Van dos días que la espero para irnos juntos. En el camino de regreso (descubrí que vivimos muy cerca) hemos conversado de perros, conejos, vomito, ropa tendida en la calle, del gordo de Monterrey, borracheras, ranas, fiestas del año, del trabajo, y muchas cosas más.

¿Cuándo sabe uno que otra persona comienza a volverse importante? ¿En qué momento se toma la decisión de lanzarse al ruedo para convertir la atracción en realidad? Ella sigue siendo en muchos aspectos un maravilloso misterio, es en parte lo que me incentiva a seguir adelante por más que mis estadísticas en el campo del romance no han sido de las más favorecedoras. Lo raro es que no estoy babeando ni cacheteando las banquetas como en otras ocasiones. No estoy obsesionado ni detengo mi mundo. Sin embargo estoy tranquilo, demasiado diría yo. Me emociona mucho lo que pueda pasar. La aventura de cada día atreverme a un poco más… y a ver para qué me alcanza, a ver hasta dónde me alcanzan las fuerzas para descifrar todo lo que sigue desconcertándome de ella. El tiempo apremia, estoy seguro que ya ella se dio cuenta de mis intenciones y yo sin ningún plan para quitarle a mi suerte la etiqueta de imposible. Lo insoportable de este fin de semana, es que no la veré hasta el lunes.

¿Y la verde? Ni idea. Perdóname futbol, te usé como pretexto para hablar de otra cosa… juro que no lo vuelvo a hacer. Soy un cursi.

3 comentarios:

Jessie dijo...

Te digo Gabrielito, que el amor idiotiza. Mirá, ahorita ya no importa esa prenda tuya, sino el hecho de ver a esa chica.

Pero qué pasarán cuando corten? te devolverá la prenda? Recuerdo que un tío mío salía con una chica, y él le prestó un CD, pero cuando cortaron ella nunca le devolvió el CD a mi tío, él le hablaba por teléfono y le decían que no estaba, iba a su casa y no le abría nadie, le mandaba mails para reclamarle el CD de vuelta y nunca le contestó.

Entonces, cómo acabó? acabó en que ella se quedó con el CD de mi tío, que ladrona!

Asíque...

Te saludo y me despido

Atentamente:
Jessie, la veraz

gabriel revelo dijo...

jess: ¿qué pasará cuándo me corten? ja ja... primero esperemos que ande con ella (de eso pido mi limosna ja ja)... pues te diré, lo material siempre me ha importado menos que lo sentimental... soy raro. demasiado. gracias por tu comentario, como siempre.

keiSha dijo...

Una muuuy buena razón tienes ya para ir al trabajo (si es q no la tenías ya ;D)