domingo, 12 de agosto de 2007

Adiós soltería 2 - La villana que busco


Mi chamarra favorita, pose de intelectual, mirada despreocupada pero profunda. Según yo me encontraba listo para salir en busca del amor. Sintiéndome el cazador que se dispone a salir al bosque de asfalto con la consigna de no llegar sin una presa lo suficientemente valiosa, no llevaba ni dos minutos en la calle cuando caí en cuenta de un pequeño detalle que haría que mi misión casanova de aquella tarde naufragara en fracaso: no tenía ni idea de qué presa quería.

Tras un ligero titubeo caí en la cuenta. Era una tontería, un imposible, buscar sin tener al menos un poco clara la idea de que es lo que se quiere encontrar. Volviendo al ejemplo de la caza, uno puede tener los mejores rifles, las trampas más efectivas, las mejores carnadas y una puntería perfecta; pero si de entrada, el cazador no tiene bien definido si quiere matar a un conejo o a un venado, es casi seguro que se quede sin nada, o bien, en el peor de los casos la presa terminé por convertirse en depredador.

Regresé los pasos y me encerré en mi cuarto. Necesitaba meditar. Buscar entre mi historia, mis anhelos y mis sueños, aquellas virtudes y características que reduzcan mi campo de búsqueda y la hagan más fácil.

Encontrar aquel patrón que contenga todo lo que siempre he deseado en una mujer no ha sido fácil. Aun a estás alturas, sigo convencido que las conclusiones a las que llegué perderán su forma en cuanto me encuentre con alguna mujer acorde a ‘mi modelo’ y está, mujer al fin y al cabo, con cualquier gesto o movimiento descuadre mi ecuación, dejándome como siempre, indefenso ante los nuevos enigmas y misterios de la fémina en cuestión.

Un dolor de cabeza y tres vasos de Coca Cola con hielo después, mi mujer ideal seguía difusa. Sabía por ejemplo, lo que no quería. Una mujer que dijera más groserías y majaderías que yo seguramente jamás me conquistaría, tampoco alguien que no fuera femenina o que pusiera poco cuidado en su apariencia. Lo difícil llegaba cuando tenía que definir (y descubrir) aquello que se supone buscaría a partir de hoy. Y digo a partir de hoy, porque hasta ese entonces nunca necesite de ningún estereotipo, pues todas las damiselas que de una u otra forma se apoderaron de mi corazón son muy diferentes entre sí.

¿Cómo descubrir lo que uno quiere?. Busco enamorarme como un estúpido, eso está claro. Cometer imprudencias por el hechizo de una mirada, caer embrujado, perder la razón. La mujer que logré esto, además, debe ser inteligente. Nada seduce más mi entendimiento que una persona capaz de ver que el mundo es mucho más que la rutina. Alguien que aprecie una buena lectura, una buena película, una canción. Que no ame el fútbol, pero que entienda que hay encuentros que uno no puede perderse. Que sea madura pero que pueda reírse de vez en cuando de mis muy comunes y poco graciosas ocurrencias. Que sea parlanchina, que me hable todo el tiempo de cualquier cosa. Que quiera estar a mi lado pero que me de mi espacio. Que sea tierna, pero de vez en cuando sepa atreverse a ir más allá. Alguien que al salir en las noches se fije en las estrellas y en la luna. Que no tema volverse niña de vez en cuando. Que se lleve bien con mis amigos. Y sobre todo, que sea la más sincera del mundo.

Físicamente no quisiera marcar perspectivas, aunque debo reconocer que tengo buen gusto. Sólo por no dejar (que tal si esto lo lee un Genio mágico y me cumple el deseo) diré que prefiero el cabello negro o castaño obscuro, los ojos miel, la piel morena clara. Si puede ser menos alta que yo sería mejor (mido 1.70) y el cabello a la altura de los hombros. Complexión promedio y que sepan vestirse de acuerdo a la ocasión. Que huelan rico y les guste hacer ejercicio.

Ahora sí. Ya sé lo que quiero. Quiero a una mujer. Qué sea como ella quiera ser, pero que sea. Y vuelvo al punto de partida. Ósea, al desconocimiento de mi voluntad.

Mejor dejo de escribir tonterías y de querer engañarme. Si las mujeres hacen girar el universo es por que cada una es un microcosmos de particularidades. No hay modelos en las que al menos una de ella encaje correctamente. Por eso son letales, por eso nos enganchan y provocan insomnios. El no poder descifrarlas, y aun así, cometer la imprudencia de intentarlo es el mayor de los suicidios, pero sin objeción, la mejor forma de morir.

Siempre, cuando más seguro estoy de lo que quiero llega alguien que viene a intoxicarme con nuevos venenos. Cada vez más letales, cada vez más mortíferos. Por eso, la angustia es no saber que esperar.

Quiero suponer que en algún lugar de esta ciudad hay una presa con ganas de convertirse en cazadora. Una mujer que provocará una explosión atómica en mi interior, haciendo que todo lo que creía saber se convierta en ruinas, y a partir de ella, edificar una nueva conciencia, una nueva inspiración.

Siempre mis heroínas hacen sufrir al personaje pues lo saben rendido ante sus encantos. Siempre me enamoro de las villanas. Aquellas que se divierten más y que logran lo que quieren. Por eso, si ella está leyendo estas palabras debe estarse riendo, pues sabe que aun sin conocernos, ya me ganó la primera batalla, la de no poder clasificarla, la de esperar que sea de una forma, para que se aparezca en mi vida, siendo completamente lo contrario.

Vuelvo a salir. Ahora el conejo soy yo, espero caer en una trampa lo más pronto posible.

Si esto fuera un anuncio clasificado diría que se busca una buena mujer, con todas las ganas de que la que responda el llamado sea una villana.

3 comentarios:

Fernando Nerú dijo...

"sigo convencido que las conclusiones a las que llegué perderán su forma en cuanto me encuentre con alguna mujer acorde a ‘mi modelo’ y está, mujer al fin y al cabo, con cualquier gesto o movimiento descuadre mi ecuación"

sabes he leido y releido este articulo, que desde mi punto de vista es simetricamnete explicito y muy divertido... muy bien Gabriel

un abrazo a la distancia...

Pamela dijo...

creo que una vez fui adicta a un villano pues en mi caso
me ayudo mucho me enseño a como ser una villana a modificar mis venganzas aprendi a valorarme mil veces mas y hacer buena cuando soy buena pero de mala mucho mejor.
Ahora supe calcular la medida exacta de amor y dignidad.
Y pue snada Gabriel no busques nada , eso aparce asi cuando menos crees cuando mesno lo esperas cuando menos lo quieres.
Ah pero te aconsejo algo por si no me haces caso y sigues en la caza las palabras no funcionan , los hecho si y trata de lo minimo en apuntar fechas memorizar como estaba vestida detalles! y no quieras suplantar con peluches o con tarjetas fuera de lugar.. los detalles simplemente detalles.

mil besos y otros mas por tu linda forma de ser.

SOL dijo...

mmmm a ver. primero estoy acá por esas felices vueltas que da la vida.
lei los 2 post sobre tu adios a la soltería, te confiezo que me dio dem risa, pero no de la mala sino de la buena ,la de complice, porque me encantó el modo tan sincero en el que dices NO SÉ QUE ES LO QUE QUIERO hace falta dem fuerza para reconocerlo, y la verdad es que me uno a tu sentir.

ya me ganó la primera batalla, la de no poder clasificarla, la de esperar que sea de una forma, para que se aparezca en mi vida, siendo completamente lo contrario.

en estas frases está el encanto, porque siempre esperamos a la persona "X" pero es la persona "Y" la que nos mueve hasta el último de los muebles de la casa jajaja

yo por mi parte pido no más alguien inteligente (eso no implica que deba tener un titulo bajo el brazo... aveces me llaman mas la atencion esos que son inteligentes por natura) eso es algo indispensable para mi por lo que en ese punto te comprendo dem bien, por otro lado la sinceridad y la belleza de corazón, por el lado de afuera sinceramente ya me di por vencida ya no me gusta jusgar los libros por su portada... la verdad es que eso no me funcionó NUNCA asi que
te deseo suerte niño vos a tus 25 y yo a mis 23 estamos en la misma batalla y busqueda
un besote y un grana barzo
nota: perdona si lo que he escrito no tiene ningub sentido jajaja la verdad es que asi soy yo
un besote desde el sol