domingo, 4 de diciembre de 2011

Crónicas de Tamagotchi 1: La llegada

No estoy del todo seguro, pero habrá sido por ahí de 1997 cuando escuché por primera vez el término "Tamagotchi". Fue en una estación de radio en la que hablaban con emoción de estos aparatitos que funcionaban como mascotas virtuales a las que se tenía que alimentar, cuidar y limpiar para que siguieran vivas, de no hacerlo correctamente podía deprimirse, enfermarse y hasta morir. Vaya, incluso hacían popó.

Después de escuchar ese programa quería uno de esos aparatos. Pasaban los días y tanto en radio como en televisión empezaban a mencionar cada vez más a los mentados Tamagotchi. Decían que eran la sensación a nivel mundial, que en Japón la gente incluso llegaba a tener problemas en su escuela o trabajo por lo mucho que llegaban a distraerse cuidándolos. Hasta existía el rumor de que hubo quien llegó a suicidarse por la muerte de una de sus mascotas virtuales. A mis 15 años todo eso sonaba fascinante.

No paso mucho tiempo para que los viera en una tienda. Costaban 350 pesos. Una fortuna para alguien cuyo único ingreso eran los 15 pesos que recibía diario para gastar en la escuela. No sé ni cómo diablos le hice, pero entre ahorros y lavadas de auto junté esa suma en tiempo récord. En tres semanas cuando mucho (sábado en la tarde, me acuerdo bien) fui con mis papás a la sección de juguetes de un supermercado y elegí mi Tamagotchi. Una especie de llaverito en forma de huevo con una pantalla en el centro y tres botoncitos para seleccionar, elegir y cancelar funciones. Emocionado quité el cartoncito encendió por primera vez el dispositivo. Fascinado vi como en la pantalla apareció un huevo que en poco tiempo empezó a moverse hasta que de su interior surgió una criatura virtual semejante a un cuadrito con ojos y boca que se movía alegremente de un lado a otro.

La fiebre Tamagotchi me había atrapado.

Así inicio la primera de cuatro crónicas en las que los Tamagotchi me han acompañado a largo de mi vida.

En la próxima entrada...
Crónicas de Tamagotchi 2: La Pérdida

2 comentarios:

OmaruS dijo...

Yo tenía uno azul como el del centro de la foto. Seguiré leyendo las otras entradas.

gabriel revelo dijo...

OmaruS: el mio era muy similar... gracias por leer estas locuras.