lunes, 18 de febrero de 2008

El abandono, Paola y yo

Lentamente y de forma casi inaudible
Paola me susurra al oído que me ama.
Quiere invitarme a pecar,
a probar sabores prohibidos
en su cuerpo que hoy, es un templo al deseo.

Tomándome entre sus brazos me lleva de aquí para allá,
al tiempo en que con sus manos recorre mi cuerpo inmóvil.
Me gustaría al menos, corresponderle con una sonrisa,
una palabra, un halago...

Para mi es un honor, señorita Paola,
que esta noche desahogues tus soledades en mi.
Y quisiera agradecerte, que en estos momentos,
tus cálidos labios rocen la frialdad de los míos.

Me encantaría decirte que desde hace años te amo,
aun antes de que me contemplaras como tu compañero de placer.

Desearía,
al menos por esta noche, no ser un maniquí.



Gabriel Revelo - Nov/ 2004

6 comentarios:

la dueña dijo...

menudo final .....y era de por verse que no todo es felicidad .
Cuantas "paolas hay en nuestras vidas"?

Alviseni dijo...

sé lo que es estar clavado con una mujer. no hay de otra mas que revelar todo lo que sientes. you only live once.

saludos.

k dijo...

Wow. Soy súper fan de esos amores imposibles.

Jorge Atarama dijo...

Que buena... ahora que la tecnología de las muñecas inflables las hace cada vez más reales.

Mariajose dijo...

siento una especie remembranza kon este escrito tuyo.
Gracias por copartirnos un pedazo de tu mente a travez de este espacio.

P.D. Me gustaria saber cual o como es la fuente de tus inspiraciones...

gabriel revelo dijo...

pame: gracias niña, siempre es muy grato recibir tus comentarios. paolas hay muchas... quizá lo jodido sería ser el maniquí...

alvi: lo complicado en realidad quizá sea salirse la propia naturaleza. dejar de ser un objeto y convertirse en algo 'más' real.

k: ya somos dos, lo malo es que me ha tocado vivir varios

jorge: lo malo de las muñecas inflables, es que no tienen el caché ni la belleza de un maniquí.

marijo: gracias por tu visita. pues la inspiración está en todos lados, sólo es cuestión de reordenar las piezas y darle un toque diferente. en éste caso, mientras escribía la primera parte vino a mi mente, (juro que de la nada) un maniquí y decidí entonces adaptarlo y crear una sola historia. quedó bien ¿no?