sábado, 26 de noviembre de 2011

Sailor Moon y yo (parte 2 de 2)


“Cuando me levanto en la mañana, veo como el viento mueve las cortinas, blancas como la nieve. El reloj cucú suena para decirme que ya son las 7. Y entonces mamá grita -¡ya levántate o llegarás tarde a la escuela! Le contesto a medio dormir -¡por favor déjame dormir tres minutos más! Todos los días llego tarde a la escuela y la maestra me hace estar parada en el pasillo. También saco malas calificaciones en los exámenes. Después de clases, comemos hot cakes, y quedamos fascinadas con los vestidos de fiesta que están en los aparadores de las grandes tiendas. Me encantaría volver a tener una vida así… me encantaría…”

Aunque dejé de ver Sailor Moon por años, el monologo anterior nunca se me borró de la cabeza. Es de Serena, quien después de haber enfrentado una cruel batalla en la que las otras cuatro Sailor Scouts murieron, habla sobre su deseo de tener una vida normal. Éste fue el final de la primera temporada, y quizá era la escena que más recordaba de toda la serie. A pesar de eso, nunca volví a mostrar demasiado interés en ese anime… hasta hace poco, cuando me reencontré con Serena y compañía.

Cuando mi novia aun no era mi novia, en cierta ocasión me platicó que una de sus caricaturas favoritas era Sailor Moon. Un par de años después me marcó una noche para contarme que una tía le había conseguido la serie completa. Confieso que me emocioné. Al revisar los DVD’s no faltaba ni uno. Estaba la primera parte, Sailor Moon R, Sailor Moon S, Sailor Moon Súper S y Sailor Moon Stars. Las cinco temporadas listas para verse. Con la llegada del fin de semana comenzamos lo que llamamos ‘Maratón de Sailor Moon’. Ese primer viernes vimos cinco capítulos, al otro día seis y el domingo dos.

En cuestión de tres semanas terminamos de ver la primera parte. Con Sailor Moon R tardamos un poco más pero también la acabamos. Actualmente vemos Sailor Moon S y hay veces en las que quisiéramos devorar más capítulos y llegar hasta el final.

Cambió mucho mi perspectiva de esta serie animada que vi por primera vez hace casi 15 años. En esa época añoraba la llegada del amor, ahora lo tengo de forma tangible y real. Estudiaba y me agobiaba por tonterías; hoy trabajo y me enfrento a la vida y sus verdaderos problemas. Sin embargo, sigo siendo sensible al romanticismo. En el fondo, ese niño tímido, torpe y enamoradísimo no me ha dejado del todo. En cuanto a la estructura de la caricatura, la recordaba algo simple, boba y repetitiva. No podía estar más equivocado. Con esta nueva revisión la encuentro fascinante. Con un manejo envidiable del sentido del humor y la caricaturización, personajes bien estructurados, y una historia que comienza simple y conforme pasan los capítulos y las temporadas se va volviendo más compleja e incluso obscura.

A la par de nuestros maratones de Sailor Moon, revisé en Wikipedia la trama completa y quedé asombrado. No recordaba que fuera tan extensa. Mucho menos que los personajes fueran evolucionando y madurando tanto, para muestra la misma Serena, que con el paso de las pruebas del destino se va forjando como la gran líder de las Sailor Scouts. Con saltos al futuro, peleas inolvidables y escenas llenas de tensión y heroísmo he vuelto a caer preso de una fiebre que estaba dormida dentro de mí.

Ahora disfruto más la serie, no sólo por la mágica compañía de mi novia sino porque tengo elementos para entenderla mejor. Ahora he revalorizado a los personajes y sus circunstancias. Ya no considero a Rei tan enojona, al contrario, se me hace la que más carácter y convicción tiene; a Lita la consideraba como la más guapa, después comprendí que su exceso de fuerza en realidad la hacían la menos femenina, por más que ella también anhelara lo que cualquier chica de su edad; la misma Amy, que me parecía mojigata, ahora me parece la más equilibrada y dueña de una calma siempre necesaria cuando se sortean pruebas difíciles. Y así podría enumerar cómo va cambiado mi opinión de cada uno de los personajes inmiscuidos.

En su momento no lo percibí, pero la serie habla también de temas algo vedados para la época como la homosexualidad, los celos de una madre a una hija por la preferencia del padre, la crueldad de la muerte o la crudeza de la traición. Sin embargo la serie transmite grandes valores. El apostar por la lealtad de la amistad, y anteponer la vida misma por el amor está presente constantemente a lo largo de los poco más de 200 episodios .

Me emociono con la aparición de cada personaje y de cada una de las Sailor Scouts que van surgiendo. Plutón (la Saiolor más solitaria), Urano y Neptuno con su peculiar relación, y Saturno; esta última siempre me inquietó y llamó la atención por el misterio, la fragilidad y la lucha que el bien y mal sostenían en su interior. Ni que decir de Darien, Rini y su inocencia o Chibi Chibi. En fin, que podría seguir hablando de esta serie que sigue rompiéndome el corazón. Ahora ya no importa que la gente se entere que vea la serie, ya no temo las burla que recibí en la secundaria y mucho menos el qué dirán. En el post pasado dije que ‘era’ fanático de Sailor Moon, hoy puedo decir que lo soy. Por lo pronto seguiré disfrutando con mi novia de nuestros maratones de Sailor Moon.

Por cierto, tanto hace 15 años como ahora, la canción de cierre sigue haciendo que la piel se me ponga chinita. Con ella me resulta imposible no acordarme de la dueña de la serie. Soy un romántico sin remedio, que le vamos a hacer.


2 comentarios:

rina_ sunshine dijo...

Supongo que cuando uno es más joven no entiende la trascendencia del anime.

Personalmente, yo, a pesar de ser chica escondía mi preferencia por Sailor Moon y la veía a escondidas.
Tal vez no quería añadirle más burlas a mi vida, pero este último tiempo he disfrutado viendo el anime que solía admirar años atrás, porque creo que me niego rotundamente a perder ese lado inocente de mí.

No eres sensible si no se te pone la piel de gallina con Heart Moving (cómo detesté cuando pusieron Tuxido Mirage de ending en vez de ese ¬¬)

Saludos y en verdad, una entrada buenísima la tuya.

gabriel revelo dijo...

rina: también se me pone la carne de gallina con esa canción =) en parte por eso me enganché con el anime.