domingo, 11 de abril de 2010

De paseo por Orión


Ayer me di cuenta de lo pequeño que son los humanos. Una insignificancia ante la enormidad del universo. Debería bastarles con transitar, durante unos minutos, por las calles de cualquier ciudad en medio de la noche, para sentirse una pequeña partícula que, sin embargo, piensa, tiene libertad de movimiento y capacidad de creación. Si ya el mundo de por si es inmenso, ¿cómo pueden tan siquiera soñar con imaginar al menos una parte del universo y sus latitudes infinitas?

Están perdidos en medio de un gigantesco edén. Basta mirar al cielo y perderse en su
azul marino para ser testigos de uno de tantos milagros que nos rodean. Respirar, amar, el crecimiento de un árbol, la lluvia que moja la tierra. Todo forma parte de una estremecedora realidad por sí misma impactante. Entonces, si todo es tan mágico y cargado de energía ¿por qué deciden terminar con tanto brillo? ¿por qué siendo tan pequeños hacen tanto daño? Pobres hombres, llevan siglos perdidos en una oscuridad imaginada por ellos mismos. Añorando placeres, buscando dioses falsos y pruebas de su existencia. ¿Para qué buscar vida en otros planetas cuando ni siquiera pueden terminar de comprenderse y tolerarse entre ellos?

Dudo que estos seres inteligentes perciban que su mundo esta muriendo lentamente. Quizá mi visión, desde acá arriba es diferente. Tal vez, al no tener un corazón humano no entiendo del todo la maldad ¿o será ignorancia? No pertenezco a la humanidad, y esa probablemente sea la diferencia. Sólo soy una estrella que observa la decadencia de tú mundo.

jueves, 8 de abril de 2010

Coyáme


De nuevo hablaré de refrescos. Si hace unas semanas dediqué una entrada de éste blog a la Coca Cola de cereza, hoy lo haré de otra bebida refrescante, igual o hasta más exótica: el Coyáme. No es fácil conseguirla, de hecho, la información sobre ella en internet es prácticamente inexistente. Para tenerla hay que viajar hasta su zona de origen, el pueblo de Catemaco (famoso por sus brujos), en la región de Los Tuxtlas, en el estado de Veracruz. Por lo tanto no hay de otra, para tenerla hay que hacer el viaje hasta allá.

Varias veces tuve la oportunidad de visitar su fábrica, ubicada en el kilometro 592 de la carretera Costera del Golfo. Hacerlo es toda una aventura. Para empezar, la pequeña refresquera está ubicada en medio de la selva tropical, a un costado de la emblemática Laguna de Catemaco. Es en un paisaje así en dónde se elabora el delicioso Coyáme. A penas llega cualquier visitante, los visitantes se desviven por mostrarle sus humildes pero higiénicas instalaciones en las que literalmente ‘se hace de todo’. En una zona se imprimen las botellas de plástico y vidrio con serigrafía; en otra, el área de lavado y llenado, seguidas de la zona de empaque. Todo funcionando en perfecta sincronía. Sin embargo, lo mejor está al fondo, en un cuarto cuyo interior sólo posee un pequeño cuadro en medio del piso, cerrado con una tapa de plástico. Ahí es el pozo, y desde que uno de los encargados lo destapa un olor mineral invade el aire. Si uno se acerca lo suficiente, la fuerza del agua manantial y los gases que la componen llega de nuestra nariz al cerebro en segundos, evocando el famoso ‘tehuacanazo’, famoso método empleado por la justicia mexicana para obtener información confidencial.

Quizá lo anterior sea lo que le da su sabor tan especial al Coyáme. Nace de un manantial de agua mineral y ahí mismo es procesada y transformada en un refresco de diversos sabores. Disponible en envase de vidrio y en botellas de plástico de 600 ml. y de dos litros, sólo se comercializa en Catemaco y los pueblos aledaños. Ignoro su antigüedad pero desde hace años existe. Hoy en día, visitar esta zona del país y no tomarme un Coyáme bien frio es casi un sacrilegio.

Éste año no he podido viajar a Catemaco, pero el resto de mi familia sí. No dejé de pedirles que me trajeran toda la cantidad de Coyámes posibles, y para mi felicidad, así lo hicieron. Justo ahora soy el feliz propietario de varias botellitas. La verdad es que no quisiera acabármelas, aunque tomarme un Coyáme, es recibir de golpe decenas de recuerdos de aquella tierra que amo con todo mi corazón. Sólo he repartido algunos entre mis amigos, todos opinaron que es delicioso.

Si algún día se cruzan con un Coyáme, no dejen de probarlo, sé lo que les digo.



El autor de éste blog, con su pintoresca familia, en una de sus últimos viajes a la fábrica de Coyáme.

domingo, 4 de abril de 2010

Where The Wild Things Are



te quiero tanto que te comería

Seré sincero, en estos momentos tengo el corazón hecho un guiñapo y no tengo para cuando curarlo. Que yo recuerde, es la segunda vez que al salir del cine termino así, la primera vez fue con Wall-E, ahora es con ‘Donde Viven los Monstruos’, película basada en el cuento infantil del mismo nombre, escrito por Maurice Sendak.



Hace un mes lo leí preguntándome que tan fiel sería una historia a la otra y sobre todo, como de una primicia tan sencilla (unas 20 hojas) podía desarrollarse algo tan complejo como una película. Tras esperar varios meses de espera, por fin llegó a México ‘Donde Viven los Monstruos’, y ya la considero una de las películas más hermosas que he visto en mi vida, capaz de llevarme de la alegría al llanto de una escena a otra. Cuando una historia logra arrancarnos suspiros y lágrimas es que nos tocó el corazón; en éste caso me lo sacudió hasta dejarlo sin razón.


Max es un niño incomprendido por un mundo en el que no encuentra su lugar. Una noche decide ponerse su disfraz de lobo y hacer travesuras, saca de quicio a su mamá y tras recibir un fuerte regaño, sale corriendo hasta el muelle, en donde escapa en un barquito con rumbo indefinido. Así llega a una isla habitada por temibles monstruos, los cuales intentan comerse a Max hasta que éste los detiene diciéndoles que él es un rey con poderes. Confundidos, los Monstruos lo nombran su Rey, comenzando así una aventura aleccionadora en la que una y otra vez se cruzan las fronteras de la inocencia y la madurez. Cada uno de los Monstruos representa un sentimiento humano y en cierta forma, una paradoja sobre las diferentes formas en las que nos relacionamos con los demás. Como dice el Spike Jonze, director de la cinta, esta es una película sobre la infancia y la confusión y la soledad que sentimos a esa edad.

Para muchos ‘Donde Viven los Monstruos’ es un tanto obscura y hasta cruel, sin embargo derrama ternura y amor en cada dialogo, en cada cuadro. La esperanza y la eterna búsqueda de la felicidad, la necesidad de sentirse parte de un grupo, la desintegración familiar, los celos, el amor, la amistad… todo contado desde el punto de vista de un niño y sus monstruos. Me resultó imposible escapar de tal combo sentimental. Debo confesar que varias veces me sorprendí llorando durante la proyección de la película, no es para menos, todos alguna vez hemos luchado contra un mundo en el que no podemos controlar lo que sucede, nadie puede escapar a las peleas y a la ruptura de alguna relación, alguna vez nos hemos sentido solos y buscamos escapar de ella de cualquier manera.



‘Donde Viven los Monstruos’ además está filmada con maestría e inteligencia. Los efectos necesarios son espectaculares pero justos, los monstruos imponen pero a la vez dan ganas de abrazarlos; eso sin mencionar los paisajes y tomas llenos de arte. Una obra fílmica así de completa merece celebrarse, verse una y otra vez, analizar las decenas de interpretaciones que guarda y disfrutarla, pues pocas películas son capaces de tatuarse en nuestras emociones. Lamentablemente sólo se ha estrenado con 20 copias en México, por lo que recomiendo que acudan a verla cuanto antes… no saldrán indiferentes del cine, se los garantizo.


De ser Max volvería una y otra vez a esa isla en donde a pesar del salvajismo todo es amor; ahí, donde jugar y trabajar unidos es sinónimo de alegría; ahí, dónde un abrazo dice más que mil palabras y donde los problemas se solucionan con cariño y aceptación; ahí, donde puedo ser un Rey o un monstruo; ahí, dónde viven los monstruos.

sábado, 3 de abril de 2010

Las horas ociosas

Sábado de Gloria, poco antes de las 3 de la tarde. El autor de éste blog escucha un programa de radio sobre viajes e intenta escribir un post en su blog acerca de nada. Sucede que al contrario de TODA mi familia, por cuestiones laborales no salí de vacaciones y llevo toda la semana abandonado en casa. Seré honesto, miro a mi alrededor y cada rincón de mi hogar está sucio y empolvado, del auto ya ni hablamos. Se supone que hoy (lo fui posponiendo del lunes al martes, del martes al miércoles, y así sucesivamente) sería mi día dedicado a darle una barrida, sacudida y hasta trapeada a mi casa, pero las horas se me fueron pasando en nada y hasta éste momento, sólo he podido lavar los trastes.

Lo curioso es que estoy despierto desde las nueve de la mañana y según yo, me daría tiempo para todo. Error. La mañana se marchó entre leer un libro, ver una película de Pedrito Fernández, pasear al perro, bañarme y pensar en nada. Ahora que el día está medio nublado, creo que ya no haré nada pues, seamos honestos, aunque me quedé en la ciudad estoy en la ‘vacación’ y sería un pecado cansarme en labores hogareñas.

Y así pasa mi ‘sábado santo’, entre horas ociosas y una pequeña molestia moral por no tener mi hábitat como un ‘chiquero’. Da igual, creo que ya no haré nada. Pediré disculpas cuando el resto de los habitantes de mi casa regresen y encuentren todo en estado deplorable y me excusaré con el siguiente argumento: Si me hubiera ido con ustedes, al regresar todo estaría exactamente igual, y de seguro, no hubieran hecho tanto drama.

En lo que escribí está entrada pude haber barrido… pero en ‘Sábado de Gloria’ es mucho pedir.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Tristezas de mi vida


Entre el fastidio de saberme acorralado
por la monotonía congelada,
sin quererlo, sin pensarlo,
hoy di vuelta en la calle del recuerdo.

Encontré ruinas, abandono y soledad.
Sin más cobijo que el de mis nostalgias,
Hallé mis anhelos y susurros rotos.

Años perdidos, tristezas de mi vida.
En esta desolación de mi abandono,
busco y busco
sin encontrar sobreviviente alguno

Cuesta caminar, mirar hacia atrás,
duele quedarse quieto.

Tú no me ves,
el pasado regresa, es un perro salvaje.
Soy presa frágil, llena de miedo.
Dejo que me hieran, que me coman.
Tú, no me ves...

Rodeado de oscuridad,
voy desnudo buscando una pequeña luz,
algún resquicio en donde pueda colarse
un rayo de esperanza.

Este día me acorde de ti.
Sigo hundido en este lamento de soledad…
el resto lo sabes corazón.


Gabriel Revelo
Septiembre 2004

domingo, 28 de marzo de 2010

Salió peor el remedio que la enfermeda'

Lo bonito de los dichos es que están cargados de harta sabiduría, y acabo de comprobarlo. Se dice que ‘salió peor el remedio que la enfermedad’ o ‘salió más caro el caldo que las albóndigas’, cuando la solución de algún problema trae consigo más implicaciones que el mismo problema en sí. Pues bien, en estos momentos cualquiera de los dos dichos me han puesto a pensar y me colocaron en la disyuntiva que a continuación narraré.

Hay tienen que el autor de éste blog, osea el Gabriel Revelo, tiene desde el viernes en la noche una pequeña gripa. Al principio no quise tomar ningún medicamento pues, uno nunca sabe y qué tal si era influenza H1N1. Cuando comprobé que mis síntomas están medio chafas y que mi gripas es común, corriente y hasta debilucha, decidí tomar algún medicamento para quedar bien suave y erradicar al incipiente virus de una vez por todas. Las poquísimas veces que me enfermo de gripa, generalmente tomo un par de capsulas Tabcin Active moradas y con eso ya la hice. Pues bien, acabo de regresar de la farmacia y cometí el error (o precaución, como ustedes quieran verlo)de leer las indicaciones al reverso de la cajita. Decía lo siguiente:

Reacciones secundarias: Somnolencia, náusea, vómito, rash cutáneo, palpitaciones, nerviosismo, dificultad para orinar, sequedad de boca, elevación de la presión arterial, ansiedad. Este producto contiene el colorante Azul No.1, que puede producir reacciones alérgicas.

Y entonces pensé ‘no manches, nomás tengo mocos y estornudo de vez en cuando, ¿qué tal si por quererme quitar estas molestias minúsculas termino más jodido?’. No se compara en nada un resfriado con adquirir de pronto los síntomas de un viejito en fase terminal. ¿Qué tipo de medicina es esta? ¡No pues a todo dar, me la tomo y corro el riesgo de acabar en urgencias! Y lo peor, podría darme ‘rash cutáneo' (sepa la madre qué es, pero se escucha doloroso)… ahora pienso si tomarme o no las dichosas capsulas, arriesgándome así a contraer malestares mortales, pero eso sí, curado de la gripa. Vomito, traigo la presión alta y casi me da una taquicardia, pero paró el escurrimiento nasal.

Da igual, tomaré los Tabcine por mera curiosidad, espero no morír.

jueves, 25 de marzo de 2010

Coca Cola de Cereza, 17 años después… volvemos a encontrarnos


Julio de 1993. Hice mi primer viaje fuera de México. Ese año conocí Walt Disney World en Orlando, Florida. Sí, conocí a Mickey Mouse, y los Estudios Universal, Epcot Center y los estudios MGM y un montón de cosas más. Sin embargo, si algo marcó verdaderamente mi estancia en Estados Unidos, fue el haber probado la Coca Cola sabor cereza. Tal suceso sucedió en un minisúper gringo. Me escapé una tarde con mis primos y me llamó la atención su novedoso empaque purpura. Al probarla me enamoré, caí rendido a un sabor que me obligó a obsesionarme y tomarme, con devoción enfermiza, al menos una al día. El día de mi regreso, casi antes de abordar el avión, probé mi última ‘Cherry Coke’ sin saber que sería la última en mucho, mucho tiempo. A mi llegada a México le comenté a todos del maravilloso sabor que había descubierto. Algo me decía que algún día, aquella suculenta bebida llegaría a mi país y entonces ambos, refresco y yo, viviríamos felices para siempre. El tiempo pasó y mi sueño fue diluyéndose. Salvo la llegada fugaz de la Coca Cola de Vainilla (horrible, por cierto) jamás vi posibilidad real de su lanzamiento en México. Me fui resignando a jamás volver a sentir esa deliciosa fiesta de sabor en mi boca y seguí mi vida. No hace mucho probé un ‘Dr. Pepper’, aquel refresco sabía parecido, pero jamás sería lo mismo.

Marzo del 2010. Hace dos días mi hermana llegó de su viaje a Europa. Nos trajo regalos y recuerdos maravillosos, pero hubo una bolsa cuyo contenido me volvió loco. En su interior, dos Coca Colas 600ml. sabor cereza y perfectamente cerradas cortaron mi respiración. Casi 17 años después volvía a tener frente a mí la mejor bebida que he probado en mi vida. Desde ese instante las tengo guardadas: una en el refrigerador y la otra en la alacena. En mi cabeza se libra una batalla pues nada deseo más que tomarlas, pero no quiero que se acaben. Pensaba guardarlas para alguna ocasión verdaderamente especial (como un campeonato del Atlante o de la Selección), lo malo es que tienen fecha de caducidad: julio del 2010. Por lo tanto, sería una idiotez no abrirlas y dejar que caduquen.

Hasta donde sé, el sabor cereza de Coca Cola se fabrica en muy pocos países y su volumen de producción es limitado, por lo que conseguirla no es nada fácil. Mi hermana comprobó lo anterior. En toda Europa, sólo la encontró en París, y no en cualquier punto, sino únicamente en las maquinas despachadoras de algunas estaciones del metro. Así están las cosas. En mi poder tengo lo que tanto tiempo añoré y me queman las manitas y el paladar por abrir esas botellitas de plástico. Ahora 1.2 litros separan mi felicidad del duro trabajo de añorar.

Quizá cuando lean estas líneas habré ya caído en la tentación. O igual y no. Si algún día tienen la oportunidad (pero a mí no vengan a pedirme pues NO les daré) pruébenla, es deliciosa. Mueran de la envidia.

lunes, 22 de marzo de 2010

Sombrerero Loco


Estrafalario. Medio loco y distraído, nunca he sido de otra manera y no creo que a mi edad pueda cambiar. Para bien o para mal, me gusta ser así, diferente. Me importa un comino que el resto del mundo no entienda mis excentricidades. Para mi ‘locos’ son los demás. A mí ‘ser como soy’ me salva de la cruel realidad que envuelve el mundo y me garantiza cierta justificación para cualquiera de mis acciones. Mi sonrisa, sin embargo, es una barrera. Falsa alegría que esconde mi latente melancolía, y además, evita que por mi vulnerabilidad me hagan daño. Si te fijas bien, mis ojos son tristes. Pareciera que la vida me va ligera en medio de la demencia que impera mi mundo. La seriedad no va en mi rostro, pero combina perfecto con mi corazón… puedo ser distraído y un tanto atolondrado, jurarías que nada me preocupa, y ese es el problema. Que precisamente tú creas que el amor ni siquiera se asoma en mis listas de prioridades cuando, aunque no lo creas, es mi motor de vida. Me consideras tu amigo y protector, un ángel que el destino puso en tu camino para hacerte reír en las horas difíciles; para mi desgracia no soy un guerrero ni tengo el coeficiente de un genio; ser medio torpe y atolondrado me limita a no poder regalarte nada que no sean sonrisas. Me cuesta hablarte en serio de mis sentimientos pues ni siquiera conmigo me permito un instante de sinceridad. Quisiera romper la barrera que a tus ojos me hace un personaje curioso y no un hombre de verdad. Pero si vieras debajo de mi desfachatado vestuario y mis ocurrencias sin sentido, verías que por años esperé tu regreso con una fe que ni te imaginas. Que vuelvas a mi vida es un anhelo que temo, sé que si encuentro de nuevo tu esencia ahora sí me volveré loco. De cualquier manera te perderé pues mi destino es así. Tu olvido es mi dolor y me pesa. En tu mundo no existo, no me piensas, no me extrañas. ¿De qué sirve bailar bien si no me miras?

Vuelve aunque sea un instante y mátame de ganas por cambiar, oblígame a ser valiente y a luchar por ponerte más atención. Después márchate y prométeme lo imposible. Rómpeme el corazón pero déjame aclararte las cosas: No soy distraído ni estoy loco, solo estoy enamorado de la niña que un día visitó mi País de las Maravillas.

miércoles, 17 de marzo de 2010

The Fucking Family, capítulo 5. Los abuelos que no podían entrar a su casa, culpan injustamente a Cata, la criada

Sean todos bienvenidos al quinto capítulo de ‘The Fucking Family’, mi reality show familiar en el que me burlo de aquellos pobres individuos que tienen la desgracia de tener algún lazo sanguíneo conmigo. En está ocasión, haré un homenaje en vida a mi abuelo que en unos días celebrará su cumpleaños número 90 y con quien por cierto, estoy co-escribiendo un libro.

Los siguientes videos ocurrieron hace menos de un año. Sucede que era día festivo y mi abuelo decidió que varios integrantes de la familia fuéramos a comer carnitas. De regreso, al intentar abrir la casa para poder entrar caímos en la cuenta de que el seguro ‘de ganchito’ estaba cerrado por dentro, de manera que no podíamos entrar. (Chequen los comentarios sin sentido de mi hermana).



Después de varios intentos fallidos de mi hermana para abrir, mi abuela decidió ir a la tortillería de enfrente y pedir un cuchillo, cosa peligrosísima pues casi acuchilla a dos niños que iban pasando. Mientras eso pasaba, mi primo Pablo cantaba ‘Abuelita Psicopata’. (El coche azul de fondo, es el que mi hermana destruiría después de voltearse con él).



Uno de los tortilleros, desesperado de ver nuestra habilidad, quiso ayudar y empezó a darle de golpes a la puerta. Mi primo Luis sólo se rascaba la cabeza.


Finalmente, después de unos quince minutos, el tortillero logró abrir. Fíjense como mi abuelo ni las gracias les da al tortillero. De la felicidad yo empiezo a cantar un fragmento de la letanía de ‘Las Posadas’.


Cuando mi abuela le pregunta a mi abuelo si ya dio las gracias al tortillero, él miente y dice que ya, cuando en el video anterior queda bien claro que ni un pan le echaron al pobre señor que nos abrió la puerta.


Es importante señalar que durante todo el tiempo que duraron los intentos por entrar, mi abuelo sostenía que la culpable era Cata, la sirvienta que habla como Yoda. De nada sirvió hacerle entender que había sido el viento, y no ella, la que provocó que el seguro se cerrara junto con la puerta. El último video es el más esclarecedor, en él, mi abuelo esperó hasta que llegó Cata (que como era día festivo, fue a reunirse con sus amigas a La Alameda) para regañarla. Ella es oriunda de Oaxaca y no habla español del todo, pues su lengua natal es un dialecto indígena. Es entonces cuando comienza la llamada de atención en la que mi abuelo cae en varias mentiras. Primero le dice que estuvimos intentando entrar como ‘una hora’, y en realidad no fueron más de veinte minutos. Además, la culpó de que no era la primera vez que Cata cerraba mal. Por cierto, Cata salió antes que nosotros, por lo tanto era imposible que ella fuera la responsable. (Lo peor es escuchar la angustia de Cata, inculpada en un crimen que ella no cometió).



Juzgue usted… Cata es ¿inocente o culpable?

Próximamente en éste blog:
The Fuking Family Capitulo 6: Miguel se pone jacarandoso y practica bailes griegos.

Otros capítulos de la serie de Reality Show ‘The Fucking Family’, cuyo objetivo es mostrarle al mundo pasajes cotidianos de mi familia, son:

Capítulo 0. Ven a cantar, que ya llegó la Navidad
Capítulo 1. La abuela Mamá Eva bailando a media calle
Capítulo 2. El llanto del 'Mimi' en su programa del kínder
Capítulo 3. El romance de la Minerva y el Guasón corriente
Capítulo 4. Pablo entrevista a John David para su tarea de inglés

domingo, 14 de marzo de 2010

El recital del Maestro, tres años después - Tour Paraíso


Fue una tarde de abril del 2007 la última vez que vi al maestro Alejandro Sanz en concierto. En aquella ocasión fui sólo y supe que tarde o temprano me volvería a encontrar con él. Finalmente, el pasado sábado esos casi tres años de ausencia fueron pagados con creces. El Tour Paraíso pasó por México… está es mi versión de los hechos:

Seguirá siendo un misterio que es lo que hace que con el tiempo cada persona vaya inclinándose hacía determinado tipo de música e intérpretes. Podrá influir la educación y hasta cierto punto el ambiente en el que uno se desenvuelve, pero la decisión y orientación final nace desde muy dentro del corazón. Escuchamos determinada música porque nos identificamos con ella, porque a través de música y letra se nos cuentan historias que ya vivimos o que quisiéramos protagonizar. Nace así una extraña empatía con quién ve y piensa las cosas de manera parecida. En mi caso, caí preso de las canciones de Alejandro Sanz el día en que por televisión vi el video de 'Amiga mía' y descubrí que aquel hombre no sólo desnudaba mis sentimientos sino que además, describía de una forma original poética al mundo.

Por eso cada disco, cada concierto, cada ocasión que tengo de acercarme a su creación es garantía de que algo maravilloso ocurrirá. Por eso también, había que llegar temprano el pasado viernes hasta el Auditorio Nacional (no fuera a ser la de malas y nos tocara tráfico). Perder el tiempo viendo los puestecitos de recuerdo, pedir una, dos o hasta tres cervezas para que el tiempo se pasara más rápido. Perderse entre besos y plática con quien sabes, es la acompañante ideal para noches así. Luego encontrarse con tus mejores amigos, ubicar nuestros lugares y seguir charlando. Finalmente, pasaditas las 21 horas y con el recinto prácticamente lleno, empezó una vez más la magia.

Ahí estaba el buen Sanz, aquel al que desde hace considero un amigo por siempre escribir canciones que describen exactamente mi vida. Acompañado de músicos y corista excepcionales, el sonido de cada una de sus interpretadas esa noche adquirían el adjetivo de ‘sublimes’. Sería ocioso enumerar canción por canción, basta comentar que las dos horas que duró el concierto se fueron en un suspiro, fueron tantas las emociones que se movieron en mi interior que hasta perdí la cuenta. Un concierto vale la pena cuando te abandonas y te vuelves títere del sonido. En un momento determinado te descubres abrazando amorosamente a tu novia mientras escuchas la canción que con tanta ilusión le dedicaste. Otras veces cantas con tanta energía ‘Viviendo de Prisa’, canción que tantas veces te salvó de la barranca emocional y te conmueves seriamente al escuchar en vivo 'Si hay Dios'.

No faltó nada y sobre energía, entrega, entusiasmo. Alejandro Sanz no es el mismo de hace tres años. Ha rejuvenecido, se ve más alegre, más seguro, más inspirado. Quién sabe por qué nunca envejece y quién sabe por qué siempre sabe que repertorio presentar. Para nuestra noche del pasado viernes la selección no pudo ser mejor: muchas canciones de ‘Paraíso Express’, su último disco; sus grandes e infaltables éxitos y una que otra joya que jamás pensé sacaría del baúl de los recuerdos. Si acompañamos lo anterior con un maravilloso y moderno equipo de luces tenemos como resultado un autentico recital en el paraíso.

Hoy es domingo y escribo desde un Starbucks. La poesía y romance de esa noche sigue acompañándome y no tengo para cuando curarme. Las atmosferas que son creadas con inspiración y talento tardarán en despejarse de mi memoria. Fue un recital inolvidable. Nos vemos en la próxima gira Maestro Sanz, gracias por tu música.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Chiva Fighter

Como cada que hablo de futbol comenzaré haciendo la misma (e importantísima) aclaración: le voy a los Potros de Hierro del Atlante. Dicho lo anterior, es justo reconocer que muchos de los aficionados futboleros tenemos, además de nuestro equipo favorito, algún otro por el que sentimos cierta simpatía y por el que a veces solemos decir “si no le fuera a tal… mi equipo sería tal”. En mi caso, mi segunda escuadra son las Chivas Rayadas del Guadalajara.

Admito que al Rebaño Sagrado siempre le he seguido la pista y casi siempre las apoyo (menos cuando juegan con el Atlante). Del Club Guadalajara debemos reconocer que durante los últimos años se han preocupado por ser innovadores y propositivos, sobre todo a nivel mercadológico. Se supone que hace unos dos años el equipo cambió a su antigua mascota, la ‘Chiva Loca’ por una más moderna pero un tanto alejada de la tradición. Tanto así, que en cuanto me enteré que esta mascota tendría su propio comic, hice lo posible por conseguirlo cuanto antes. Esta es la portada:




Así es, el número 1 del ‘Chiva Fighter’, el nuevo héroe que hará las delicias de chicos y grandes. Debo aceptar que sentí una inmensa curiosidad por leerlo y enterarme cómo diablos le harían para hacer de una Chiva un poderoso superhéroe. La incertidumbre aumentó cuando vi estos dos promocionales de éste nuevo justiciero.






No me dejarán mentir, pintaba bien la cosa. Media hora después de leer el comic ya tengo mis serias dudas. Comencemos con lo ‘menos pior’: la calidad. Si bien los dibujos y los materiales empleados en esta obra no pasarán a la historia ni son nada del otro mundo, por lo menos están bien hechos y dentro del parámetro de lo aceptable. El comic es similar a cualquier otra edición normal que circule en México. Ahora pasemos al desastre: la historia. La única novedad que presenta es que el protagonista sea una Chiva… y ya. De ahí en fuera todos son clichés: el Chiva Fighter viene del espacio, tiene superpoderes y está lleno de nobleza; la primera en seguirlo y confiar en él es una reportera; el villano también es extraterrestre pero maneja la identidad de un empresario rico y poderoso; todos buscan el Omnicrom, un arma poderosísima y que casualmente, es un nombre muy parecido al de ‘Omnilife’, empresa de Jorge Vergara, dueño de las Chivas; etc, etc, etc.

No dudo que la intención inicial de lanzar un nuevo héroe nacional, y de paso generar nuevas fuentes de trabajo sea loable, pero ‘Chiva Fighter’ se queda en el intento y nos presenta una copia más de Superman. A la historia le falta su toque nacional y dotarla de esos ingredientes que hagan sentirla más nuestra y menos gringa. Aunque la apuesta hubiera sido más arriesgada ¿no habría sido mejor darle otro origen y otras atribuciones más peculiares y menos predecibles al personaje? Por otro lado, el nombre no intimida y mucho menos genera ni respeto ni impacto. Al contrario, eso de usar un anglicismo me parece una pésima decisión.

Habrá que darle el beneficio de la duda pues un número no es suficiente para calificar un esfuerzo editorial así. Sin embargo y para la reflexión: ¿qué sentirían si están a punto de ser asaltados (ya sé que en México esto es imposible, pero por favor hagan el intento de imaginarlo) y llega una cabra fortachona y los rescata? Yo me daba un tiro o me tomaba una foto con él, pues tiene un parecido asombroso a los osos navideños Coca-Cola y al osito Bimbo.

Aun así, y como no tengo en que gastar el dinero, compraré los dos siguientes números. Quién quita y la historia mejora, se vuelve un clásico de los comics y termino tragándome mis palabras. De cualquier manera cómprenlo, es de colección, como ‘la Antología de la Chimoltrufia’: para reír el martes y sonreír toda la quincena.

sábado, 6 de marzo de 2010

Mi pegue con los gays


Sin tapujos respóndanme con toda sinceridad: ¿parezco joto?

Espero que su respuesta sea un contundente no, aderezado con un ‘cómo crees, eres la viva imagen de la masculinidad’. Ahora, en el improbabilísimo caso de que hayan respondido afirmativamente, lamento decepcionarlos pues aunque de la impresión de serlo, para nada lo soy. Sin embargo, algo extraño pasa cuando al hacer un recuento de varios pasajes de mi vida, descubro que tengo pegue con los gays.

Recuerdo con cierta nostalgia aquel otoño del 2003. El autor de éste blog estudiaba el séptimo semestre de mi carrera universitaria y tenía unos ocho meses que mi papá había fallecido. Por aquellos días estaba estúpidamente obsesionado con una jovenzuela, a la que llamaremos ‘señorita K’ que me traía azotando las banquetas. Mi mundo giraba alrededor del sufrimiento que su desamor me producía. Tras meses de, literalmente, perseguirla, un día le escribí una carta en la que lleno de rencor le reclame lo injusto de su actitud y le avisaba que tendría un poco de dignidad y dejaría de buscar su amor. Metí aquella hoja con pensamientos insufribles y se la hice llegar. A ver si así le remordía un poquito la conciencia y me hacía caso.

Paralelo a esto comencé a hablarle a un compañero que iba conmigo en varias clases en la universidad. A todos les caía mal, tenía la sangre pesada y además, se rumoraba que era gay. En cierta ocasión hicimos equipo (sentí feo que nadie lo escogía y decidí hacer mi buena obra del día) para presentar nuestro “proyecto bimestral de francés”, que no eran más que exposiciones de cualquier tema pero en idioma franchute. Como yo me sentía súper creativo e innovador, decidí ir más allá y en lugar de hablar por veinte minutos de algo que a nadie le interesaba, decidí hacer una mini puesta en escena actuada al 100% en francés. Después de idear una historia medio chistosona comenzamos a trabajar en la redacción y traducción del guión. Desde entonces, éste muchacho empezó a buscarme cada vez más con cualquier pretexto. Me sentía un poco incomodo cuando hablábamos, algo había en su trato hacia mi persona que no me cuadraba.

Dos días antes de presentar el proyecto decidimos afinar detalles del proyecto decidimos ponernos de acuerdo en los últimos detalles vía Messenger. Tardamos un par de horas y cuando caí en la cuenta, la noche del sábado se había transformado ya en las primeras horas del domingo. Tras terminar de afinar los pendientes, mi coequipero aprovecho para hacerme, según él, una consulta de carácter personal. Yo, que tenía un sueño de los mil demonios, no fui capaz de negarme a leer sus problemas y darle algún consejillo. Entonces la plática fue más o menos así:

Coequipero del Proyecto de Francés: Pues sucede que hay alguien de la universidad que me gusta pero no sé si decírselo.
Gabriel Revelo: Pues deberías… digo, nada pierdes.
Coequipero del Proyecto de Francés: Pues sí pero… ¿y si no me acepta? Esta persona es maravillosa y no quisiera perderla por ansioso. Quizá sea mejor dejar las cosas así y ser amigos.

Y ahí tienen que su servidor todavía va de menso.

Gabriel Revelo: El que no arriesga no gana. Dile, yo te ayudo. A ver, ¿quién es?

Me ganó la curiosidad. A veces el chisme es poderoso en mi.
Coequipero del Proyecto de Francés: Prométeme que no le dirás a nadie y que todo seguirá igual. Gabriel Revelo: (ya medio fastidiado) Sí hombre, ya dime, ¿quién te gusta?
Coequipero del Proyecto de Francés: Tú…

Y madres, ¡qué escupo el refresco que me estaba tomando en el monitor de mi computadora de aquel entonces. Se va por la vida sin esperar que cosas así le pasen a uno. ¿Qué hacer en estos casos? Justo pensaba en la manera en la que de manera más sutil de decirle que mi orientación sexual y la suya eran diferentes cuando el sonidito del Messenger rompió el silencio.

Coequipero del Proyecto de Francés: ¡Pero no pienses que soy gay eh!, es la primera vez que un hombre me gusta.

Y como dicen que más vale creerlo que averiguarlo, me despedí con un ‘Ah bueno, nos vemos’, salí de mi sesión, apagué la computadora y me fui a dormir. Al despertar apenas y recordaba lo sucedido y lo hubiera atribuido a un mal sueño si no fuera porque desde las 4 de la tarde en adelante, comencé a recibir un montón de mensajes en las que el Coequipero decía sentirse terrible por lo que había pasado y me pedía que habláramos. A pesar de que le dije que no había problema, tantos y tan dramáticos mensajes me desesperaron. Por más que traté de hacerle entender que a mí, eso de andar con hombres nomás no se me da, me seguían llegando mensajes cursis. Por salud mental decidí no darle más importancia al asunto y de pasó, matarle cuanto antes la ilusión al ‘Coequipero del Proyecto de Francés’. Justo estaba a punto de apagar el celular, cuando me llegó un mensaje de la ‘señorita K’ diciendo si podía hablar conmigo una hora antes de que presentara mi proyecto. Acepté y quedé de verla al otro día afuera de mi salón.

Llegó la tan esperada cita con la ‘señorita K’. Yo nervioso y ansioso, ya ni me acordaba del incidente con el ‘Coequipero del Proyecto de Francés’ y mucho menos de la dichosa exposición que haría. 5 de la tarde y ella, puntualísima, llegando al lugar acordado. Bellísima caminó hasta dónde estaba, me regaló un pequeño ramo de flores con una notita en la que me pedía perdón por su actitud y me dio un abrazo. Sencillamente no me la podía creer, aquello era como un sueño hecho realidad. Sentados empezamos a platicar de cualquier tontería, yo con mi cara de idiota no podía dejar de ver mis flores. Fue entonces cuando de reojo miré que del otro lado del pasillo éramos observados por el ‘Coequipero del Proyecto de Francés’, el cual nos miraba con cara de odio y desilusión, hizo un desplante telenovelesco y se retiró. Obviamente ni loco no fui tras él, yo estaba muy ocupado viviendo mi propio cuento de hadas.

En clase de Francés sacamos nueve, durante la presentación del Proyecto ‘Coequipero’ y yo interactuamos normalmente, pero después ni la palabra me dirigió por un buen tiempo. Después seguimos siendo compañeros de generación. A veces me lo encuentro vía internet, y si bien no somos amigos, he llegado a intercambiar un par de palabras con él. En cuanto a la ‘señorita K’… meses después fuimos novios por una semana, rompimos, volvimos y con el tiempo nos perdimos la pista.

Hasta aquí está historia pero no mi pegue con los gays, de hecho, un año después de lo que acabo de relatar (2004) salí con otra compañera de la Universidad a tomar un café. Una de sus amigas llegó de improviso y al escuchar mi historia dijo…

- De hecho, en el primer semestre le gustabas a uno de mis amigos. Me decía que te le hacías algo interesante pero que de seguro todavía ‘olías a leche’.

En la actualidad desconozco si algún hombre esté enamorado de mí. De ser así no lo culpo, pero le informo que a mí me encantan las mujeres.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Donde viven los monstruos

El destino tiene formas muy curiosas e inesperadas de llevarnos hacía esos libros que de pronto se nos vuelven imprescindibles. Justo ahora me encuentro atrapado entre la magia de una historia a la que llegué por azar, cuando hace unos meses me encontré con éste cartel promocional en el cine:


Es innegable que la imagen tiene su encanto. ‘Donde viven los monstruos’ llevaba por título la película que aquel afiche anunciaba y que se decía, se estrenaría en enero del 2010. Entre más fotos veía de la cinta, más quería verla. Sin saber a bien la trama me di a la tarea de investigar un poco más. Descubriendo así que ‘Donde viven los Monstruos’ está basada en un libro del mismo nombre, escrito e ilustrado por Maurice Sendak, uno de los principales autores de literatura infantil del último siglo. Además, ‘Donde viven los Monstruos’ está considerado una de las obras cumbres de los cuentos para niños, calificativo más que merecido si tomamos en cuenta las muchas generaciones que han sido cautivadas por su historia e ilustraciones.

Cuando finalmente llegó la fecha de estreno el desconcierto se apoderó de mí. No había ni rastro de la película. Por alguna razón que aun no queda del todo claro, Warner decidió cancelar su estreno en México y obligándome a resignarme y esperar su llegada en DVD. Varias veces busqué encontrar el libro (la versión original, no la de la película) que para mi desgracia, está agotado en muchas librerías de México. Obviamente esto me hizo desearlo más.

Finalmente lo encontré el domingo (les paso el tip, aun tienen algunos ejemplares en Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo) y lo compré sin pensarlo. Desde el momento en el que lo tomé en mis manos supe que algo especial se escondía en aquellas hojas. Apenas ayer lo leí. Nunca pensé que disfrutaría tanto un libro infantil. Cada frase, cada dibujo, cada idea. Tarde unos ocho minutos en terminarlo y tuve la necesidad de perderme una vez más en él. La historia, en apariencia simple, narra como un niño de nombre Max una noche se pone su traje de lobo y decide hacer travesuras, cuando amenaza con comerse a su mamá, es mandado a la cama sin cenar… de pronto su cuarto se convierte en un bosque y así, después de navergar por las semanas, llega a donde viven los monstruos y tras su temor inicial, es nombrado como su Rey.


Puede no parecerlo, pero esta pequeña obra de arte está llena de significados y reflexiones. He escuchado una gran variedad de interpretaciones entre las personas que ya lo han leído. Yo mismo tengo el cerebro trabajando a mil mientras intento descubrir todas los secretos que se esconden ahí, donde viven los monstruos. La pérdida de la inocencia, un sencillo pero contundente tratado sobre la manera en la que el poder corrompe, un ejemplo de cómo el temor es subjetivo, una conmovedora demostración de que no hay hogar como el hogar o de que por mucho que cambiemos, siempre regresaremos a nuestras raíces. Eso y más cabe en un libro de 20 hojas y qué de nada servirá seguir desmenuzando pues al fin y al cabo, ustedes encontrarán sus propias reflexiones.

Existe el rumor de que ‘Donde viven los Monstruos’ se estrenará entre abril y mayo en México. Ojalá, por lo pronto ya leí el libro. Al menos esta noche, nada deseo más que disfrazarme de lobo y hacer una fiesta monstruo.

sábado, 27 de febrero de 2010

Tétrico... y real


El siguiente relato es real. Llegó hasta mis oídos hace unos meses por medio de varias fuentes confiables. La primera noche que lo escuché un intenso escalofrío recorrió cada centímetro de mi cuerpo... ahora que me dispongo a escribirlo, empiezo a sentir la misma sensación de vació en las entrañas.

Carretera México-Puebla, es de madrugada. Un retén policiaco bloquea parte de los carriles en el tramo que lleva dirección al Distrito Federal. Debido a esto, se genera un ligero congestionamiento vial mientras los autos esperan su turno de ser inspeccionados. La velada parece transcurrir en tranquilidad hasta que llega el turno de un tráiler de carga. El chofer desciende, presenta su documentación a las autoridades. Antes de proseguir su camino le piden que abra el compartimiento trasero del tráiler para inspeccionar su contenido. El chofer comienza a ponerse nervioso. Pide que por favor lo dejen continuar su recorrido. Ante la negativa de los policías, el conductor, a punto del llanto, lanza una última súplica:

- Por favor, déjenme ir. No puedo mostrarles lo que traigo… me advirtieron que si lo hago matarán a mi familia. Por favor… ellos me están vigilando…

El conductor abre los brazos bloqueando el acceso a la puerta de carga del remolque del tráiler. Su alteración hace que los policías sospechen cada vez más sobre el contenido que verdaderamente incluye aquel transporte. Cansados de pedirle al chofer que se quite, usan la fuerza y tras un par de golpes logran retirarlo de la puerta. Un par de minuto después logran acceder al interior del cajón de carga del camión. Primero oscuridad. Después mucho frío, como si se estuviera en el interior de un congelador. Las lámparas de los policías son encendías y entonces develan un panorama aterrador: decenas de cadáveres apilados unos contra otros. Cuerpos desnudos de personas de diversas edades. Sorprendido los policías voltean a ver al chofer. Tiene una pistola en la mano. Ya es demasiado tarde. Se da un tiro en la cabeza.

Varios testigos aseguran haber escuchado gritar que lo único que le dijeron es que debía llevar esos cadáveres a México pues él y su familia estaban amenazados de muerte, que aquello formaba parte de una red de tráfico de órganos encubierta por el gobierno federal. Después del hecho las autoridades cerraron un rato la carretera, se llevaron el camión y limpiaron cualquier evidencia. Se convenció a los testigos (a veces con amenazas) de que allí no había pasado nada. Al otro día ningún medio informativo hizo referencia alguna a los incidentes en la carretera México-Puebla. Oficialmente nada pasó.

¿Efectivamente el Gobierno participa en el tráfico de órganos? ¿Quién amenazó al chofer y a su familia? ¿De dónde venían y quiénes eran los cadáveres? Escuché esta historia en diciembre del año pasado. Sigo queriendo no creerla.

martes, 23 de febrero de 2010

Así descubrí que era niño gordo


Hoy usaré mi blog y romperé el silencio: Yo era niño gordo.

No es porque el tema éste de moda, ni porque junto con miles de personas soy responsable del nada honroso primer lugar en obesidad infantil del mundo. Si hoy quiero relatarles la manera en la que descubrí que era obeso no es para transmitir un mensaje de salud o a modo de superación, no, sí les narro éste pasaje es porque está bien cagado y es una muestra del nivel de incredulidad que puede manejar uno en su infancia.

Empecemos definiendo lo que para mí es un niño gordo, pues contrario a lo que podría pensarse, para entrar dentro de dicho concepto no basta solamente con ser infante y obeso sino tener ciertas actitudes. Ser un niño gordo ‘original’ es todo un estilo de vida. ¿Se han fijado que siempre que hay escuincles haciéndose los graciosos y creyéndose paridos por los dioses, estos son gordos? Todos los hemos visto y odiado alguna vez. Acostumbran a ser los que en las películas (por ejemplo, de Harry Potter) se la pasan comentando lo que va a pasar y exhibiendo sus conocimientos. Cuando hay fiestas infantiles son los que ‘se lucen’ haciendo la vida imposible a los magos y payasos contratados para amenizar la celebración.

Otro caso clásico de actitudes de Niño Gordo (yo lo hacía, por eso sé), es cuando en las vacaciones estos ya están metidos en las albercas del hotel desde las 7 de la mañana y después de cada comida, cuentan ansiosos las horas que faltan para que ‘se les pase la digestión’ y puedan volver a nadar. La desgracia de niños así radica en que tienen un sentido alterado de la realidad. Piensan que son únicos, simpáticos y guapos. Se meten en conversaciones ajenas, hacen ridiculeces y visten pésimo: shorts, calcetines lo más arriba que se pueda, playerotas, etc.

En realidad yo no sabía que era Niño Gordo. Todo lo contrario, me sentía fortachón y atlético. La culpa, inicialmente, la tuvieron las películas de luchadores. Creía que El Santo y compañía poseían físicos envidiables. Ahora sé que más bien están ‘panzoncillos’, pero en mi infancia juraba que tener un cuerpo así era lo máximo. Tenía 5 años cuando un día me vi sin playera en el espejo y comprobé que mi abdomen era muy similar al de aquellos ‘héroes del pancracio’. Dicho con otras palabras, estaba bien gordo. Desde aquella revelación comencé a obsesionarme con verme el abdomen desnudo antes de bañarme. Recuerdo que solía pensar ‘soy un privilegiado, apenas soy un niño y vean el cuerpo que tengo’. Después me asomaba en la ventana para que los transeúntes disfrutaran de mí. Ocasionalmente alguna vecina me decía que me tapara pues podría resfriarme. Juraba que aquella prominencia estomacal era el principio de un abdomen de lavadero.

Me sentía sabrosísimo, sobre todo cuando usaba mi traje de baño, de esos de tanga tipo Michael Phelps. Mi raciocinio no me alcanzaba para explicar porque yo era el elegido para ser un ‘mini He-Man’ y no mis compañeros ‘ñangos’. Menos entendía la razón por la que mi abuela me decía ‘Gordinflas’. Quienes hacían referencias a mi inexistente sobrepeso, pensaba, era porque me tenían envidia.

El encanto se rompió unos tres años después. En la primaria nos tomaron la foto individual y de grupo y al recibirla, me encontré con esto:


Después de ver esta imagen caí en cuenta de mi realidad. No sólo era gordo sino también feo. Supongo que pocos recuerdan la primera vez que su físico le incomodo, yo no, lo recuerdo muy bien y no se me olvida la sensación de coraje contra mí mismo por haber sido tan incrédulo. Desde entonces sé que no soy agraciado, pero tampoco es un trauma. Estoy gordo pero ya no como antes. Disfruto la vida de manera consciente y sin caer en excesos.

Así descubrí que era ‘Niño Gordo’. Ahora me dedico a analizar su comportamiento y algún día realizaré un documental sobre estos anchos seres. Mientras tanto los invito a divertirse, u odiar, a cualquier ‘Niño Gordo’, siempre hay uno en cada familia.

Atte.
Gabriel, ex niño gordo.

viernes, 19 de febrero de 2010

Entrevista al Gabriel Revelo


Siempre me pasa igual. Primero digo que no… luego dudo… termino cayendo en la tentación. Mi caída en el Formspring no podía ser la excepción. Todo comenzó cuando escuché que había una especia de red social en el que cualquier usuario puede mandar preguntas a nuestra cuenta. Al ir respondiendo, vamos formando una especie de cuestionario que nos permite conocer más a la persona en cuestión. Algo así como una entrevista. En principio la idea no me pareció nada del otro mundo, pero después de ver los formsprings de algunos twitteros y bloggeros, me invadió la envidia y como niño berrinchudo dije: quiero uno de esos.

Y ya lo tengo. Tras 24 horas con mi nuevo juguetito me aventuro a decir que esto del Formspring es sólo una moda pasajera, pero no por eso debemos despreciarla. Quizá, el éxito de éste sitio sea un tanto aspiracional. ¿Quién no ha soñado con algún día estar rodeado de micrófonos y dar una entrevista? Seguramente todos. Sí, hasta tú que lees esto alguna vez te has imaginado contestando preguntas acerca de tu vida o un logro profesional, artístico o hasta deportivo. Además nos encanta hablar sobre nosotros y transmitir un poco más de lo que somos.

Así abrí mi Formspring. Tras responder varias preguntas me he sorprendido contando cosas que en la vida imaginé, y saben, me está gustando. Así que si tú, amable lector(a) quieres preguntarle algo al autor de éste blog, será un honor responderte. Ya no se trata de alimentar mi ego (bueno, poquito) o de creerme en una conferencia de prensa internacional (bueno, poquito), sino de que conozcan un poquito a la persona que se esconde debajo del personaje que a veces me suelo creer ilusamente en la red.

Para preguntarme cosas y deje ya de estarlos fregando, denle clic aquí:
y vuelvan cuantas veces quieran, prometo mantener actualizadas las respuestas.

martes, 16 de febrero de 2010

Cruel


Conocí a Oralia Sierra en el verano de 1997, época en la que ambos entramos a cursar la preparatoria. Poco a poco comenzamos a hablarnos y junto con Mario y Rodrigo formamos un peculiar grupo de amigos. No éramos los más populares y ni siquiera encajábamos con los estándares de estudiantes comunes. Faltábamos a cuanta clase podíamos, no participábamos en casi ninguna actividad social o religiosa. En pocos palabras, todas unas lastras antisociales. De los cuatro, era precisamente Oralia quien llevaba una vida más alternativa y por momentos rara: le gustaba escaparse de la escuela con rumbo a Coyoacán para pasarse la mañana entera leyendo y escribiendo. En ese entonces la consideraban extraña, una rebelde que desperdiciaba la educación que se le daba y buena parte de su juventud en ‘nada’… 12 años después Oralia ha publicado "Cruel" su primera novela.

Toda la vida pensé que cuando alguno de mis amigos cercanos publicara un libro sentiría una incontrolable envidia. Ahora que esto se me hizo realidad, lejos de envidiarla siento un profundo aprecio por ella. En cierta forma ese triunfo es mío y de todos los que la hemos acompañado a lo largo de su loca existencia y saben qué, comencé a leer su novela por curiosidad y terminé maravillado, orgulloso de conocer a la autora de una obra capaz de revolvernos el entendimiento.

¿Cómo hacerle para narrar mi experiencia al leer Cruel? Nunca será la mismo adentrarse en las páginas de una historia ideada por un desconocido o inalcanzable autor, que hacerlo cuando la creadora es una de tus mejores amigas. Comenzaré, quizá, cumpliendo la promesa que hace un par de meses le hice en un café del Centro de Tlalpan, de incluir en éste post la frase que ella escuchó en una Feria del Libro en Miami: Se ve que éste libro está bien picante.

Y sí, ‘Cruel’ tiene su parte picante, pero va mucho más allá de eso. Esta novela es un interesantísimo juego en el que el tiempo, el espacio y las figuras narrativas son elementos vivos y en constante movimiento. Un agradable desafío al lector toparse con Mara, la compleja protagonista , es una mujer de senos pequeños, ahogada en un recuerdo que la atormenta una y otra vez, porque los fantasmas del pasado son así de impertinentes y más cuando estos nacen de un amor camaleónico. Mara y sus voces sembrándole dudas, plantándole muros impasables que la lleven a la tranquilidad. La confusión va tornándose coherente y los diferentes pasajes relatados van construyendo una solida estructura en la que la novela se sustenta y proyecta hacia distintos frentes. Es así como conocemos a ‘Mani’ y/o Manuel, a ‘Comotú’ el noble San Bernardo, a la sexual y enigmática Desireé, a Deyanira y sus mentiras, al reflejo de Bety, y a varios personajes más que a lo largo de la novela desfilan con sutileza y elegancia.

Amar y sufrir. A veces una nos lleva a la otra sin desearlo y otras veces, somos nosotros quienes por voluntad nos encaminamos al infierno. A veces el masoquismo es una maldita droga que no nos deja en paz y nos exige seguir en la búsqueda de nada. Así de cruel es la inseguridad que nace del amor. Oralia Sierra creó una obra original. Concebida con una inteligencia y maestría que cautivan. A veces encuentro a mi amiga en varios guiños extraviados entre líneas, otras en cambio, me pregunto de dónde le viene la genialidad creadora. ‘Cruel’ me movió de mi centro de equilibrio, me estremeció, y saben, me gustó.

‘Cruel’ de Oralia Sierra está disponible en librerías o si así lo desean, pueden ponerse en contacto conmigo y yo les consigo una copia autografiada por la autora. Nos estamos leyendo…


viernes, 12 de febrero de 2010

Mi miedo a las abducciones extraterrestres (El Cuarto Contacto)


Abducción: Supuesto acto en el cual uno o más seres extraterrestres toman a un ser vivo terrestre contra su voluntad (lo secuestran) y lo llevan a algún sitio determinado, generalmente a su propia nave espacial.

Para muchos esta palabra no les dice nada, a mi me aterra.

Ignoro cómo o por qué desde muy chico he sentido una profunda curiosidad por todo lo que envuelve el fenómeno OVNI. Lo cierto es que el temor por ser raptado por seres extraterrestres me quitó el sueño por años. Poco a poco, conforme crecí fui superando mis miedos. Creí que lo había superado, hasta que hace no hace mucho (diciembre del 2009) previo a la proyección de una película, vi el corto de una película llamada ‘El Cuarto Contacto’. De inmediato reviví el pánico que pensé olvidado con estas imágenes:



Acudir a ver dicha cinta después de su estreno sería todo un reto. Por un lado sabía que mi sensibilidad al tema me pondría mal, pero también sentía una inmensa curiosidad por la trama de esta película. Finalmente ayer en la noche acudí al cine. Éramos unas 25 personas en la sala. Cuando la proyección comenzó me despedí de mi tranquilidad mental. Conforme pasaban los minutos el mismo argumento me fue llenando de tensión y angustia. Sufrí las dos horas. Al salir estaba completamente sugestionado y con la cabeza revuelta. Desde entonces no dejo de sentirme intranquilo.

‘El Cuarto Contacto’ narra la historia de la doctora Abbey Tyler y sus investigaciones sobre un extraño fenómeno relacionado con la desaparición de personas en el poblado de Nome, en Alaska. Después de varias sesiones hipnóticas a varios de sus pacientes, Tyler va descubriendo que el origen del problema es mucho más inverosímil y aterrador de lo que originalmente pensaba. Aunque la película como tal es buena y maneja magistralmente el suspenso, lo verdaderamente importante es que no me encuentro del todo bien. Mis emociones están destrozadas y sólo tengo respuestas para un tema en el que comienzo a creer.

Son innumerables los testimonios de personas que han sido abducidas por seres extraños. El fenómeno ocurre sin que ninguna autoridad se preocupe realmente por llegar al fondo de las cosas, situación lógica cuando pensamos que aceptar hechos así sería dinamitar las creencias sobre las que está cimentada la humanidad: la religión, la historia, la biología… todo carecería de sentido y daría como resultado el caos. Sin embargo está el drama de todas las personas que ha tenido que enfrentarse a un miedo superior e inexplicable. Debe ser un drama vivir algo así.

¿Por qué los raptos? ¿Por qué ocurren a las 3 de la mañana? ¿En dónde encaja Dios en esta historia? ¿Por qué las grandes culturas antiguas tienen tantas referencias a seres extraordinarios y medios de transporte y tecnología mas avanzados a los de sus respectivas épocas? ¿Por qué me pone así lo que para muchos sólo son tonterías? ¿Estará mal preocuparme por hechos así? ¿Hasta qué punto es válido vivir preocupado por algo que quién sabe si sea real?

Alguna vez vi una luz azul afuera de mi cuarto, no hace mucho mi hermana jura que "algo" se postró encima de nuestra casa, mi mamá tiene una cicatriz en el hombro que le apareció de la nada. La última vez el miedo me lo curé cuando vi un capítulo de los Animaniacs en el que estos personajes eran secuestrados y terminaban armándole un lío a los pobres extraterrestres. En cierta forma la desfachatez de estos dibujos animados para burlarse y tomarse aquella abducción a la ligera, extrañamente me tranquilizó. Ahora, en pleno 2010 las cosas son diferentes. No sé cuál será el antídoto que me devolverá el sueño y le quitará la desconfianza a mis noches. Algo está pasando, para muestra estos retablos religiosos en los que se mencionan encuentros cercanos con seres de otros mundos:


…cómo diría Jaime Maussan, nadie hace nada. Ya es de noche, me inquieta que el universo y sus misterios nunca duerme, menos a las 3 am.

lunes, 8 de febrero de 2010

Hospicio Cabañas


Tiene poco más de 24 horas que lo conocí, suficientes para saber que nunca lo olvidaré y que desde ya, éste sitio se ha convertido en uno de mis lugares favoritos. Como los grandes descubrimientos, llegué a él por mera casualidad y sin mucho entusiasmo, sólo para quedar enamorado de un lugar que se me antoja irreal.

El fin de pasada, compromisos personales me llevaron hasta la hermosa ciudad de Guadalajara, en el estado de Jalisco. Unas horas antes de partir hacia el Distrito Federal caminé por el centro histórico de la también llamada ‘Perla de Occidente’, quedando anonadado por la majestuosa arquitectura (tipo Madrid, pero con su estilo propio) de las edificaciones del primer cuadro de la capital tapatía. Entonces llegué a un edificio cuya fachada invita a caminar en su dirección. El famoso Hospicio Cabañas, del que tantas recomendaciones de visita había recibido se erigía ante mí como una gigantesca mole aun enigmática. Sabía, en primera instancia, que aquel sitio había sido el refugió de cientos de niños sin hogar, así como cuartel de los insurgentes durante la guerra de Independencia. Con esa escasa información entré en el recinto.

Después de atravesar el primer patio interior, lo que uno ve es simplemente indescriptible. De golpe uno se sumerge en una atmosfera con otro aire, una sensación cercana a lo sublime se impregna en nuestros poros al descubrir una inmensa capilla de la época colonial, cuyos muros y techos ostentan soberbios unos impresionantes murales que vistos de golpe, estrujan el pensamiento. Voltear y ver qué no se es el único visitante impactado y con los ojos bien abiertos a lo que sucede alrededor, brinda el confort de saber que se está ante algo real. Titubear uno, dos pasos, no saber a dónde dirigir la mirada, sentirse chiquitito y a la vez agradecido de poder presenciar tan prominente espectáculo.

Entonces el silencio sepulcral y de profundo respeto se rompió por un guía del lugar que entre sus profundos conocimientos del lugar y su amena explicación nos ayudó a comprender (y valorar) mejor lo que estábamos viendo. Sucede que aquel hospicio fue construido por Manuel Tolsa a partir de 1805, por encargo del obispo Juan Cruz Ruiz de Cabañas a la llegada a Guadalajara. En un principio el hospicio fue llamado “Casa de la Misericordia” y teniendo el objetivo de brindar refugio a los huérfanos y desamparados de la ciudad. Tras el movimiento de Independencia, la casa fue recuperada y continúo con su labor caritativa. A partir de 1845 recibió el nombre de ‘Hospicio Cabañas' en honor al obispo Ruiz de Cabañas y a su labor en pro de los más desfavorecidos. Tras la Revolución Mexicana (alrededor de 1937), el muralista mexicano José Clemente Orozco fue invitado por el Gobierno del Estado de Jalisco para plasmar su obra en los muros y techos de la nave principal de la capilla. Actualmente la obra del obispo Cabañas continúa en otro edificio de Guadalajara en el que se socorre a los más necesitados.

Sin embargo lo más impactante de la explicación vino cuando se nos explicó el gigantesco mural al que Clemente Orozco dio vida con una precisión matemática envidiable. Llena de significados, cada una de las escenas trazadas es una invitación al entendimiento de quienes las presencian. Imágenes que recorren la evangelización de México, el choque de dos mundos y sus dos vertientes: lo que se pierde con sangre y salvajismo, lo que se ganó con entendimiento y mestizaje; la condena de la modernidad; el sometimiento circular y eterno del pueblo de México; las artes como liberación de la opresión de un poder mal encausado y lleno de intereses; la grandeza de una raza que está en el ombligo del mundo y cuya grandeza prehispánica permanece dormida más no muerta; el renacimiento que sólo será posible cuando rompamos las cadenas opresoras que desde la conquista nos han atado. Murales que de acuerdo a la ubicación del espectador cambia de posición y perspectiva, algunas de ellas siguiéndonos, otras moviéndose. Tal exactitud y juegos de vista no han sido vistos a tales escalas en ninguna otra obra. Por eso Obama quedó impactado hace unos meses al estar presente en éste lugar que es considerado la Capilla Sixtina Mexicana, por eso mismo ‘El Hospicio Cabañas’ es considerado por la Unesco como ‘Patrimonio de la Humanidad’.



Una autentica maravilla que me conmueve y me hace sentir orgulloso. Me faltan las malditas palabras para darles a entender qué un sitio así es irrepetible en el mundo. México entero cabe en éste espacio inmenso y eterno del que salí en silencio pero con el interior revuelto. Jamás pensé que un sitio así existiera. Quiero volver siempre.

jueves, 4 de febrero de 2010

Lo mejor de mis conversaciones informales con Xavier Velasco (2004-2005)


Él, es uno de los escritores mexicanos más reconocidos en la actualidad. Ganador del Premio Internacional Alfaguara de Novela 2003 por su obra 'Diablo Guardían'. Autor, además, de ‘Luna llena en las Rocas’, ‘El Materialismo Histérico’ y 'Éste que ves'. Responsable inmediato de la columna ‘Pronóstico del Clímax’ todos los lunes en el diario ‘Milenio’ y de su blog 'La Leonina Faena'. Adicto a la velocidad, fanático del Rock y de meterse en problemas. En fin, todo un personaje. Yo, joven intento de escritor, autor de un par de cuentos, algunos versos libres y muchas tonterías.

Las siguientes preguntas son el resultado de algunos encuentros casuales que he tenido con Xavier Velasco en diferentes ferias de libros, salas de chat y platicas en alguna librería. Las preguntas fueron formuladas entre el 2004 y 2005.

Gabriel Revelo: ¿Qué dudas asaltan a Xavier Velasco al momento de escribir, y cómo las supera?
Xavier Velasco: Todas. La idea es que me asalten, y hasta me revuelquen, porque al final eso es lo que te quita el sueño. ¿Que cómo las supero? Sudando sangre, pues, pero me gusta.

Gabriel Revelo: Mi hermana se siente un vampiro, ¿qué consejo le das?
Xavier Velasco: Que te chupe la sangre ahora mismo, pero que se la deje chupar después.

Gabriel Revelo: ¿Cómo te ha ido en el amor y cuál es tu opinión de este?
Xavier Velasco: En el amor me ha ido muy mal, pero me va muy bien (ahora, quiero decir). O sea que por el momento tengo la mejor opinión de él, porque en su ausencia somos muy infelices.

Gabriel Revelo: ¿Cómo es un fín de semana en la vida de Xavier Velasco?
Xavier Velasco: Como cualquiera. Voy el sábado con mi familia, escribo en las mañanas y trato de no deprimirme en la tarde del domingo.

Gabriel Revelo: ¿Alguna vez has publicado algo de lo que te hayas arrepentido?
Xavier Velasco: Muchas veces, pero ese es el chiste de la escritura (y de la vida, al fin), que de nada sirve arrepentirte. O sea que te arrepientes y lo olvidas, ni que fuera para tanto.

Gabriel Revelo: ¿Qué tipo de literatura prefieres?
Xavier Velasco: La que me agarra del cogote y no me deja soltarla. De Mishima a Vargas Llosa, de Wilde a Kundera, de Fuentes a Coetzee, la que se deja es buena.

Gabriel Revelo: ¿Cómo puede un escritor crearse un estilo propio?
Xavier Velasco: Hay que leer mucho y escribir mucho. Dejar que lleguen todas las influencias, vivir intensamente, y cualquier día el estilo llegará por su cuenta.

Gabriel Revelo: ¡¿Qué hace Xavier Velasco cuando las ideas no llegan?!
Xavier Velasco: Se pone de un humor insoportable, se pelea con el perro, les cuelga el teléfono a sus amigos, se va a dar una vuelta a la calle, maldice la existencia, se duerme hecho un desastre, con la ropa puesta y la televisión prendida en cualquier canal.

Gabriel Revelo: ¿En qué punto de tu vida te diste cuenta de que lo que escribes es capaz de tocar el alma de otras personas, qué se siente el poder lograrlo?
Xavier Velasco: Te das cuenta cuando alguien llega y te lo dice, y con el premio esto ha pasado varias veces, pero luego lo olvido de inmediato detestaría creérmela.

Gabriel Revelo: ¿Cuál es tu sentir por los maremotos que devastaron el sur de Asía? (Indonesia en 2004).
Xavier Velasco: Me horroriza el hecho, pero quizás lo más terrible sea que somos incapaces de absorber todo ese dolor, tenemos que diluirlo en unas cuantas imágenes mentales, unas cuantas anécdotas y un terror que carece de nombre o de forma. Porque al final a todos nos va a tocar, y eso es lo que quisiéramos dejar de lado.

Al recordar estos encuentros con Xavier, me doy cuenta que hay más gente que piensa como yo. Después de estas charlas he tenido más encuentros con Xavier, pero eso se los cuento en otra ocasión. Los dejo con su original despedida:


Gabriel Revelo: ¡Gracias!
Xavier Velasco: Gracias por perder el tiempo aquí, ahora vamos a seguir perdiéndolo a otro lado.