Diversión y Escritura. Desde la Ciudad de México, un intento de escritor, cuya profesión es hacer el ridiculo, intenta sobrevivir a la vida y comprender a qué diablos vino al mundo.
lunes, 21 de diciembre de 2015
17 cosas que pensé mientras veía el último programa de Chabelo
lunes, 30 de noviembre de 2015
La canción de Chabelo que me rompió el corazón
miércoles, 11 de noviembre de 2015
Tras la pista de "Diseñador Ambos Sexos"
“La vida misma es un motivo para reír”Partamos de un hecho claro: Históricamente en México eso de realizar buenos sitcoms no se nos da. Salvo honrosas excepciones, los intentos que se han hecho o han dejado mucho que desear, o bien, ni siquiera pertenecen a este género de comedia.
Supongo que antes de continuar debería explicar qué es una comedia de situación, pues bien, es un formato televisivo cómico, cuyos episodios se desarrollan regularmente en los mismos lugares y con los mismos personajes y en donde se suelen incluir risas grabadas o en vivo. Si bien cada capítulo tiene una trama independiente, poco a poco van desarrollando una historia continúa más compleja.
Como ejemplos de esto tenemos a nivel internacional Friends, Seinfield o actualmente The Big Bang Theory. Sin embargo, en nuestro país el género no ha sido tan desarrollado, pues el humorismo nacional tiende más a los sketches y a las parodias.
Desde siempre he sido un gran admirador y seguidor de la comicidad, y se podría decir que actualmente vivo de escribir cosas medianamente graciosas. De hecho, muchos de mis ídolos o son comediantes, o personas que se dedican a hacer reír a los demás.
Por eso, atesoro con especial cariño aquellos sitcoms nacionales que he tenido la oportunidad de ver y qué me han gustado, como por ejemplo La Familia P. Luche, Fonda Susilla, Amor Mío o Vecinos, por mencionar algunos. Y es aquí dónde hablaré de Diseñador Ambos Sexos, que desde mi punto de vista ha sido el mejor programa de comedia de situación mexicano de los últimos años.
Por ahí del 2011 me enteré que estaban repitiendo el programa en el canal de cable Distrito Comedia y nuevamente volví a verlo.
Y ahora, en este 2015, una vez más y de modo cíclico le estoy dando una nueva repasada. ¿Y saben? El programa me sigue gustando igual o aún más. En mi opinión ha resistido muy bien al tiempo pues sigue funcionando y siendo muy actual a pesar de los casi 15 años que han pasado desde que estuvo al aire. Todo esto me confirman que en efecto, Diseñador Ambos Sexos fue y es un gran programa.
Cuando esta serie estaba en su punto más alto, escuché que en una entrevista Luz María Zetina dijo “La vida misma es un motivo para reír” para referirse a su trabajo en Diseñador Ambos Sexos, desde entonces adopté esa frase como parte de mi estilo de vida, y si hoy sigo viendo a la comedia como un elemento elemento clave para poder enfrentar cualquier adversidad y sobrellevar la existencia, en parte fue por este gran programa.
Actualmente Diseñador Ambos Sexos se transmite en el canal Distrito Comedia, aunque también pueden encontrar todos los capítulos en YouTube, si pueden no dejen de echarle un ojo.
Los dejo con uno de mis capítulos favoritos:
sábado, 29 de noviembre de 2014
Hasta siempre, querido Chespirito
"Hay en el mundo un sonido
que por sí solo podría
confirmar la melodía
más grata para el oído.
Es de todos conocido
y, desde luego evidente,
que no tiene equivalente
en la faz del mundo entero.
Por supuesto me refiero
a la risa de la gente".
- La Risa, Roberto Gómez Bolaños.
martes, 29 de mayo de 2012
El arte de escribir comedia
lunes, 30 de abril de 2012
New Girl
Todo empezó con una recomendación del Diego Donas, quien una tarde de sábado mientras recorríamos parte de Viaducto nos habló de una nueva serie que habían comenzado a emitir en el canal Fox. Al otro día, todos los que íbamos en el auto sintonizamos el programa. A todos nos gustó. Desde entonces, New Girl es de mis series favoritas.
jueves, 22 de diciembre de 2011
31 Minutos presenta: Mburu

Hasta hace no más de un año, apenas y sabía de la existencia del programa 31 Minutos. Si bien estaba enterado que era una serie chilena acerca de un noticiario presentado por simpáticas marionetas, nunca me sentí del todo atraído hacia ella. De vez en cuando escuchaba a niños y personas de mi edad hablando sobre lo maravilloso de esta emisión, imitando algún personaje o cantando alegres canciones. Ocasionalmente llegué a toparme con su transmisión en canal 11, pero nunca permanecí viéndolo más de cinco minutos. Después conocí a Tania, se hizo mi novia y me llevó a ver “31 Minutos, La Película”. Desde entonces me volví fan.
Hace más o menos un año, cada que puedo veo el programa. Aun no soy del todo experto y no reconozco ni a la mitad de los personajes, pero ya me identifico con el concepto y ritmo de la emisión. Una producción inteligente, dirigida a un público infantil, pero que resulta igual o más interesante para los adultos. Por eso, cuando nos enteramos que el elenco de 31 Minutos venía a México a presentarse con la obra de teatro ‘Resucitando una estrella’ no lo pensamos dos veces y adquirimos los boletos cuanto antes.
La puesta en escena superó nuestras expectativas. Siguiendo la esencia de la serie televisiva, la magia de ver a los personajes de 31 Minutos en directo fue sensacional e imperdible para cualquier fanático del programa. Antes de salir, en la tienda del teatro vendían un libro titulado ‘Mburu’, una especie de cómic-novela gráfica que forma parte de los libros que han sido publicados acerca del show televisivo. Obvio lo compramos de inmediato. Obvio, lo leí en menos de una hora. Obvio me encantó.
‘Mburu’ es un libro divertido y bien hecho. Además de estar ilustrado con un estilo que lo hace atractivo y original, la historia es una maravilla. Irreverente, aleccionadora, manejando de manera exacta el humorismo. Una joya para verse una y otra vez que tiene como protagonista a Juan Carlos Bodoque (mi personaje favorito, ídolo de toda la vida), quien en la búsqueda de un reportaje que lo haga recuperar su estropeada credibilidad como periodista de televisión, se topa con Mburu), el último conejo verde de la historia. Bodoque, sediento de fama, reconocimiento y dinero para pagar sus deudas contraídas por su adicción al juego, decide llevar a Mburu a la civilización, lo cual acaba por cambiar el destino de todo el elenco de todo el equipo de 31 Minutos.
Y ya, no quiero contarles más. La trama da varios giros inesperados en su historia y cada una de sus más de 50 hojas consigue sorprender al lector. Si eres fan de 31 Minutos no dejen de buscarlo. Es como ver un capítulo de larga duración, pero con las ventajas narrativas que ofrece una novela gráfica.
¡Yo nunca vi televisión…!
sábado, 26 de noviembre de 2011
Sailor Moon y yo (parte 2 de 2)

Aunque dejé de ver Sailor Moon por años, el monologo anterior nunca se me borró de la cabeza. Es de Serena, quien después de haber enfrentado una cruel batalla en la que las otras cuatro Sailor Scouts murieron, habla sobre su deseo de tener una vida normal. Éste fue el final de la primera temporada, y quizá era la escena que más recordaba de toda la serie. A pesar de eso, nunca volví a mostrar demasiado interés en ese anime… hasta hace poco, cuando me reencontré con Serena y compañía.
Cuando mi novia aun no era mi novia, en cierta ocasión me platicó que una de sus caricaturas favoritas era Sailor Moon. Un par de años después me marcó una noche para contarme que una tía le había conseguido la serie completa. Confieso que me emocioné. Al revisar los DVD’s no faltaba ni uno. Estaba la primera parte, Sailor Moon R, Sailor Moon S, Sailor Moon Súper S y Sailor Moon Stars. Las cinco temporadas listas para verse. Con la llegada del fin de semana comenzamos lo que llamamos ‘Maratón de Sailor Moon’. Ese primer viernes vimos cinco capítulos, al otro día seis y el domingo dos.
En cuestión de tres semanas terminamos de ver la primera parte. Con Sailor Moon R tardamos un poco más pero también la acabamos. Actualmente vemos Sailor Moon S y hay veces en las que quisiéramos devorar más capítulos y llegar hasta el final.
Cambió mucho mi perspectiva de esta serie animada que vi por primera vez hace casi 15 años. En esa época añoraba la llegada del amor, ahora lo tengo de forma tangible y real. Estudiaba y me agobiaba por tonterías; hoy trabajo y me enfrento a la vida y sus verdaderos problemas. Sin embargo, sigo siendo sensible al romanticismo. En el fondo, ese niño tímido, torpe y enamoradísimo no me ha dejado del todo. En cuanto a la estructura de la caricatura, la recordaba algo simple, boba y repetitiva. No podía estar más equivocado. Con esta nueva revisión la encuentro fascinante. Con un manejo envidiable del sentido del humor y la caricaturización, personajes bien estructurados, y una historia que comienza simple y conforme pasan los capítulos y las temporadas se va volviendo más compleja e incluso obscura.
A la par de nuestros maratones de Sailor Moon, revisé en Wikipedia la trama completa y quedé asombrado. No recordaba que fuera tan extensa. Mucho menos que los personajes fueran evolucionando y madurando tanto, para muestra la misma Serena, que con el paso de las pruebas del destino se va forjando como la gran líder de las Sailor Scouts. Con saltos al futuro, peleas inolvidables y escenas llenas de tensión y heroísmo he vuelto a caer preso de una fiebre que estaba dormida dentro de mí.
Ahora disfruto más la serie, no sólo por la mágica compañía de mi novia sino porque tengo elementos para entenderla mejor. Ahora he revalorizado a los personajes y sus circunstancias. Ya no considero a Rei tan enojona, al contrario, se me hace la que más carácter y convicción tiene; a Lita la consideraba como la más guapa, después comprendí que su exceso de fuerza en realidad la hacían la menos femenina, por más que ella también anhelara lo que cualquier chica de su edad; la misma Amy, que me parecía mojigata, ahora me parece la más equilibrada y dueña de una calma siempre necesaria cuando se sortean pruebas difíciles. Y así podría enumerar cómo va cambiado mi opinión de cada uno de los personajes inmiscuidos.
En su momento no lo percibí, pero la serie habla también de temas algo vedados para la época como la homosexualidad, los celos de una madre a una hija por la preferencia del padre, la crueldad de la muerte o la crudeza de la traición. Sin embargo la serie transmite grandes valores. El apostar por la lealtad de la amistad, y anteponer la vida misma por el amor está presente constantemente a lo largo de los poco más de 200 episodios .
Me emociono con la aparición de cada personaje y de cada una de las Sailor Scouts que van surgiendo. Plutón (la Saiolor más solitaria), Urano y Neptuno con su peculiar relación, y Saturno; esta última siempre me inquietó y llamó la atención por el misterio, la fragilidad y la lucha que el bien y mal sostenían en su interior. Ni que decir de Darien, Rini y su inocencia o Chibi Chibi. En fin, que podría seguir hablando de esta serie que sigue rompiéndome el corazón. Ahora ya no importa que la gente se entere que vea la serie, ya no temo las burla que recibí en la secundaria y mucho menos el qué dirán. En el post pasado dije que ‘era’ fanático de Sailor Moon, hoy puedo decir que lo soy. Por lo pronto seguiré disfrutando con mi novia de nuestros maratones de Sailor Moon.
Por cierto, tanto hace 15 años como ahora, la canción de cierre sigue haciendo que la piel se me ponga chinita. Con ella me resulta imposible no acordarme de la dueña de la serie. Soy un romántico sin remedio, que le vamos a hacer.
martes, 22 de noviembre de 2011
Sailor Moon y yo (parte 1 de 2)

La primera vez que vi esta caricatura iba en segundo de secundaria. A diferencia de mis compañeros que escuchaban música de rock, jugaban deportes bruscos y hacían chistes vulgares de las mujeres, yo vivía en un mundo muy ajeno al de ellos. Mi cotidianeidad no era anhelar ser el mejor en algún deporte (aunque ya desde esa época me gustaba mucho el futbol), ser el que mejor peleará a golpes o tener el record de manosear muchachas, no, lo que yo añoraba con toda el alma era enamorarme. Verme reflejado en los ojos de alguien más y escuchar de sus labios que para esa persona yo era importante. Escuchaba a Fey, pero sólo sus canciones tristes o cargadas de miel. Jugaba a ser un héroe pero centraba mis historias en obtener el corazón de le heroína y no en derrotar a los malos, los cuales la mayoría de las veces actuaban sólo como escenografía para hacer lucir más el romanticismo.
No estaba enamorado de nadie en especial, es más, ni siquiera convivía con mujeres debido a que mi escuela era sólo para varones. Por cierto, detestaba estar en el colegio, pues ahí sólo encontraba lo contrario a lo que buscaba: labergones que casi no hablaban de ‘ellas’ y cuando lo hacían, era para referirse a ellas como objetos de los cuales sólo se podría obtener satisfacciones sexuales. Por eso prefería no participar mucho en sus conversaciones, y probablemente a eso se debió que en esa época no tuviera muchos amigos. Para colmo, si bien antes (e incluso después) fui un estudiante de buenas calificaciones, algo pasó que comencé a bajar notablemente mis calificaciones. La verdad, es que estaba demasiado ocupado en pensar en el amor, que lo demás me parecía poco importante. En esas tardes en las que añoraba estar en mi cuarto, único lugar en el que podía darle rienda suelta a mi mente, descubrí por accidente el primer capítulo de una caricatura poco conocida en México. El que sintonizara justo ese canal, en el momento en el que esta iniciaba fue una casualidad afortunada.
Así vi por primera vez un episodio de Sailor Moon. De inmediato me identifiqué con Serena, una estudiante de secundaria algo distraída, cuyas calificaciones no eran nada buenas y que deseaba conocer al chico de sus sueños. Una chica en apariencia común y corriente, un tanto inmadura y torpe. Ese primer capítulo termina cuando Serena descubre que en realidad es una Sailor Scout y que su deber es luchar por el amor y la justicia. Gracias a los poderes que Luna (una gata que habla) le revela, Serena aprende a transformarse en una heroína que librará temibles batallas contra horribles criaturas que quieren apoderarse del alma de las personas. Quitando los poderes y el traje de marinera… Serena era mi versión en niña.
Desde entonces mis tardes se cubrían de nostalgia. No sé porque cada capítulo de Sailor Moon me ponía triste. Poco a poco la serie fue agregando personajes. Otras cuatro jóvenes en apariencia normales descubrieron que también tenían poderes y se unieron a Serena para proteger al mundo. Así conocía a las sailors Mercurio, Marte, Júpiter y Venus. Disfrutaba las partes en las que la historia se centraba en la acción, pero era en los momentos románticos en donde realmente quedaba atrapado por la trama. Sailor Moon misteriosamente era salvada por un extraño y elegante sujeto llamado Tuxedo Mask. Poco a poco entre ambos personajes comenzó a surgir un entrañable romance que varias veces me hizo llorar. Serena nunca sospechó que la identidad de aquel paladín justiciero era la de Darien, un chico que la molestaba cada que se encontraban. Sé que pueden leer esto y pensar que era una ridiculez conmoverse por una historia así, pero en verdad me pasaba.
Llegué a sentir tanto apego por esta caricatura que me imaginaba mi propia versión de la historia en la que Sailor Moon era hombre. Hasta comencé a comprar las figuritas de las sailor scouts que sacó la marca de juguetes Bandai. En una ocasión se me ocurrió llevármelas a la escuela en la mochila. En un descuido mis compañeros las descubrieron. Por cerca de un mes recibí todo tipo de burlas. Me dijeron homosexual, afeminado, que esas cosas ‘eran de viejas’, etc. Y yo con ganas de responderles a gritos que aquella serie no era para niñas, sino para personas con alta sensibilidad al amor. Lo cual, ahora que lo leo, también me hubiera ocasionado un sinfín de burlas. Aun así no me importó. Seguí viendo religiosamente cada episodio. Disfrutando cuando la trama se centraba en el amor y la amistad.
Así pasé dos años.
Vi gran parte de la serie a la que llegaron muchos personajes nuevos.
Entré a la prepa que ahora ya era mixta.
Conviví con más mujeres. Si bien el amor seguía proyectándoseme como algo que no comprendía por lo menos mis enamoramientos ya tenían nombres y rostros. Fui perdiendo el interés de a poco en Sailor Moon. Sentía que cada capítulo era lo mismo: destruir al malo que quiere apoderarse del diamante, corazón o alma de una persona pura, siempre usando el mismo truco… y ya.
Un día ya no vi Sailor Moon, y aunque ocasionalmente me acordaba de la serie no volví a mostrar demasiado interés en ella…
hasta hace poco… cuando me reencontré con Serena y compañía…
lunes, 31 de octubre de 2011
Lo que aprendí de Guadalajara 2011

Estar triste y a la vez orgulloso. Quién piense que es imposible poder tener ambos sentimientos al mismo tiempo es porque no vio los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011. Y no vibró. Y no se dio cuenta que éste evento fue simplemente inolvidable. Desde la fastuosa inauguración del 14 de octubre pasado, hasta la clausura del día de ayer todo fue impecable. Momentos aleccionadores de los que aprendimos varias cosas:
1. Que a pesar de las grillas políticas y las dudas, los Juegos Panamericanos pudieron llevarse a cabo y de una manera que nadie sospecho, superando con creces cualquier expectativa. Gracias a las autoridades federales y estatales, pero sobre al público y a los cientos de voluntarios que con su dedicación se volvieron el alma de Guadalajara 2011.
2. Que no hay imposibles. Que pensar en unos juegos olímpicos en Guadalajara ya no suena descabellado. Dicen los que saben que la organización, las ceremonias de apertura y clausura, y escenarios deportivos de estos Panamericanos no le piden nada a los de cualquier Olimpiada o Mundial celebrado recientemente. Y yo les creo. Al menos la impresión que tuve al ver las transmisiones por televisión es la misma: se estuvo a la altura.
3. Que Guadalajara está más hermosa que nunca. Si ya de por sí era una metrópoli mexicanísima y con el equilibrio justo entre tradición y modernidad, en estos juegos lució radiante. Daban ganas de caminar entre sus calles y recorrer todos esos espacios ricos en cultura, de belleza arrebatadora que fueron adornados por días llenos de sol y cielo azul.
4. Que no todo en la vida es futbol. Descubrir que puedo emocionarme con una gran infinidad de deportes fue una agradable sorpresa. Básquetbol, tae kwon do, clavados, balonmano, tiro con arco, ciclismo, raquetbol, boxeo, natación, o gimnasia rítmica, entre otros, que hicieron que el mosaico deportivo de cada día fuera imperdible. De pronto la gente y los medios dejaban de hablar del futbol, del americano y de la serie mundial de beisbol, para hablar de las competencias panamericanas y de los atletas que frente a los ojos del continente se convertían en leyendas.
5. Que pese a todo, el deporte mexicano sigue vivo. A pesar de que en su mayoría estos logros son por esfuerzos personales, siempre emociona ver que un connacional triunfe y ponga el nombre del país muy en alto. Nada como ver ondeando la bandera y escuchar el himno nacional después de una gesta deportiva.
6. Que de nuevo, las mujeres mexicanas pusieron el ejemplo y atrajeron la mayor cantidad de medallas de la delegación mexicana. Nombres como el de Paola Longoria, Cinthya Valdez o Paola Espinoza infunden ya respeto y admiración de la afición. Uno de los grandes tesoros de México son sus mujeres. Siempre luchonas, siempre valientes.
7. Que la afición completo la fiesta de manera brillante. El apoyo no sólo a los competidores mexicanos, sino al de todas las delegaciones hizo de estos juegos una fiesta. Un ambiente de primera en el que se respiraba cordialidad.
8. Que para ser anfitriones los mexicanos nos pintamos solos. Siempre abrazamos a los visitantes con calidez y alegría. Esta vez la ciudad tapatía y sus habitantes demostraron que con civilidad y sumando voluntades es posible dejar una profunda huella en el corazón de quienes vinieron a los Panamericanos. ¿Cuántos cientos de corazones habrás enamorado Guadalajara?
Dos semanas después, México terminó en cuarto lugar del medallero con 42 preseas de oro, 41 de plata y 50 de bronce, logrando así su mejor participación en la historia de estos juegos. Cayó el telón de Guadalajara 2011. Despedimos al continente con una lágrima en los ojos, pero con una imborrable sonrisa, muestra de la satisfacción que da el deber cumplido. Un orgullo ser mexicano.
Adiós Guadalajara 2011. Bienvenido Toronto 2015.

martes, 25 de octubre de 2011
Soy tu fan (segunda temporada)

… y se desató la locura. Cientos de comentarios alusivos en redes sociales, niveles de audiencia nunca antes visto en Canal 11 y críticas 100% favorables, confirmaron que Soy tu fan regresó más fuerte que nunca.
La historia parte unos meses después del desenlace de la primera temporada. Charly entra a trabajar, mientras se enfrenta a los retos de su nueva vida profesional, comienza a madurar y dejar de ser la joven alocada de la primera parte. Por su parte, Nico afianza su relación de pareja, comienza a considerar formar una familia y se encuentra en un período de su vida un tanto establo. Sin verse desde hace tiempo, el destino vuelve a unirlos de una manera poco convencional cuando una conocida en común los reúne. ¿Cómo les explico que cuando se dio éste encuentro me emocioné como si aquel momento me estuviera pasando a mí? A partir de ahí las cosas se enredan de nuevo, trayendo consigo momentos románticos, tristes y hasta graciosos, pero sobre todo momentos reales y completamente posibles. En eso radica el encanto de esta serie. No nos vende amores perfectos ni cuentos de hadas; no hay personajes malos ni buenos, sólo personas que intentan abrirse paso en la vida a pesar de los tropezones.
Es de lo más fácil identificarse con varios de los protagonistas y con las circunstancias que los rodean. Todos nos hemos enamorado alguna vez de quienes menos pensamos, nos hemos enfrentado a la confusión de un corazón que no sabe hacia dónde ir o hemos sentido la necesidad de hacer volver al pasado. ‘Soy tu fan’ nos recuerda que las grandes historias están en la vida cotidiana, en un grupo de amigas incondicionales, en un enamorado del amor que cuida plantas, en un actor desempleado que intenta ser el apoyo de una futura madre embarazada, o en una pareja de chicas que aprenden a quererse de otro modo.
- Eres como Nico, el personaje de Soy tu fan. Ya he perdido la cuenta del número de veces que me han dicho esta frase en el último año. Al principio de la serie no me hacía mucha gracia que digamos. Después, con la evolución del personaje fui cambiando de opinión. Si como muchas mujeres dicen ‘todas las mujeres quisieran tener un Nico en su vida’ entonces creo que tal comparación es un cumplido. No es el más guapo, ni tiene el mejor trabajo o el mejor cuerpo, vamos, ni siquiera es fiestero. Un hombre bueno que cuando se enamora se entrega de forma sincera y es capaz de cambiar al mundo por ella. Complemento ideal para Charly y su carácter explosivo. Agua y aceite que gracias a la fuerza del amor a veces logran complementarse. Así me pasó a mi.
Un guión ingenioso, actuaciones entrañables y bien construidas, las locaciones adecuadas y el acertadísimo repertorio musical, hacen de una idea original argentina un producto muy mexicano. Cada dialogo y escena transpira el estilo de vida del México actual y sus calles. Todo se confabula para que espere con ansias saber si por fin el amor de Nico y Charly logra sobrevivir a las dudas. Quedan además muchas preguntas, nuevos personajes y muchos conflictos por formarse. Sólo sé que lo mejor está por comenzar y desde ya estoy mordiéndome las uñas.
La segunda temporada de “Soy tu fan" se transmite los miércoles a las 22:30hrs por Oncetv, con repeticiones los domingos a las 23:00hrs. Si no la han visto no saben lo que se pierden.
sábado, 15 de octubre de 2011
La inauguración de los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011, en imágenes
Me doy por vencido. No narraré lo acontecido. Una imagen vale más que mil palabras. De Guadalajara para el mundo, aquí un recuento gráfico de la inolvidable noche de anoche.




















%2B12.40.27%2Ba.m..png)

