Diversión y Escritura. Desde la Ciudad de México, un intento de escritor, cuya profesión es hacer el ridiculo, intenta sobrevivir a la vida y comprender a qué diablos vino al mundo.
sábado, 11 de octubre de 2014
Así entiendo a Dios
miércoles, 18 de septiembre de 2013
De cosas buenas que parecen malas ¿o viceversa?
jueves, 14 de marzo de 2013
El mejor momento del Cónclave Vaticano
Jajaja…
lunes, 26 de marzo de 2012
La noche que México enamoró a Benedicto XVI, y viceversa

Quizá esta fuerte relación Juan Pablo II/México fue la que hizo que muchos dudásemos cuando se anunció que Benedicto XVI visitaría nuestro país. No es que no nos alegrara la noticia, sino que la seriedad y aparente falta de carisma nos hacía pensar que su estancia en México no sería tan emotiva como lo fue con Juan Pablo II, su sucesor.
Y todo apuntaba a que así sería. Aun a escasos días de la llegada de Joseph Ratzinger el ambiente y expectativa por su llegada aun era frío. Quizá los escándalos de pederastia en el interior de la iglesia católica mexicana, la falta de conexión con un nuevo Papa que como buen alemán era metódico pero carecía de esa naturalidad para desenvolverse en el contacto con las masas, o probablemente el desencanto que la violencia ha traído al pueblo de México.
Aun así había que estar atentos a la sexta visita que un Papa hacía a México. Habían pasado 10 años desde la última vez y era importante, además de interesante, ver si México le seguiría siendo fiel a un Papa muy diferente. Lo que ocurrió desde el pasado viernes 23 de marzo hasta hoy por la mañana simplemente superó cualquier expectativa. Y se puede resumir en la siguiente frase posteada por un tuitero mexicano:
“Que emotivo fin de semana, el viernes llegó el sucesor de Juan Pablo II, hoy lunes se va nuestro querido Papa Benedicto XVI”.
Tres días fueron suficientes para que México enamorara a Benedicto XVI y viceversa. Tres días para que este Papa se mostrara como nunca lo había hecho en siete años de pontificado. Humano, cercano a la gente, rompiendo protocolos y permitiéndose dar muestras de alegría. México le enseñó a sonreír al Papa. A cambio Benedicto XVI nos devolvió la fe en nosotros y nos trajo un mensaje de esperanza. Tuvo que venir el representante de Dios en la tierra para recordarnos que somos un pueblo maravilloso, alegre, fuerte. Una nación que ante las dificultades más duras nunca pierde esa calidez y ganas de estar de pie.
Perdí la cuenta de las veces que me conmoví al seguir las transmisiones de sus recorridos por el estado de Guanajuato, pero fueron muchas. Una sensación muy parecida a lo vivido con Juan Pablo II, pero diferente. Y esa diferencia es la que empezó a hacer que la visita de Benedicto XVI fuera tomando fuerza. Al paso de las horas ya no se hablaba de un sustituto, sino de otro líder espiritual con distinta fuerza, pero que fuimos aprendiendo a querer.
No voy a enumerar paso por paso cada una de las actividades de Benedicto XVI en México, pues hay infinidad de medios que lo hicieron mejor y de manera más profesional que yo. Sólo quiero dejar constancia de que esto que experimente también le pasó a millones de mexicanos. Benedicto XVI se ganó mi cariño. Sobre todo la noche de anoche, cuando después de un día lleno de actividades, y cuando se supone debería estar descansando, ese alemán de 85 años salió a la calle en donde una multitud lo aclamaba y pedía verlo unos segundos más.
Sin importar que se saliera del programa establecido el Papa acudió nuevamente al encuentro de su México… y lo que ocurrió fue un momento simplemente conmovedor para un país que siempre se entrega:
Ver a Benedicto XVI feliz y con un sombrero de mariachi fue el colofón de una visita que ya pasó a la historia.
“Muchísimas gracias por este entusiasmo, estoy muy feliz. He hecho tantos viajes pero nunca he sido recibido con tanto entusiasmo”
“Ahora puedo decir que México permanecerá siempre en mi corazón. Desde hace muchos años estaba orando por México, pero ahora oraré mucho más”
Díganme ñoño, mojigato o santurrón. Este tipo de eventos siempre son muy importantes para mí. Es en lo que creo y no me importa contárselo al mundo. Hace unas horas nuestro Benedicto XVI abandonó México para continuar con su gira por Cuba. Una de las más grandes lecciones que en lo personal me dejó fue cuando dijo que a pesar de la ciencia, los gobiernos y la voluntad de los hombres, siempre hará falta ese extra de tener fe en Dios para poder salir delante de nuestros problemas.
Estoy triste por su partida, pero alegré porque ahora tenemos otro Papa mexicano, otro líder en quien buscar consuelo en los momentos difíciles… y eso es un regalo del cielo.
"Ahora puedo entender por qué el papa Juan Pablo II decía: 'Me siento como un papa mexicano'. Ahora también me siento un Papa mexicano"
jueves, 28 de abril de 2011
Wojtyla y yo
Tú eres mi hermano del alma, realmente el
amigo
(…) aunque eres un hombre, aún tienes el alma de un
niño,
(…) Recuerdo que juntos pasamos muy duros momentos,
Y tú
no cambiaste por fuertes que fueran los vientos.
(…) Tú eres
realmente el más cierto en horas inciertas.”
El mundo entero lo conoció como Juan Pablo II. Lo vi sólo un par de veces, pero seguí su rastro toda la vida. Supongo que comencé a ser consciente de lo que éste hombre representaba, durante su segunda visita a México en Mayo de 1990. Recuerdo una cobertura mediática sin precedentes que a mis ocho años me ayudó a conocer un poco del magnetismo que el papa ejercía sobre los creyentes mexicanos. Me impactó tanto que durante esos días jugaba a oficiar misas en un balcón que me fabricaba con los cojines del sillón. Leía pasajes de la biblia infantil que me habían regalado por motivo de mi primera comunión. Yo era el papa, mi hermana una monja y mi primo Luis era un obispo. Salió a la venta un comic con la vida de Juan Pablo II que me sirvió para conocer más a fondo su vida, y maravillarme. Conocer su difícil juventud, las peripecias que tuvo que sortear en los años de guerra, la humildad de un hombre con una fuerte inclinación a las artes, su calidad humana, la forma en la que sobrevivió al atentado que sufrió en 1981 y como posteriormente perdonó a su agresor. No sé si sea normal que un niño tenga como héroe a una figura religiosa. Quizá no era el único, quizá buena parte De la humanidad fue sucumbiendo ante la bondad de quién supe, antes de ser el Sumo Pontífice, respondía al nombre de Karol Wojtyla.
Mi impacto no encontraba saciedad. Como pude averigüé lo que fue aquella primera visita de Juan Pablo II a México, mismo que fue el primer viaje de su pontificado. Había escuchado que las imágenes de aquella primera visita habían conmocionado no sólo al mundo, sino hasta al mismo corazón del papa, quien a raíz de ese viaje decidió el estilo con el que desarrollaría su papado. Desde ese momento surgió un hermoso romance entre Karol Wojtyla y México. Una relación que se acrecentaría con un total de cinco viajes en los que el pueblo de México se entregó como ninguno otro lo haría. Se dice que dos países fueron los grandes amores de Juan Pablo II, su natal Polonia y México. No sé que tanto tenga en común nuestro cálido país con la fría Cracovia. Quizá se deba a que ambos pueblos siempre han sorteado retos, depresiones, problemas internos y son dueños de una fe inquebrantable por parte de sus pobladores.
Fui testigo de esa empatía, de ese cariño reciproco varias veces. En sus discursos en los que con entusiasmo se refería a los mexicanos. Frases como "Antes decía: ‘eres polaco’, hoy debo decir: ‘Tú eres mexicano’" (Estadio Azteca, 1993); "México siempre fiel" (Basílica de Guadalupe, 1979); “¡México sabe cantar… México sabe bailar… pero sobre todo México sabe gritar!” o “¡México…yo estaré con ustedes, todos los día, hasta el final del mundo!”. El 24 de enero de 1999 tuve la oportunidad de asistir a una misa multitudinaria que dio en el Autódromo Hermanos Rodríguez. Desde una noche antes llegué acompañado de mis amigos Mario Peralta y Rodrigo Salcedo. Dormimos en medio de la tierra, pasamos un fuerte frío invernal y al final valió mucho la pena. Cuando Juan Pablo II irrumpió en el lugar la emoción simplemente fue indescriptible. Al momento de pasar a mi lado en el Papamóvil, a sólo un par de metros de distancia, sentí la energía más intensa de toda mi vida. Lo que aquel hombre irradiaba era simplemente sobrenatural, incomparable. Fueron sólo unos segundos los que estuve tan cerca del papa, pero suficientes para inundarme de una fe que sigo sin poder explicar. Algo que envolvió mi corazón, calmó mis miedos y reconfortó mi esperanza. Me arriesgaré a decir que ese instante es lo más próximo que he estado de Dios.
Más allá de las controversias sobre sus casi 26 años al frente de la iglesia católica, queda la obra de un hombre que se sobrepuso a la adversidad, las enfermedades, los impedimentos políticos y sociales. Un papa diferente, viajero, que reía, joven, dispuesto a llegar a los fieles y quitar esa imagen que dictaba que los papas eran inalcanzables. Leí alguno de sus libros, cada que me topaba con alguna nota periodística que lo mencionara la leía, seguía atento sus enseñanzas, sus visitas a mi México eran motivo de fiesta, de subir a la azotea y hacerle señales con la luz del sol mientras el sobrevolaba la ciudad en avión. Salir a las calles y correr detrás del papamóvil , echar porras, escuchar atento sus palabras. Aquel hombre que venció cualquier convencionalismo y hasta en sus últimos días dio muestras de una entereza ejemplar ante el dolor.
El día de la muerte de Juan Pablo II iba rumbo a una tienda cuando dieron el anuncio por radio. Resultó paradójico que después de estar pegado a la televisión por horas, siguiendo la transmisión desde el Vaticano, el único momento en el que salí haya sido justo el que el Santo Padre eligió para partir a la casa de su padre. Aquella tarde lloré mucho. Desde entonces lloro al escuchar canciones como ‘El Rostro del Amor’, ‘Pescador’, o ‘Amigo’.
Mis sentimientos no pueden escapar a cualquiera de sus imágenes, de sus letras, de las crónicas de sus viajes y forma de vida. Sus amigos más cercanos le apodaban cariñosamente Lolek. A unas horas de su beatificación quisiera llamarle así. Un amigo, un guía, un salvador. Podrán atribuírsele cientos de milagros en adelante, pero el ya hizo el principal con millones de nosotros: revitalizarnos la fe, hacernos creer de nuevo en la bondad de los hombres. Me gustaría hablar más de ti Lolek, pero la emoción me gana. He llorado y sonreído al teclear estas palabras. Sonreí y me sentí dichoso de ser mexicano y haber gozado del cariño que siempre nos tuviste. Acabo de escuchar de nuevo las últimas palabras que pronunciaste en nuestro país. Me quedé sin aliento, pero contento de entender el mensaje:
"¡Me voy, pero no me voy, me voy pero no me ausento, pues aunque me voy, de corazón me quedo...!
lunes, 3 de enero de 2011
Juguetes Mi Alegría presenta... Jesús, el hijo de Dios

No pasó ni una semana cuando acudí al WTC y después de recorrer decenas de pasillos por fin lo encontré en el pasillo de juguetes Mi Alegría. Podría pasar por El Buki o por un muñeco del ex futbolista Erik Cantona, pero su vestimenta no dejaba lugar a dudas. Este es el empaque:
Aun pensaba si comprarlo, cuando al revisar la caja me di cuenta que dentro se incluía un libro con algunas de las mejores aventuras de Jesús. Lo probé y terminé por convencerme al escuchar su voz angelical, varonil y mística voz. Quedé cautivado. Aquel era el muñeco de ‘Jesús, el hijo de Dios’, y tenerlo me costaría sólo 230 pesos… ¡qué barato! Por una módica cantidad tendría un juguete que acompañara a mi He-Man, mis Cazafantasmas y mis Caballeros del Zodiaco en su lucha contra los malos; y además, obtendría hermosas enseñanzas que me ayudarían a ser más santo de lo que soy.

Por supuesto me llevé uno. No lo quería abrir porque es de colección, pero al final no me aguanté. Para mi sorpresa, ‘Jesús, el hijo de Dios’ se encuentra en forma, o como dicen los muchachos de ambiente: está mamado ¡y eso que en esa época no había gimnasios! Su túnica está muy bien hecha y además, tiene unos huaraches bien padres. Desde entonces no puedo dejar de escucharlo y poner en práctica sus consejos. A donde lo llevo, al igual que el Jesús original, causa sensación, y por desgracia, también sufre igual. Hoy lo llevé a la oficina y accidentalmente una compañera lo tiró. Al pobre Jesús se le rompió una pierna y aunque pudimos pegarla con Cola-Loca, no volverá a ser el mismo. Fue su primera caída, imagínense cómo va a terminar.
Yo conocí la plenitud y paz espiritual gracias a éste muñeco de acción. Ojalá muchos niños los pidan a los Reyes Magos. Ellos estarán deseosos de transmitir la palabra de Dios de esta forma tan bonita. Si aun tienen dudas, les dejó éste video en el que les muestro un poco mejor a ‘Jesús, el hijo de Dios’.
Una última cosa. Alejen a ‘Jesús, el hijo de Dios’ a sus muñecas Barbies sabrosonas pero perras, pecadoras y de vestidos diminutos.
martes, 5 de octubre de 2010
¿Por qué, Señor, has callado?

“En un sitio como éste, las palabras no sirven. Al final, sólo
puede haber un terrible silencio, un silencio que es un llanto del corazón a
Dios: ¿Por qué, Señor, has callado?¿Cómo pudiste tolerar esto? ¿Cómo pudo
permitir esta eterna matanza, el triunfo del mal?
Nuestro silencio se
convierte en cambio en un pedido de perdón y reconciliación, un llamado para que
Dios no permita que esto vuelva a ocurrir”
-Papa Benedicto XVI,
en su visita el 28 de mayo de 2006 al campo de concentración nazi de Auschwitz en Polonia.
… leo estas palabras y advierto un pequeño cambio (o acaso advertencia) sobre el silencio de Dios hacia nosotros. Quizá nos éste hablando más que nunca, basta ver los noticieros. Lo malo es que ni así lo escuchamos.
martes, 24 de agosto de 2010
Pinche gente
Jimena Navarrete, vieja fea
A estas alturas del martes 24 de agosto deben quedar muy pocos incautos que ignoren la noticia que desde ayer en la noche, se apoderó de espacios informativos y medios de comunicación: Ximena Navarrete, representante mexicana en el certamen Miss Universo, ganó el cetro que la ostenta como la mujer más bella del planeta. Lo normal sería que un triunfo así generase alegría y hasta orgullo; pero pues ¿qué creen? ¡Pasó todo lo contrario! Todo el día en la oficina he escuché comentarios tales como ‘Qué casualidad que ganó ahora que va a ser el Bicentenario. ¡Todo es una cortina de humo!’; o ‘Ni está tan bonita eh, está bastante X’; o ‘Ese premio superficial ni sirve para nada, festejen cuando haya trabajo y seguridad'; y hasta ‘Todo está arreglado, convenía que ganara México por el tema de la migración’. Osea, quién chingados nos entiende. Va la Selección al Mundial, nos eliminan, y nos volvemos locos por qué ‘nunca ganamos nada’. Siempre somos derrotados y nos enfurece. Perdemos en los olímpicos, perdemos la guerra contra el narco, perdemos contra la obesidad. Y ahora que ganamos algo nos encargamos de llenarlo de peros. Ahora mismo hablan en el extranjero se habla de que la Miss Universo es mexicana y no de la violencia en nuestros estados, y nuestra reacción natural es desprestigiarnos, dudar de nosotros y encontrarle a todo el truquito, la tranza, el chanchullo.
Ahora bien, la gran cantidad de mujeres que critican a Ximena (perdón pero así es) están bien chachalacas. Dicho en lenguaje más popular: ya quisieran. Apréndanos a nosotros, los hombres ¿nos han escuchado decir que está fea o qué lucia fea en traje de baño? Pues no. Valoramos el triunfo por su inteligencia y seguridad, no su cuerpo. (Bueno, tantito). Pinche gente.
Norberto Rivera, defensor de las buenas costumbres
¿No dicen que ‘A Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César’? Pues eso se nos olvida a nuestro querido Cardenal. En las películas y novelas, los padrecitos eran unos viejecitos bondadosos y buenos, que sufren en silencio por su abnegado y sumiso pueblo. Ellos suelen caerme bien pues su injerencia únicamente se limita a su Iglesia y lo correspondiente a ella. Si así debe de ser así, ¿qué carajos le importa al señor Norberto Rivera si los gays o lesbianas quieren casarse? El domingo pasado en un concierto en el Zócalo capitalino la cantante Susana Zabaleta dijo algo muy cierto: ‘a ese señor que más le da, parece que al que se lo van a meter es a él’. Lo mismo sucede con la adopción de niños por parte de parejas homosexuales ¿desde cuándo la orientación sexual es determina nuestra calidad humana? Desde cualquier ángulo, las teorías de éste hombre con cara de ‘Pavel Pardo gordo’ carecen de lógica. Lo peor es su manera de defenderse: lanzando excomulgando a diestra y siniestra como si no hubiera ochocientas religiones presurosas a reclutar nuevos fieles. Soy católico, pero no pendejo. Lo siento, no me trago ese cuento. Qué cada quién haga lo que quiera con sus partecitas y que los curas se queden oficiando misa (por desgracia, muchas veces es al revés). Pinche gente.
Calamaro nos manda a usar Twitter como supositorio
Cierto día, Andrés Calamaro, el cantante argentino despertó molesto con el mundo y se le ocurrió despotricar contra quienes usamos Twitter. Lo cerró, hizo su berrinche y en su blog escribió lo siguiente (tuve que resumirlo e intentar entenderlo):
“que despreciable "democracia", y que mal entendida
claro que libertad de expresion no es expresion de libertad
que perdida de tiempo escribir para hijos de homero simpson
y doña rosa (doña rosa de neustad)
tolerar resentimiento, conceptos infantiles
progresia aborregada
ideologias desaparecidas ... extinguidas hace ya tiempo
participar en un coro de subnormales generadores de concepto light
que asco de post modernismo (perdon si me rio) ...
perder media hora por dia para comprobar lo que naci sabiendo ...
siempre hay excepciones, gente excepcional
pero ... que hago metido en el medio de la republica de los culoblandos
(…)
que lastimado estaria mi pudor
si resulto ser la cara amable del termo twitter
140 caracteres
pueden meterselos profundo en el medio del ojete
me importa tres pepinos
perder un segundo mas en el rebaño de boludos con blackberry
o lo que es peor ....
conectados a la nada a cambio de demostrar que son infantiles
consecuencias de sangrientos años que deterioraron
los minimos gramos de dignidad ....
caretas, mis enemigos
(...)
fuck you !!”
No pues ni que decir. Algunas veces he escuchado el trabajo del señor Calamaro y he de decir que no me desagrada, hasta interesante se me hace. No lo conozco pero lo respeto (ejem, respetaba), y a cambio obtuve una mentada de madre, una invitación a meterme el Twitter por dónde mejor me quepa y fui insultado con palabras que ni él mismo entiende. Pues bien señor de apellido marino, uso Twitter y me encanta, me vale ser infantil, tengo mucha dignidad y con la misma elegancia empleada por usted, lo invito a meterse su filosofía y altanería por dónde más le arda. Pinche gente.

¿Ven? Se acerca el fin.
jueves, 19 de agosto de 2010
Mi encuentro con Don Bosco (reencuentro en el IDB)

Esperaba la noche del 16 de agosto con la emoción e incertidumbre de quién sabe, vivirá un momento único y capaz de cambiarle la vida. Fueron semanas de imaginar cómo serían esos breves segundos en los que tendría la dicha de estar frente a las reliquias insignes de Don Bosco. Esa noche, además, volvería a los pasillos del IDB (Instituto Don Bosco) tras 10 años de haber terminado mi preparatoria. Sin una idea muy clara de lo que encontraría, pero con la emoción que generan los reencuentros, llegó el día esperado…
Lunes por la tarde. Se supone que las reliquias de Don Bosco llegarían al IDB a las 7 de la tarde. Yo apenas iba llegando a casa después de una ardua jornada laboral. Cansado, con dolor de cabeza y mucho sueño. Comí un poco y con cierta resignación vi el reloj ‘no llegaré a tiempo, a esta hora y con el tráfico que hay en la ciudad ya no tiene caso intentarlo’. Días atrás había visto la Reliquia Insigne de Don Bosco en la Basílica de Guadalupe, así que pensé que no me perdería de mucho si esa noche decidía quedarme descansar. Entonces recibí una de esas noticias que cimbran y son capaces de alterarte el ritmo de la vida y ponerte a pensar. Se dice que recurrimos a Dios sólo cuando algo nos preocupa o no le encontramos solución a las cosas, lo cierto, es que en ese momento de confusión el que Don Bosco estuviera a tan sólo unos kilómetros de mi fue una bendición.
No lo pensé dos veces. Una chamarra Adidas, cartera y celular. Cuando encendí el auto eran las 8 de la noche. Tomé la ruta que pensé estaría menos congestionada y manejé lo más rápido que pude. Media hora después pasaba afuera del IDB y me llevé la primera sorpresa de la noche: una enorme fila de personas aguardaba su turno para entrar. Las calles aledañas estaban llenas de autos y tráfico. Tras veinte desesperantes minutos de dar y dar vueltas encontré un lugar. En el momento en el que bajaba el cielo se iluminó de amarillo y verde. Vi entonces unos espectaculares y estruendosos fuegos artificiales que sólo aumentaron mis ganas de ya estar dentro.
Llegué a la fila. La gente no dejaba de llegar. Personas de todas las edades. Todos hablando con emoción de Don Bosco y de lo que para ellos significaba esa noche. Muchos abrazos a mi alrededor, exalumnos de diversas generaciones que se encontraban. Cuando finalmente entré al IDB fui asaltado por un sinfín de recuerdos. Momentos buenos, malos, historias de amistad, desamor y soledad. Cuando se vuelve a un lugar en el que hemos vivido tantas cosas la sensación de volver a casa es inevitable. Me sorprendió lo cambiado de las instalaciones y aun así podía encontrar recuerdos en cada rincón. Algo pasaba esa noche que hacía que el patio, pasillos y el mismo cielo brillaran de una forma especial. Respiraba alegría, entusiasmo, hermandad… amor de verdad.
Una pantalla proyectaba una película de la vida de Don Bosco en uno de los muros de la escuela. En otro rincón unos músicos tocaban armoniosamente. La fila atravesaba el enorme patio, seguía hasta la zona del campo de futbol y de ahí hasta el patio trasero, en dónde finalmente se encontraba la Reliquia de Don Bosco. Y es aquí cuando ya no sé de qué manera continuar éste relato: ¿cómo describir un milagro? ¿Cómo hablar de algo que escapa a mi entendimiento? Caminar esos últimos metros y sentir que una inmensa paz me envolvía fue sólo el principio. Instantes de una alegría sin igual, de saber que la solución a cualquier preocupación está en siempre mantener la fe y sobre todo, en creer. Frente a Don Bosco no supe que decir y a la vez tengo la certeza de que mis ojos le contaron lo que ha sido de mi vida. No hizo falta explicarle a Don Bosco lo que añoro, lo que quiero ser y lo que necesito. Él estaba ahí para confirmarme que nunca se ha ido ni se irá de mi lado. Fueron segundos frente a él. Suficientes para llenarme de una energía que me devolvió algo que hace años perdí y que esa noche volvió a conectar con mi corazón. Un coro y sus bellos cantos enaltecían el momento. Rostros felices. Gente llorando de alegría. Todos los presentes sabíamos que aquello era más que especial. Fuimos testigos de la presencia divina y carismática de un santo.
El camino hacia la salida lo hice en automático. Mi cuerpo se marchaba, pero mi mente estaba aun ahí, en esa urna que contenía el corazón de Don Bosco. Caminando hacia la salida noté que no me había visto a ninguno de mis compañeros de generación. En ese instante giré el rostro y a unos metros de mi vi pasar a otra persona. Tenía unos ocho años de no verla y al parecer ni cuenta se dio de mi presencia y siguió de largo.
Lleno de nostalgia, con el corazón anclado en aquella escuela, comencé el camino de regreso.
miércoles, 28 de julio de 2010
Mi Inesperado, imposible e inminente encuentro con Don Bosco

El día que me llevaron a conocer el lugar quedé encantado con el tamaño y lo bonito de las instalaciones. Por todos lados estaba la imagen de un hombre joven, sonriente y poseedor de un carisma indescriptible. Aquel rostro me seguiría desde entonces. Así fue mi primer encuentro con Don Bosco. Lleno de desventajas con relación al resto de los aspirantes (en mi vida había llevado inglés) hice los exámenes. Nunca supe cómo fui capaz de quedar en la codiciada lista de aceptados. El resto, es historia. Cursé mi secundaria y preparatoria en el IDB, escuela perteneciente a la congregación salesiana, de 1994 hasta el año 2000.
A fuerza de ser honesto, sigo sin saber cómo calificar mi vida en el Don Bosco. Podría decir que aunque viví cosas muy buenas dentro de sus paredes, nunca pude integrarme de todo a su peculiar ambiente, que por momentos se tornaba pesado y raro para todo aquel que no fuera parte del grupo popular del colegio. Así como conocí gente excepcional, también me encontré con gente creída y petulante. A la distancia me pregunto si esta percepción tenía que ver con mi edad adolescente, o si realmente la historia fue tal y como la recuerdo. Algún día narraré en éste blog un poco más de lo que fueron aquellos años en los que por primera vez me enamoré realmente, esos en los que supe lo que era el rechazo de los demás y la amistad verdadera, épocas en las que pasé de ser un buen estudiante a ser el último lugar del salón, días de irme de pinta y volverme un malandro; no obstante, lo que realmente me marcó, fue el propio San Juan Bosco.
De Juan Melchor Bosco hay millones de hojas escrito. No me considero conocedor de su obra, ni lo pretendo ser. Sólo guardo datos inexactos pero claros. Don Bosco nació el 16 de agosto de 1815, en un pueblo cercano a Turín, en Italia. A los 9 años tuvo un curioso sueño con María Auxiliadora. Él mismo lo narra:
"(...) Cuando tenía nueve años, tuve un sueño... ¡Este sueño me acompañó a lo largo de toda mi vida! Me pareció estar en un lugar cerca de mi casa, era como un gran patio de juego de la escuela. Había muchos muchachos, algunos de ellos decían malas palabras, Yo me lancé hacia ellos golpeándoles con mis puños. Fue entonces cuando apareció un Personaje que me dijo: “No con puños, sino con amabilidad vencerás a estos muchachos” Yo tenía sólo nueve años. ¿Quién me estaba pidiendo a hacer algo imposible? Él me respondió: “Yo soy el Hijo de Aquella a quien tu madre te enseñó a saludar tres veces al día. Mi Nombre pregúntaselo a mi Madre.” De repente apareció una Mujer de majestuosa presencia. Yo estaba confundido. Ella me llevó hacia ella y me cogió de la mano. Me di cuenta que todos los niños habían desaparecido y en su lugar vi todo tipo de animales: perros, gatos, osos, lobos... Ella me dijo: “Hazte humilde, fuerte y robusto… y lo que tu ves que sucede a estos animales , tu lo tendrás que hacer con mis hijos.” Miré alrededor y vi que los animales salvajes se habían convertido en mansos corderos ... Yo no entendí nada… y pregunté a la Señora que me lo explicara... Ella me dijo: "A su tiempo lo comprenderás todo".
Desde entonces Don Bosco dedicó su vida a la educación de los jóvenes y al sacerdocio. Creador del Sistema Preventivo, fundador de la orden Salesiana e impulsor de la idea de que ‘Santidad es alegría’, e innovador por su jovialidad y formas de llevar su vida. Podría dar más y más datos, como aquel de que cuando Don Bosco se encontraba en peligro, un misterioso perro gris surgía de la nada para ayudarlo. Pero lo que realmente quiero transmitirles, lo que en verdad me interesa, es contarles mi relación con Don Bosco. Siempre recurro a él. Cada que me siento solo, que necesito un milagro, o que simplemente, necesito encausar mi vida, sé que cuento con su protección. Varias veces le he pedido imposibles. Le pedí que todo saliera bien cuando mi papá tuvo un transplante de riñón, y saben, me escuchó. Gracias a San Juan Bosco, sé que la religión también tiene su lado divertido, que no todo es seriedad y que es válido tener fe sin andar todo el tiempo con cara de velorio.
El próximo 4 de agosto, la reliquia insigne de Don Bosco, su corazón y brazo derecho dentro de una estatua de resina, llegará a México en el marco de la peregrinación mundial que comenzó en julio del 2009 en Turín, y finalizará en enero del 2014. Dicho evento conmemora los 150 años de la fundación de la Congregación Salesiana, y el bicentenario del nacimiento de Don Bosco, en 2015. En México recorrerá varios estados. En la Ciudad de México, estará en lugares emblemáticos como la Basílica de Guadalupe y la Catedral Metropolitana. Pero será el 16 de agosto, a las 21 horas, cuando las reliquias de Don Bosco visiten el IDB. Volveré a mi antiguo colegio sabiendo que el encuentro con un amigo de toda la vida será inminente. A días de que esto suceda, no quiero ni sospecho lo que pasará con mi mente y corazón. Pero me marcará, lo sé.

Me considero católico, pero poco apegado a mis creencias. Esté no pretende ser un post religioso ni quiere venderles culto alguno. Únicamente quería hablarles de un aspecto poco conocido de mi vida.
Toda la información de la visita de Don Bosco, aquí.



