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sábado, 19 de enero de 2013

La pulsera LiveStrong

1. Para estar a la moda

Fue a finales del 2004 cuando noté que varios conductores y actores de televisión usaban unos brazaletes amarillos. Al poco tiempo me enteré que esas pulseras eran de la fundación LiveStrong, organización creada por el entonces ciclista Lance Armstrong para combatir el cáncer.

Fascinado hasta cierto punto por la moda, me puse a investigar sobre la vida de Armstrong, y quedé fascinado. Aquel hombre logró sobreponerse al cáncer de testículo que padecía y fue capaz de ganar 7 tours de Francia seguidos. Además, creó Livestrong, fundación enfocada al combate contra el cáncer.

Al instante quise una de esas pulseras y no era el único, en México se desató un auténtico furor por esos brazaletes amarillos que en un principio casi nadie tenía. Diariamente buscaba las dichosas pulseras con una obsesión enfermiza a la que se me unió mi amigo Claudio. 

Por fin, una tarde de sábado encontramos en Pericoapa lo que tanto anhelábamos. Compramos como tres o cuatro cada uno. De regreso a casa, veníamos fantaseando con el negociazo que podríamos hacer. En teoría, cada uno de esos plastiquitos amarillos costaba un dólar (dinero que iba íntegro a la fundación LiveStrong). A nosotros nos las dieron en cincuenta pesos, pero sabíamos que en muchos sitios las cotizaban entre los 100 y 200 pesos. Según nosotros compraríamos cientos de pulseras para después venderlas y obtener miles de pesos.

Seríamos ricos.

Lo malo es que luego nos dio flojera y ya no compramos ni vendimos nada. 

2. LiveStrong-manía y el significado del amarillo.

Las primeras semanas con pulsera LiveStrong en mi muñeca me sentía todo poderoso. Movía los brazos apropósito para que todos vieran que era de esos afortunados que tenían en su poder uno de esos distintivos. La verdad no sólo me sentía a la moda, sino también parte de algo importante. Por esas fechas fui cobrando razón de la seriedad del cáncer, y sentía que ese color amarillo de una u otra forma servía para formar conciencia. 

Pasaron los meses. De pronto todos tenían una pulsera amarilla en el brazo aunque muchas veces fueran piratas: las señoras que ni sabían quién era Lance, los niños chiquitos y los ancianos, nadie estaba ajeno de aquella euforia que duró como medio año y que luego se apagó poco a poco.

Podría asegurar que así como fui de los primeros en usar esas pulseras, también fui de los últimos en hacerlo. Y eso porque se me rompió la última que tenía y ya no pude reponerla. Desde entonces quise tener otra, pero aunque la busqué en varios sitios no tuve éxito.

3. La mentira de Lance y mi reencuentro con la pulsera

Así llegamos a finales del 2012 y se destapó lo que por mucho tiempo fue un rumor: Lance Armstrong se dopó con varias substancias para poder ganar los siete Tours de Francia y varias competencias más. Semanas después perdió varios patrocinios y renunció a la dirigencia de LiveStrong. Hace unos días, en una entrevista con la conductora Oprah Winfrey, Armstrong finalmente confesó haber consumido substancias prohibidas y sacar provecho de ellas en las competencias.

Curiosamente, el día que se transmitió la primera entrevista mi primo Josimar me consiguió una pulsera LiveStrong. Ahora, vivo la rara experiencia de escuchar decenas de críticas y comentarios negativos hacia el ex ciclista, y de paso, burlas a quienes portaban los brazaletes. ¡Ahora resulta que nadie los usó! 

Pero yo no lo reniego. Yo decido portar nuevamente esa pulsera como símbolo de lucha en contra del cáncer. Hace unos días falleció una compañera de mi trabajo a causa de esta enfermedad y he conocido de cerca casos en los que este mal ha puesto contra las cuerdas a personas buenas y valiosas. "Vive fuerte", dice la pulsera y es lo que quiero hacer. Luchar y vivir la vida de una forma incluso salvaje cuando se combate al cáncer, y hacerlo también cuando de está sano.

Que ese brazalete me recuerde que siempre hay que luchar por más que todo parezca perdido. Si antes lo portaba por moda, ahora lo hago más consciente de su significado.

Finalmente, quizá ahora la asociación LiveStrong comience a vivir tiempos difíciles en cuanto a credibilidad y obtener fondos les resulte complicado. Por eso que es necesario que apartemos el nombre de Lance de la asociación. Ambos ya no tienen nexos, la causa de LiveStrong y su mensaje sigue. Armstrong, por su parte, resultó ser un cínico y mentiroso, un ídolo que se derrumbó solo, pero cuyas palabras no debemos dejar pasar a la ligera: "me dopé para estar en igualdad de circunstancias con los demás". Igual de inaceptable es que lo haga él, los demás ciclistas, atletas de otros deportes o personas normales.

Si quieren saber más de las acciones que emprende LiveStrong, o la forma de ayudar a esta fundación, da clic aquí

lunes, 9 de abril de 2012

Varias formas de entender la campaña viral ‘Kony 2012’


"Desde hace poco más de un mes, el mundo de las redes sociales se vio convulsionado por la irrupción de ‘Kony 2012’ un video-documental subido a Youtube que en pocos días se convirtió en uno de los más vistos en la historia.

Este audiovisual fue el inicio de una campaña viral cuyo objetivo es la captura del tirano ugandés Joseph Kony. En principio el apoyo fue unánime, sin embargo, con el paso de las semanas se ha ido revelando información que pone en tela de juicio otros intereses detrás de este movimiento de Invisible Children, organización creadora de esta iniciativa".

Así inicia el texto con el que colaboré la semana pasada para el portal Sopitas.com . En él expongo argumentos tanto a favor como en contra de este movimiento. Ojalá puedan leerlo y reflexionen sobre el contenido de éste.

Para ir a la nota, den clic en la siguiente imagen:


sábado, 16 de enero de 2010

Me duele Haití


Como una tristeza inevitable y desprovista de consuelo. Así se siente mirar las noticias y ver las imágenes que desde hace 4 días nublan nuestras esperanzas. Un temblor de más de 7 grados sacudió Haití la tarde del martes l2 de enero, desde entonces nada es igual; ni para mi, ni para quienes diario abrimos el periódico y nos horrorizamos con la situación en Puerto Príncipe, mucho menos para los miles de haitianos que hoy sufren la crueldad de un destino que a veces juega a ser injusto. Cuesta entender el por qué esta tragedia tuvo que darse en el país más pobre del continente americano, ahí, dónde sus pobladores llevan acumuladas décadas de sufrimiento, es precisamente dónde hoy están puestos los ojos del mundo. El apocalipsis tiene una sucursal en el Caribe.

Me duele Haití por su gente, por su historia intranquila, por el olvido internacional sufrido por años. Me duele Haití por que su tragedia fue, y Dios no lo quiera, puede ser la misma que la de otras naciones. Me duele Haití por el oportunismo que genera su tragedia y por el morbo que las fotos de sus muertos genera. Me duele Haití porque no puedo estar ahí, sumando esfuerzos para levantar escombros y salvar vidas. Haití me duele porque en sus ruinas se refleja la vulnerabilidad del hombre.

Haití me duele, pero también me da esperanza. Ver los esfuerzos de la comunidad internacional por ayudar al país caribeño es encomiable. En México es conmovedor ver como la sociedad se ha volcado a cooperar de distintas forma con la causa haitiana. De alguna manera conocemos su dolor y ayudarlos es una forma de mantenernos alerta. Al ver el noticiero nocturno podemos sorprendernos, indignarnos o entristecernos. Lo que no podemos permitirnos es la pasividad o pensar en que nuestra ayuda será desaprovechada. Debemos actuar ya. Cómo sea. Falta mucho y se tienen que redoblar esfuerzos. Hace un año varias naciones le dieron la espalda a México con el problema de la influenza, demostremos que somos diferentes y que somos solidarios como ninguna otra nación en la tierra.

Cerca de 100,000 muertos, medio millón de damnificados, carencias alimenticias y de servicios. El paquete es grande y el mundo se moviliza por un objetivo. Tragedias así sirven para ubicarnos a todos. Me dueles Haití, intentaremos curarte dentro de nuestras posibilidades, quizá el dolor disminuya un poco. Hoy mis oraciones y mi ayuda van por ti.

lunes, 30 de noviembre de 2009

¿Odiar el Teletón?


Han sido unos tres o cuatro correos electrónicos que he recibido en los últimos días, aunque seguramente otros cuantos se irán acumulando antes de la llegada del sábado 5. Diciembre ya no inicia con luces navideñas y las primeras compras de regalos, no, diciembre comienza cuando uno recibe su primer mail en contra del ‘fraude del Teletón'.

Cada año el fenómeno se repite, trayendo consigo nuevos adeptos que juran saber ‘la verdad de las verdades’ sobre este movimiento altruista en teoría, conformado por varias empresas y medios de comunicación cuya finalidad, en un principio, es ayudar a la creación de centros de rehabilitación para niños con capacidades especiales. Llevó años escuchando las más fantasiosas historias acerca del verdadero y terrorífico motivo que impulsa el Teletón, desde que fue una estrategia para estabilizar a Televisa de una crisis económica, hasta que es sólo un aparato para evadir impuestos. Qué si es pura farsa, qué si cada año la suma ya está asegurada desde antes de que comience la emisión, qué si los niños empleados en cada promocional son explotados de manera burda e inhumana.

Ahora mismo, mientras escribo estas líneas, mi hermana me está mentando la madre, y saben, no me importa, en primer lugar porque compartimos a la misma progenitora, y en segundo lugar, porque su único fundamento es uno de los muchos correos que circulan actualmente en el ciberespacio.

Lo cierto es que estas son una sarta de babosadas. Fiel a nuestra costumbre nacional, los mexicanos (ni modo, así somos), nos la pasamos buscándole tres pies al gato, inventando conspiraciones idiotas o viendo cortinas de humo hasta en el vuelo de una mosca. ¿A dónde voy con todo esto? A que rara vez validamos alguna campaña a favor de los más desfavorecidos. ¿Cuántas veces no hemos escuchado comentarios en contra de la campaña ‘Un Kilo de Ayuda’, ‘Sólo por ayudar’, ‘El Redondeo’, ‘Fundación Azteca’, y un larguísimo etcétera? ¿qué necesitamos para creer que realmente hay gente interesada en emplear sus tiempos y recursos en los demás? Convendría dejar esa postura un tanto retrograda de que los empresarios y gente adinerada, por el simple hecho de serlo, no puede dar pie a iniciativas con fines sociales y sin lucro.

Del Teletón podrán decir misa, pero lo cierto es que las instalaciones de sus Centros de Rehabilitación Infantil (las mejores en América Latina) en varios estados de la República Mexicana, están a la vista de quien los desee visitar. Médicos, terapeutas, enfermeras, voluntarios, padres de familia de niños en rehabilitación no me dejarán mentir: el Teletón, a pesar de a veces no darse abasto, funciona como una opción para aquellas familias de escasos recursos que necesitan tratamientos costosos para mejorar la existencia de miles de niños en el país. No dudo que las empresas se beneficien en sus ventas y al anunciarse a muy bajo costo durante los eventos del Teletón, pero caramba, no me importa si de esta manera un niño tendrá la oportunidad de mejorar su estilo de vida.

Detrás de toda la parafernalia (esa sí, a veces chocante) de los artistas y cantantes intentando caer bien a lo largo de más de 24 horas de transmisión ininterrumpida, está el verdadero fin: ayudar con lo que podamos. Seguramente el sábado buscaré un huequito para ir y cooperar con lo que pueda. Por un día preferiré dejar de comprar cervezas, revistas, discos, comida o cosas sin importancia y unirme a esa mayoría que afortunadamente, seguimos creyendo en el México solidario. El chiste es hacerse presente de vez en cuando. Llámese Teletón o darle comida a un niño en la calle. Lo que no podemos permitirnos es la pasividad, pues de ser así, ni derecho de reclamar tenemos. Ojalá un día no muy lejano, ya no necesitemos de un video conmovedor o de las lágrimas de Lucerito para dar un poco de nosotros.

miércoles, 29 de julio de 2009

Píntale la raya al cambio climático


Vagando en internet llegué a esta campaña que busca concientizar y ejercer acciones efectivas en contra del cambio climático que cada día se constituye en una amenaza más sería para la humanidad. No hay que ser un genio para darnos cuenta que los efectos ocasionados por el calentamiento global comienzan a ser preocupantes. Sequias, aumentos y descensos de temperatura radicales, huracanes y lluvias torrenciales son sólo una muestra de que el problema es más grave de lo que se piensa.

Lamentablemente, por más que el problema sea conocido por el grueso de la población, las medidas serias que se han tomado realmente son muy pocas. La información está ahí. La voluntad sigue pensando que nada va a pasar.

Hoy me topé con la campaña 'Píntale la raya al cambio climático', lanzada por Greenpeace y que busca la recolección de firmas para exigirle al gobierno mexicano que asuma un papel protagónico en la ‘Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático’ que se celebrara en diciembre de éste 2009 en la ciudad de Copenhague. En dicha reunión los países participantes se comprometerán a disminuir su producción de Co2 y a tomar medidas eficaces para frenar el cambio climático.

En su sitio web puedes agregar tu nombre al de miles de personas. Todas las firmas que se recolecten hasta fin de año, serán entregadas a Felipe Calderón, Presidente de México, para exigirle que nuestra nación entre de lleno en la lucha por salvar al planeta por medio de políticas y presupuestos destinados a la protección ambiental.

Hace unos minutos firmé con mis datos dicha petición. Para muchos sonará absurdo que con teclear mis datos ayude realmente en algo a detener el calentamiento global. Sin embargo lo más importante, y generalmente difícil, es animarnos a ser parte de la diferencia. Con esa firma insignificante levanto la voz ante mi gobierno y ante el mundo. Pinto mi raya y declaro que me importa mi planeta reclamando a los líderes del mundo que se actué cuanto antes. Desde luego nuestro papel no termina ahí, pues la firma de la petición nos obliga a tomar pequeñas acciones en nuestra vida cotidiana. Dejar de usar tanto el auto, cambiar las bombillas de nuestra casa por focos de bajo consumo de energía, apagar las luces y aparatos eléctricos que no usemos son sólo algunas de las medidas con las que podemos salvar el mundo.

Este blog y su autor se unen a esta campaña activista que a todos nos incumbe.

El escritor mexicano Xavier Velasco habla de ‘Píntale la raya al cambio climático’: