jueves, 19 de noviembre de 2009

¿El final de mi blog? (que hasta bloguear cansa)


Creí que nunca escribiría algo así, pero estoy pensando seriamente en cerrar éste blog. Aunque sea parte de mi vida y adoré darle vida a un espacio como éste, siento que ya no es lo antes. En cierta forma, esa magia se me ha ido escapando y ni siquiera sé el por qué.

Es cierto, el número de visitas y comentarios ha bajado considerablemente. Algo así no debería importarme tanto cuando aun hay un considerable número de personas que me leen (y a las cuales se los agradezco con el alma), pero esa retroalimentación es necesaria. Descubrí que aunque no es determinante, un escritor necesita mantener algo alto su ego. ¿Cuándo inició el declive?, ¿qué escribí que hizo que la audiencia disminuya? Confieso que antes encontrar el tiempo para actualizar ‘El Incomprensible Mundo de Gabriel Revelo’ era lo más sencillo, ahora lo confieso, me cuesta. Tras casi cuatro años de vida en la red las cosas han dejado de ser divertidas.

No sólo pienso en abandonarte querido blog. Estoy en las mismas con mi cuenta de Twitter y Facebook. Dado que soy un obsesivo con las cosas que me apasionan, retirarme de internet quizá me aligere la vida pues ya me cansé de llevarme el estrés del mundo virtual a la cotidianeidad de mis días. Qué si el internet está lento; qué si el Messenger no quiere abrir hasta que descargue la nueva edición; qué si lo los tweets que mando desde mi celular no se publican; qué si al post que escribí con tanta entrega nomás nadie le echó ni un pan… Cosas que no deberían, pero que bastan para que mi día se oriente en otra dirección.

Quizá sólo me quejo a lo idiota y éste espacio siga abierto un buen tiempo. Puede que sólo quiera descargar mi coraje porque no soy capaz de ordenar mi vida y otros rubros de más importancia en mi vida terminan relegados a un segundo término. Confieso que me encantaría leer más, hacer ejercicio, ir más al cine, dedicarle el tiempo que se merece a esa persona especial, pasear a mi perro más tiempo, salir más con mis amigos, dedicarle más tiempo a ese proyecto literario que tengo medio muerto. Me falta tiempo y no sé cómo extender el que tengo. Matar de alguna u otra forma esa desidia que siempre me acompaña.

Confieso, y aquí les abro mi corazón, que me siento estancado, atorado. Tanto mi vida en la red como la real, esa que acaricia el aire, están dando vueltas en círculos de confort que no me dejarán crecer en ningún aspecto y que me mantienen en continuo mareo.

Estos meses, de los más agitados de mi vida, me transmutan en nostalgia. Extraño el no querer llorar a todas horas. Tener una tarde tranquila y transformar la pasividad en arte ya no va conmigo. Con todo, no cambiaría el curso de las últimas horas de mi vida en las que hasta la inestabilidad emocional me sabe a durazno blanco. Quizá mi confusión sólo obedece a una simple pero compleja palabra: amor.

Querido blog, perdón por agarrarte de pretexto para insinuar que no sé a dónde voy ni que estoy haciendo mal… en realidad no quiero cerrarte; ni perderla a ella.

domingo, 15 de noviembre de 2009

El Pelón en sus Tiempos de Cólera, el libro


Siempre celebraré, a pesar de ser contadísimas las veces que esto ocurre, cuando un blog trasciende más allá de la pantalla de una computadora. Hoy hablaré de un fenómeno que he seguido desde sus inicios y que hoy es un éxito de ventas en la librería: El Pelón en sus Tiempos del Cólera.

El autor material (e intelectual) es Héctor Suárez Gomís, multifacético actor al que comencé a seguirle la pista a partir de su intervención en el sitcom ‘Diseñador Ambos Sexos', una de mis series favoritas de todos los tiempos. A partir de ahí traté de ponerle atención a cada uno de los proyectos en los que Suárez Gomís tomaba parte. Tiempo después me enteré de su partida a Colombia para grabar una novela y dejé de estar al pendiente de su carrera. A final del 2006, ya inmerso en el mundo de los blogs, me encontré con un blog cuyo nombre me llamó mucho la atención: El Pelón en sus Tiempos del Cólera. Cuál sería mi sorpresa al enterarme que aquel blog lleno de creatividad e irreverencia era escrito por Héctor.

Entonces me volví fanático de su sitio. Narraciones cotidianas sobre su familia, sus angustias, reflexiones de la vida, burlas y sátiras a la política y religión; eso y más puede uno encontrarse en el blog de Gomís. Cada una de las entradas posteadas es un festín de humor negro del que mi risa nunca pude escapar. Uno puede leer decenas de blogs y encontrar más o menos lo mismo, sin embargo de cuando en cuando blogs así de bien escritos e innovadores revitaliza e inspira. Sus lectores sabíamos desde entonces que aquellos textos eran demasiado geniales para quedarse en una página web.

Supongo que el propio autor lo sabía y por eso utilizó parte de ese material para darle vida a un stand-up comedy entrañable al que también nombró “El Pelón en sus Tiempo del Cólera” y del que hace unos meses hablé en éste blog. Ahora, para redondear el ciclo ha llegado un libro que recoge buena parte de esos posts que aun me siguen matando de risa. En cuanto supe de su publicación comencé a buscarlo en las librerías. Una vez con mi ejemplar me dediqué a devorarlo. Podría pensarse que en general conocía el contenido, pero Héctor Suárez Gomís de nuevo me sorprendió por la estructura y formato que le dio a su obra.

Capítulo a capítulo el mundo de Héctor Suárez Gomís se nos presenta de una manera tan amena y ágil que terminamos por fusionar nuestras experiencias con las de él, en parte ese es el éxito de éste libro. No leemos algo lejano o pretensioso, sino a un hombre que tiene sus problemas como cualquiera y que tiene la peculiaridad de ser políticamente incorrecto. Las 100 cosas que no le gustan, sexo, familia, niños, relaciones interpersonales, un mexicano en Colombia. En El Pelón en sus Tiempos del Cólera cabe cualquier tema. Lograr un libro así, que crea conciencia por medio de la risa y que parecen hablar de todo, es una proeza.

Un libro altamente recomendable que inició en un blog, obra de un loco irreverente que hace de su vida una narración extraordinaria.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Adheridos Separados


A Claudia Ramírez, a la distancia cercana...

Atravesar Río Churubusco a las dos de la tarde, sortear el tráfico buscando espacios en los cuales colarme para llegar más rápido a mi destino. Llegar al Aeropuerto, desesperarme por no encontrar un lugar en dónde estacionar el auto y después recorrer desesperado las salas de salidas internacionales buscándote. Cuando encontré a tus seres queridos ya era demasiado tarde, tenías un par de minutos de haber entrado a la sala de abordar. Desde entonces me siento culpable por no decirte que te quiero mucho, demasiado…

Apenas tiene unas 24 horas que te fuiste y ya te extraño. A un día de de perder esa carrera loca por llegar a tiempo al aeropuerto, sigo lamentándome el que haya dejado escapar ese momento de abrazarte fuerte y desearte (por más que quisiera pedirte que te quedaras) un buen viaje. Decidiste partir de pronto, sin planearlo mucho y dejando un buen dejo de tú, de nuestro, destino en manos de la suerte.

Ahora mismo estás en el oeste americano, en una de esas ciudades enormes y modernas que tantas veces he visto en los programas gringos. Viviendo, conociendo otra cultura y a ti misma. Por lo pronto quienes más te amamos seguimos aquí, en tu ciudad, contando con desesperación los segundos que faltan para tu regreso y que se nos hacen eternos. Dicen que en dos meses regresas y eso me conforta, aunque la idea de que alguna oportunidad oportunista te atrape en esta nueva aventura y retrase nuestro reencuentro me aterra.

La última noche de viernes que compartimos te dije que “si me porto retraído es porque no quiero que me caiga el veinte de tu partida”, eso mismo intento hacer ahora. Quiero que estas palabras que nacen sinceras del corazón me calmen la incertidumbre y le den a la vida un motivo más para cruzar nuestros caminos de nuevo. Si éste texto escribe es porque me importa demasiado tu bienestar y siento la necesidad de hablar de ti, de tenerte presente, de saberte aun parte de mi. No sólo soy yo, sino muchos a quienes tú, tu sonrisa y presencia nos complementa la existencia. Sin ti nunca estaremos completos.

No llegué a tiempo a despedirte, pero la luna de anoche me convenció de que estamos unidos por algo más fuerte que los miles de kilómetros que hoy se pasean burlonamente entre nosotros. Estamos adheridos-separados. Adheridos en espíritu, corazón, fortaleza, fe y amistad. Separados sólo porque al mundo se le ocurrió ser demasiado grande como para no poder llegar a ciertos lugares caminando.

Ahora manejo sin prisa por llegar a algún sitio. Presiento que esa sensación vertiginosa volverá hasta el día en el que regresemos a ese aeropuerto, hoy un tanto amargo, por ti. Mientras una canción que me habla de ti, y que me hubiera encantado dedicarte, acompaña mi camino.

domingo, 8 de noviembre de 2009

The Fucking Family, capítulo 4. Pablo entrevista a John David para su tarea de inglés

Sean todos bienvenidos al cuarto capítulo de ‘The Fucking Family’ mi reality show familiar en el que me burlo de aquellos pobres individuos que tienen la desgracia de tener algún lazo sanguíneo conmigo. He de aceptar que eso de ventilar a varios familiares por medio de éste blog a veces me ha traído una buena carga de culpa, razón suficiente para que en esta ocasión, los videos que presentaré sean algo diferentes. Hoy el objeto de burla soy yo… y mi primo Pablo.

Aunque ahora se crea ‘muy acá’, hace un par de años el Pablo recurrió a mí para ayudarlo a su tarea de inglés. Lo recuerdo muy bien, fue una tarde de … (bueno, quien sabe qué mes, la verdad no me acuerdo tan bien). El chiste es que en su clase le dejaron entrevistar a un extranjero y grabar dicha conversación. Pablo hacía equipo con otro muchacho, más despistado que él. Obvio, ellos no tenían ni la más mínima noción del idioma inglés y además, les daba pena y flojera encontrar algún gringo dispuesto a hacer el ridículo con ellos. Gracias a mi manejo perfecto del inglés y a mis facciones anglosajonas, no tuvieron más alternativa que recurrir a mí.

Se suponía que la entrevista debería de darse en algún punto turístico y atractivo de la ciudad, y no en el parque de la esquina de mi casa, como al final ocurrió. Por supuesto tuve que vestirme como si fuera un viajero más a fin de que el profesor de Pablo no se diera cuenta de que todo era en realidad un montaje. Mi nombre no sería Gabriel sino ‘John David Stuart Little’, un nativo de Liverpool, amante del soccer. Grabamos dos vídeos (ambos perfectos en la pronunciación y gramática del inglés) para tener varias opciones. Con ustedes, la tarea de Pablo, tal y como (no es broma) fue presentada en su clase.




¿A poco no quedaron perfectos? Cuando deseen qué alguien se haga pasar por un extranjero, ni lo duden... llámenme.


Próximamente en éste blog:
The Fuking Family Capitulo 5: Los abuelos que no podían entrar a su casa culpan injustamente a Cata, la criada.

Otros capítulos de la serie de Reality Show ‘The Fucking Family’, cuyo objetivo es mostrarle al mundo pasajes cotidianos de mi familia, son:

Capítulo 0. Ven a cantar, que ya llegó la Navidad
Capítulo 1. La abuela Mamá Eva bailando a media calle
Capítulo 2. El llanto del 'Mimi' en su grupo del kinder
Capítulo 3. El romance de la Minerva y el Guasón corriente

jueves, 5 de noviembre de 2009

El disco - This Is It (parte 3 de 3)


Finalmente lo tengo en mis manos, y quiero prolongar éste momento lo más que pueda, atesorarlo para siempre. Fue un peregrinar de más de una semana, de cada tarde visitar las tiendas de discos buscando ese albúm que desde hace semanas se anunciaba y que desde entonces sabía, debía tener.
Abrir un empaque de plástico, respirar ese olor a nuevo, desprender el disco compacto de su estuche y ponerlo en un reproductor de música mientras hojeó las hojas del librito al momento en el que las primeras notas invaden el espacio sonoro. Toda esa sensación pasará decenas de veces más, pero no con un disco inédito de Michael Jackson. Rumores van y vienen asegurando, unos, que hay casi cien temas grabados y que no han visto la luz pública; otros, dicen que el tema ‘This Is It’ ya había sido grabado en los ochenta por otra cantante. Como sea, escuchar a Michael Jackson con temas que nunca antes habíamos escuchado es magia del más alto nivel.

Desde hace dos noches no dejó de disfrutar éste articulo de culto musical. Aunque técnicamente ‘This Is It’ es el soundtrack del documental del mismo nombre, en realidad se trata de un compilado de grandes éxitos (los que serían interpretados en sus conciertos) aderezado con los demos de She´s out of my life, Wanna be startin’ somethin’ y Beat it; el poema Planet Earth declamado por Jackson; y el tema inédito This is it en dos distintas versiones. Es precisamente en estas rarezas en las que radica la fascinación de prolongar la leyenda de Michael. Son estas piezas nunca antes comercializadas las que corroboran (como si hiciera falta) la calidad vocal y musical del Rey del Pop. ¿Cómo no estremecerse al escuchar un par de sus éxitos en sus versiones más puras, más románticas, más genuinas?

Por si fuera poco el arte del disco es entrañable. Se trata de un libro de 36 páginas con fotos de los ensayos de lo que sería su próxima gira mundial. Imágenes espectaculares y entrañables para cualquiera de sus seguidores. Un conjunto que junto con la película hacen de ‘This Is It’ una celebración esplendida que pone el candado final a una vida dedicada al noble acto de conmover nuestros corazones por medio de canciones.

En unos minutos terminaré de escribir esta entrada. Saldré a caminar por las calles en esta fría noche de noviembre. Alguna de tus canciones en mi iPod me acompañará. Una vez más lloraré, sentiré ganas de bailar o me pondré feliz. Querré escribir más de ti pero por primera vez en mi vida me negaré. Debo (debemos) de entender que es hora de dejarte descansar por un rato, sólo un momento. No, no te preocupes, sabes que siempre serás motivo de homenajes y atención, para eso siempre estarán tus canciones. Por el momento debemos entender que ya no estás aquí.

Volveré a escribir de ti, quizá en semanas o meses, pero por el momento, querido Michael, Esto es Todo.

domingo, 1 de noviembre de 2009

El Grim de Barranca del Muerto, una historia de miedo


No podía dejar pasar éste día de muertos sin narrar algo terrorífico, sobrenatural o al menos misterioso. Hace un año narré cuando mi auto fue súbitamente salpicado de una especie de 'sangre putrefacta' mientras manejaba en plena madrugada. Ahora, la historia que estoy por contar no me ocurrió a mí pero es real. Me la contó alguien que en vida nunca me mintió, mi papá. Éste relato es para ti.

1980. Antes de casarse y tener dos hijos (uno de ellos, autor de éste blog), Mario Revelo cubría el horario nocturno de supervisión en las bombas de combustible en la planta de Pemex por el rumbo de Barranca del Muerto, en la Ciudad de México. Por aquella época, esa zona del Distrito Federal lucía desolada, rodeada de zonas frías y boscosas. El trabajo de Mario y su compañero de turno era supervisar que los niveles de presión de aquellas bombas se mantuviera estable. Una de esas noches, helada por cierto, la jornada laboral transcurría sin novedad alguna. Cerca de la 1 de la madrugada los dos trabajadores hacían la revisión de costumbre. El silencio de aquel lugar solitario de repente se vio roto por el grito perturbador de una mujer. Aquel quejido, casi de dolor, alertó a Mario y a su compañero. Con lámpara en mano decidieron inspeccionar los alrededores. Fuera de la ausencia de sonido, no encontraron nada.

Casi una hora después aquel percance casi quedaba en lo anecdótico, en una mera casualidad.

De pronto, otro grito. Igual de acogedor que el primero pero mucho más cerca. Quién quiera que emitiera ese lamento debía estar sufriendo mucho. Mario y su compañero, entre la confusión y la expectativa se quedaron inmóviles dentro de su oficina. Un tercer grito, aun más próximo, los hizo salir del letargo. Aquella mujer podría estar huyendo de alguien, podría estar herida o simplemente perdida. Fuera cual fuera el motivo de aquel llanto ni Mario ni su compañero estaban dispuestos a continuar con la duda de que era lo que pasaba afuera. Un cuarto grito los hizo salir del cuarto en el que se encontraban. Antes, por si acaso, sacaron la pistola con la que el personal contaba para salvaguardar su seguridad. La noche obscurísima cubría todo. El frío aumentaba. Con ayuda de linternas comenzaron a iluminar la espesura de los arboles cercanos.

Tensa calma.

Otro grito.

- Corta cartucho. Le ordenó Mario a su compañero. Éste obedeció desenfundando la pistola y preparándola para disparar en caso de ser necesario.

Lo que sigue pasó en segundos que parecieron años. De la nada, entre los frondosos y altos arboles emergió una criatura enorme, una especie de perro negro de casi dos metros. Corpulento. Con aspecto diabólico. Sus ojos de un rojo profundo se clavaron en Mario cuando éste lo alumbró con la lámpara. El ser misterioso tenía el hocico lleno de sangre. Sus colmillos enormes relucían amenazadores, había que temer lo peor. Sin embargo aquella presencia giró y se retiró.

De nuevo el silencio. Mario y su compañero, impávidos, se quedaron unos minutos en el lugar. Volvieron a la oficina. Ni aquella noche ni en las venideras se volvieron a escuchar aquellos gritos de mujer. Por más que se buscó no hubo indicios de aquel animal (si es que se le puede considerar como tal). Meses después, Mario fue transferido a otra planta de Pemex. Nunca supo que fue lo que vio aquella noche. Lo cierto es que aquellos gritos y la aparición de aquel animal gigantesco de algún modo tenían cierta relación. Escuché esta historia muchas veces, siempre me estremeció.

Un Grim, según la tradición de algunos pueblos ingleses, es un espíritu que toma la forma de un gigantesco perro negro. Dicen que sus apariciones presagian la proximidad de la muerte o de alguna tragedia.

jueves, 29 de octubre de 2009

La película - This Is It (parte 2 de 3)


Lo particular de aquella mañana del domingo 27 de Septiembre fue estar formado en la taquilla de un Cinemex antes de las 10 de la mañana. Mi objetivo: comprar boletos para un documental que se estrenaría un mes después. Minutos después tenía en mi poder mis entradas para ‘This Is It’, el documental que recoge los últimos días de vida de Michael Jackson, dentro de los ensayos de la que se supone, sería la última gira de conciertos.

Finalmente llegó el 28 de octubre, día marcado para el estreno a nivel mundial de ‘This Is It’. A 24 horas de ver la película mi corazón sigue conmovido. No sólo fue la proyección de aquellas imágenes que desde ya son de culto, sino todo el ambiente previo, durante, y después de la función, la que hizo de aquella noche un momento excepcionalmente emotiva.

A fuerza de sinceridad reconoceré que a pesar de saber que esta película sería un trancazo por la Michelmanía desatada a partir de la muerte del Rey del Pop, me encontraba un poco escéptico sobre el recibimiento que podría tener en México este documento fílmico musical, ‘género’ poco arraigado en el público nacional. Con todo y eso, la sala estaba llena unos diez minutos antes de que empezara la función. Jóvenes, gente madura, niños, ancianos. Muchos de los asistentes vestidos como Michael, otros portaban algún distintivo. Un guante con lentejuelas, un sombrero, una chamarra al estilo ‘Beat It’. Yo hice lo propio usando la playera que me compré el día que bailé 'Thriller' en el Monumento a la Revolución. Pensé que tal variedad sería contraproducente. Que los niños se aburrirían y harían de esa sala un caos.

Se apagaron las luces y comenzaron los gritos. La expectativa crecía. Cuando los cortos previos llegaron a su fin, los primeros minutos de ‘This Is It’ transcurrieron con un respetuoso silencio, mismo que se acentuó en la primera toma en la que Michael hace su aparición. La calma se rompía cada que dentro de los ensayos, el legendario Jocko bailaba con la energía de siempre, entonando esas canciones que han marcado generaciones. Entonces la sala de cine se volvió un concierto. Había palmas acompañando los ritmos, gritos, voces que con su canto acompañaban cada frase de aquellas piezas mágicas. Yo ni mis palomitas toqué, simplemente no podía moverme. Impávido, cada uno de mis sentidos se perdían entre lo que veía en pantalla y lo que sucedía alrededor. Aquello era como un concierto que cada quién vivía a su modo. Si esa escena se repite en cada una de las funciones que habrá alrededor del mundo durante los próximos quince días, quisiera estar presente en todas.

‘This Is It’ es imperdible. Aun sin ser fanático la experiencia de ver esta película vale, y mucho, la pena. A través de casi dos horas uno viaja por aquellas grabaciones de los últimos ensayos de Michael. Con testimonios de sus músicos y bailarines, con el propio Michael mostrándose tan humano y vulnerable o a veces como un autentico genio musical. Asistimos no a un simple ensayo, sino a la construcción de un sueño que amenazaba con ser el mejor espectáculo del mundo. No por las luces, la pirotecnia o las secuencias grabadas en tercera dimensión, sino porque él, autor de decenas de éxitos y álbumes memorables, se encontraba en perfecta condiciones.

‘Descubre al hombre que nunca conociste’ reza uno de los slogans promocionales. No podía estar más de acuerdo. La bondad, humildad, su preocupación social y ecológica, y su gran corazón de Michael escapa reluciente en cada uno de los gestos capturados por la lente de aquellas cámaras que jamás pensaban estar filmando las últimas horas del Rey. Cualquier duda que pudiera caber respecto al talento, profesionalismo y obsesión por la perfección se disipa con ‘This Is It’. Nada para un fanático leal como ver a Jackson cuidar hasta el más mínimo detalle para que el show por ofrecer fuera impecable. Contener su voz y su baile para guardarse todo para esa maratónica gira hablaba de un artista comprometido con sus seguidores. Dicen que después de los maratónicos 50 conciertos en Londres, Michael tenía planeado hacer algunas presentaciones en otras partes del mundo, entre ellas México. Sólo de pensarlo, y después de ver ‘This Is It’, no puedo obtener la tristeza y el coraje de pensar lo maravilloso que hubiera sido vivir de nuevo un concierto de MJ.

Al terminar la película comenzaron los aplausos. Abandoné la sala sorprendido. Pensé que saldría triste y sin embargo, el sentimiento era muy diferente. Me sentía feliz. De nuevo Michael volvía a tocarme el alma. Desde ayer estoy convencido que este hombre vivirá por siempre en el corazón de quien sonría al escuchar cualquiera de sus canciones o se sorprenda con sus videos. Admiraba al artista, hoy le aplaudo al hombre que vivió para hacernos soñar.

‘This Is It’ sólo estará dos semanas en exhibición. De verdad no dejen pasar la oportunidad de verla.

domingo, 25 de octubre de 2009

Rayando tu recuerdo- This is it (parte 1 de 3)

Siempre miré con cierta repulsión las paredes rayadas con mensajes o dibujitos sin sentido. Muchos dirán que “los grafitis” son un arte, yo digo que muy pocos califican en esta categoría. Nunca le vi chiste a eso de pintarrajear los muros de la ciudad, las puertas de los baños de escuelas y restaurantes, o algunos espacios públicos. Hacerlo es de mal gusto y denota mala educación.

Hoy hice lo que nunca pensé. Utilizando un plumón Sharpie negro rayé no uno, sino 4 espacios publicitarios de la ciudad. No me importó hacerlo a plena luz del día y con gente mirándome. Al contrario, entre más gente me observaba, mejor me sentía. La idea me surgió hace poco, cuando en el cine miré que uno de los cartones promocionales de la película-documental sobre Michael Jackson 'This is it', a estrenarse el próximo 28 de octubre. Aquel fetiche promocional estaba repleto de mensajes y frases en memoria de Michael. Por falta de tiempo (y de un bolígrafo) no escribí nada, pero la idea de regresar se volvió un capricho al que di cause hace unas cuantas horas.


Llegué al Cinemark de Parque Tezontle con la única y firme idea de estampar un pensamiento y firma en aquel poster cuadrangular que para mi fortuna aun seguía ahí. Redacté un mensaje breve y a todas luces insuficientes ¿Qué se le puede escribir a nuestro ídolo de toda la vida, aquel que con su muerte me partió el corazón? Como pude plasme mis sentimientos en el pequeño espacio libre que encontré. Además de mis garabatos ilegibles, cientos de firmas y mensajes decoraban esa imagen. A pesar de que había algunos testimonios negativos, la gran mayoría rendían homenaje al Rey del Pop. Emprendía el regreso a casa cuando, aun dentro del centro comercial, me topé con otro cartel de This is it. No lo pensé dos veces. En segundos otro mensaje en memoria de Michael decoraba esa otra foto.


Hasta aquí todo iba normal. Pero un anuncio publicitario de ‘This is it’ en la esquina de mi casa me sedujo tanto, que se me hizo fácil rayarlo también. Unas calles adelante encontré otro poster… hice lo mismo. Y así pasé la tarde. Hasta ahora he rayado cinco espacios publicitarios con mis palabras sinceras. En ninguna de esas veces me importó que algunas personas me vieran de forma despectiva. Para ser sinceros me importa un comino. Seguramente será la única vez que lo haré en mi vida y quiero disfrutar al máximo esta semana en la que un disco y una película sobre Michael saldrán a la luz.

Rayé y rallaré con mensajes de agradecimiento cuanto anunció o publicidad de ‘This is it’ encuentre estas dos semanas. Ojalá y al ver algunas de mis palabras otros de sus millones de seguidores se animen y pongan algo más. Si me lleva una patrulla estará bien, valdrá la pena. Quizá para algunos sea una ‘nacada’, para mi cualquier homenaje al mejor artista de todos los tiempos.

Y en esas ando, haciéndole al graffitero por dos semanas. Nos estamos leyendo, ya sea aquí o en algún cartel de ‘This is it’.

jueves, 22 de octubre de 2009

Lo que pasó la madrugada del viernes 16 de octubre


No sé muy bien qué, pero lo cierto es que algo paso esa madrugada. Seré sincero, esta es una narración confusa, de esas a las que no se les debe tomar muy en serio. Para empezar está conformada por los puntos de vista de tres personas diferentes, una de ellas su servidor, lo que hace que la conclusión final carezca de sustentabilidad argumentativa. Los hechos sucedieron mientras que los testigos dormían o por lo menos lo intentaban, circunstancia que se quiera o no, resta credibilidad a lo que se leerá. Por último, todo está basado en hechos reales, y… como sabemos, siempre es mejor fiarse de la ficción.

Antes de comenzar es pertinente señalar que por cuestiones laborales suelo levantarme muy temprano. Por el contrario, mi hermana suele dormirse muy tarde. Lo anterior es importante pues reduce la línea de tiempo con respecto a lo ocurrido, reduciéndolo unas 2 o 3 horas. Por eso deduzco que las tres anécdotas que les contaré sucedieron entre la 1 y las 3 de la mañana.

Hecho 1. Suelo soñar mucho en las noches, y para bien o para mal, siempre recuerdo el contenido de estos. A grandes rasgos, aquella madrugada soñé con ir en una carretera con mi papá (que murió en el 2003). Sólo íbamos los dos. El día estaba soleado, enmarcado por un cielo azul sin nubes. Nuestra charla era como siempre, una plática de amigos. A ratos conducía él, a ratos yo. Casi siempre que esto sucede tengo la noción de que él ya no está con nosotros, aun así nunca tuve miedo. Desperté como a las 3 de la mañana, sintiéndome feliz. El resto del viernes me la pasé muy bien.

Hecho 2. Dice mi mamá que en esa misma madrugada ella soñó con su hermana (mi tía) Irene, quien murió hace 10 años. Ellas siempre se llevaron como mejores amigas. Ma’ me cuenta que en su ensueño ‘la nena’ (así le decíamos) la invitó a conocer su nueva casa, un lugar grandísimo y sin mueble alguno. Aquel sitio como de cristal estaba rodeado de una paz muy especial. Después de mostrarle su singular hogar, se despidieron. Mi mamá despertó un momento, aun estaba obscuro. De inmediato volvió a dormir.

Hecho 3. Mi hermana Lucia cuenta que ‘estaba bien jetona’. De pronto su sueño se vio interrumpido por una especie de zumbido intolerable. Comenzó a sentir que ‘algo muy pesado’ se posaba justo encima de nuestra casa. Aquello vibraba de tal manera que provocaba que los vidrios de toda la vivienda comenzaran a retumbar. Fue tanto el escándalo que hasta mi perro Margarito, ubicado en el patio trasero, se despertó y comenzó a llorar. Lucia por miedo no quiso asomarse a la ventana, y espero a que lo que estaba afuera se fuera. Tras largos minutos esa extraña sensación de opresión terminó. Con todo, ella asegura que algo grande sobrevoló nuestra azotea.

Estas tres anécdotas, aisladas no dicen nada, pero si consideramos que las tres cosas sucedieron al mismo tiempo, el asunto al menos puede considerarse como una serie de coincidencias muy extrañas. No quiero decir que como aseguró mi hermana que “esa noche nos visitó un OVNI”, mucho menos que aquel fenómeno extraño se debió a que nuestros familiares muertos nos visitaron en la noche. Pero de esa madrugada fue, definitivamente, anormal. Fue hasta muchas horas después cuando los tres comentamos lo sucedido que le encontramos una lógica ilógica que encaja sin explicar nada.

¿Qué pasó la madrugada del viernes 16 de octubre?... a veces me gustaría que mi perro Margarito pudiera hablar.

lunes, 19 de octubre de 2009

XY


Me confieso un amante empedernido de la buena televisión. No de aquella que trata al televidente como idiota o como medio para vender algún producto o servicio, sino de aquella que tiene como prioridad contar historias atractivas, innovando en cuanto a imágenes y calidad se refiera. Esa televisión capaz de conmovernos, emocionarnos y tocarnos cada una de las fibras del cuerpo. Desde hace años vivo buscando en la programación esas joyas que se salen del contexto general. Propuestas que una vez que se topan con el televidente, no lo dejan ir y se apoderan de sus sentidos. Si encontrar producciones así en la televisión mundial cuesta, hacerlo en la escena nacional es casi un milagro.

El último descubrimiento, sin embargo, vale mucho la pena. Se trata de la serie
XY, producida en su totalidad por OnceTv. Sorprende que sea la televisión pública, y no la privada, la que encubra a este proyecto cuya trama y contenido es arriesgado, poco convencional y en ocasiones subido de tono. No obstante esta serie es, por mucho, lo mejor que se ha hecho en México en los últimos años. Visualmente hablando, su manufacturada está la altura de las series gringas. Bien escrita, con un casting exacto y actuaciones sobresalientes, XY deja muy atrás a otras producciones nacionales mucho más ambiciosas de su género pero carentes de originalidad. Estamos ante una serie que no es un refrito de nada y sí un reflejo de un sector de la población a la que la televisión poco se ha dedicado: la psique de los hombres y sus dudas más profundas.

XY aborda los problemas del género masculino abordado desde la perspectiva de sus cinco personajes principales, los cuales trabajan en la redacción de una revista masculina del mismo nombre (XY). Cada uno de ellos engloba de cierto modo a un tipo específico de hombre. Artemio Miranda, el jefe, es un hombre trabajador y profesional cuyo trabajo y vida personal lo absorben; Luis Quintano, director comercial de XY, capaz de saltarse cualquier regla aun cuando con ello rompa lazos tan fuertes como la amistad; Tony Hernández, jefe de ventas de XY es el prototipo de macho seductor… se cree ‘Juan Camaney’ pues el mundo simplemente le queda corto; Adrian Campos, redactor y hombre bien portado que sigue sus ideales y por eso mismo tuvo que casarse con su novia a la que embarazó; finalmente Diego Rodríguez, el más joven, redactor que sueña con volverse escritor y encontrarle cause a su sensibilidad e inexperiencia.

Personajes así de complejos son los que se van relacionando en cada uno de los capítulos (cada uno corresponde a un número de la revista), abordando diversas temáticas como la importancia del tamaño del órgano reproductor masculino, el orgullo o el arte de la seducción, por citar sólo algunos ejemplos. XY me gusta por su manufactura excelente y por la manera tan brillante de reflejar la mente de los hombres. A menudo, cuando veo la serie, me siento coludido y hasta vulnerable, después comprendido. Insisto, hacía falta algo así, un programa que reflejara el amor desde nuestro lado. He aquí una probadita:




XY se transmite los miércoles a las 22:30hrs. y su repetición es los domingos a las 23:30hrs. No se lo pierdan, denle una oportunidad y les aseguró que les cautivará. Enhorabuena a OnceTV por darle cabida a proyector así.

viernes, 16 de octubre de 2009

Mi machismo no aceptado


Se les informa que el autor de éste blog es un machista golpeador de mujeres. Detrás de la imagen de galán de telenovela que me cargo, vive un ser despiadado, capaz de cualquier bajeza y poseedor de una mente retrograda. No lo digo yo, lo dicen mis compañeras del trabajo.

Todo comenzó gracias a una plática sobre enjuagues de cabello. Aquellas muchachas de la oficina nos preguntaron a mí, y a mis amigos Julio y Ángel, qué marca de shampoo usamos. Sin dudarlo respondí que ninguno pues “un hombre que se jacta de ser hombre, en lo que menos se fija es en el shampoo que usa. Llega y usa el que esté en casa, sin fijarse en ninguna indicación extra. Es más, si no hay pues me lavo el cabello con jabón, faltaba más”. Según yo mi respuesta había sido buena hasta que mis dos amigos dieron la suya.

- Yo uso shampoo Dove… Respondió Ángel. Obviamente lo mal miré por semejante revelación. Lo pero sin embargo estaba por venir cuando a continuación dijo: … pero tiene que ser fase 4, pues ese es el que va mejor con mi tipo de cabello. Osea, no manchen. Ángel se cree de la onda grupera y sale con esto. No me imagino a unos cantantes rancheros o de banda en el supermercado buscando su marca preferida de shampoo.

No pude hacer menos que indignarme. ¿Qué le pasaba a mi amigo? Uno cree conocer a la gente que lo rodea hasta que el día menos pensado se entera de un secreto así de turbio. Para colmo, cuando pensaba que mi amigo Julio salvaría el honor de los hombres de la oficina, sucedió todo lo contrario. Su comentario fue igual de desconsolador:

- Yo uso ‘Fructis Garnier’.

Ya se imaginarán. Me quería morir. Después de soltarles unas majaderías a ese par de anormales, comprendí que ni ellas, ni mi par de amigos compartían mi modo de pensar. Para ellos lo más normal era que un hombre se preocupe por cuidar su imagen, eligiendo el tipo de shampoo que mejor le acomode al largo, textura, firmeza y color de su cabello. Cuando Ángel y Julio dijeron que no usaban un jabón cualquiera estallé. ¿Cómo era posible? ¿Qué hombre de acción y aventura se anda preocupando por usar una marca determinada para el cuidado de sus pelos? Nomás dije que a mi esas cosas se me hacen una payasada todos se me vinieron encima.

“Tus comentarios denotan machismo e inseguridad” “Hay hombres que se cuidan y preocupan por verse bien, eso se les agradece… deberías aprenderles”… Días después la plática giró en torno a los golpeadores de mujeres. Según las muchachas de la oficina que participaban en la plática, mi amigo Ángel es poco menos que una criatura de Dios, incapaz de hacer tal bajeza; Julio tiene un carácter de los mil demonios, es capaz de gritonearle más no de pegarle a una fémina; Gabriel (osea yo) en cambio, “sí lo creo capaz de pegarle a una mujer”, dijo una de ellas, otra fue más tajante diciendo “es que tienes el perfil de ese tipo de hombres”. Ahora sí no entiendo nada, ¿ahora resulta que por los rasgos de mi cara ya estoy predispuesto para convertirme en una bestia irracional?

En menos de una semana unas pláticas marcaron mi destino. Yo pensé que era un hombre de bien. Trabajo, voy a misa (como tres veces al año, pero voy), saco a pasear a mi perro Margarito en las noches, ya no toco los timbres de las casas y me echo a correr, como mi sopa de espinacas aunque no me guste y casi no digo groserías. Nada de lo anterior sirve pues a los ojos de la sociedad soy un machista inmundo por no tener un shampoo favorito, además de golpeador por la forma de mi cara. No quería aceptarlo, pero ya hasta me hicieron dudar. Tanta gente no puede estar equivocada. De ahora en adelante, cuanta mujer trate conmigo tendrá que tomar clases de defensa personal antes de volverme a ver. Los hombres… pues pueden recomendarme un buen shampoo.

lunes, 12 de octubre de 2009

El niño de mi corazón


1
Si abres la ventana de mi corazón,
así, sin prisas, sin crearte falsas expectativas
descubrirás que dentro duerme un niño,
tan inquieto y soñador que parece inofensivo
y otras veces en cambio, parece un loco
que crea, destruye y levanta sueños.


2
Al niño de mi corazón le gusta sorprenderme.
Pasa el día entero mandándome recuerdos,
todos igual de inoportunos, todos igual de vacíos.


3
Él, usa como pretexto viejos amores,
pasiones lejanas o promesas esperanzadoras.
Pone en desequilibrio mi corazón.

No conforme con esto, salta,
hace hasta lo imposible por mantenerme inquieto.


4
Pequeño travieso,
ayer mismo susurro tu nombre,
y no dijo más...


5
A este chiquillo le encanta cambiar,
hacer inventario, deshacerse de algunas cosas,
a otras, en cambio, las guarda con ahínco...
Por eso hay personas a las que ya no recuerdo,
y a otras en cambio,
las anhelo con la fuerza de un tornado.

6
Una noche de verano,
al pequeñín le dio por remodelar su hogar.

Con tonos dorados llenó de luz la oscuridad,
dio aroma de dulce y rosas frescas a mi entorno,
que ahora se rodea de lunas de cristal.


7
Ese tiempo ya paso,
todo y todos en calma, menos él...
siempre encuentra la forma
de hacerme sentir vivo.


8
Y...
aunque a veces me saque de balance,
a este niño (que soy yo)
estoy aprendiendo a valorarlo.

Amando uno se da cuenta de estas cosas.
Yo lo sé.
Espero que tú, niña de mi alma,
lo adviertas también.


9
En las noches frías,
al niño de mi corazón le da por irse de vacaciones
y entonces siento un vacío,
de esos que lastiman


10
Su ausencia me afecta.

Pero más que otra cosa, lo que en verdad me aterra
es que algún día...
el niño de mi corazón crezca.



Gabriel Revelo
Diciembre 2004/Enero 2005

viernes, 9 de octubre de 2009

Todas mis vidas posibles


Es curioso cómo se llega a cada libro que leemos. En mi caso, el camino que me aproxima a cada novela es por sí mismo, una historia aparte. Así me pasó con Beatriz Rivas y “Todas mis vidas posibles”, su nueva novela.

Sucedió mientras manejaba por Churubusco y jugaba con la radio. Cambiando de una estación a otra di con una conversación que al instante me atrapó. En su programa, Adela Micha entrevistaba a una escritora que hasta ese momento no conocía. Hablaba con entusiasmo de la línea argumental de su nueva obra: un día Beatriz Rivas recibió la carta de un preso, condenado a muerte en una prisión de Florida; aquel presidiario responsable de dos asesinatos es también un lector de sus novelas. Mientras la escritora se debate entre sí contestar no a esas cartas, Beatriz elabora un interesante proceso mental en el que mentalmente conjugaba a diversas ‘Beatrices’, apoderándose de las opciones que las vidas y opciones que el jugar con el nombre de estas mujeres le permitían.

De los relatos de varias Beatrices nació “Todas mis vidas posibles” y a la postre, mis ganas de leer éste singular experimento literario logrado satisfactoriamente. A lo largo de las páginas del libro podemos ver el desarrollo de distintos relatos, independientes entre sí, pero matizados por una elegante interrelación que conforme avanza el relato va tornándose como un rompecabezas que al finalizar, forma una imagen compacta que permite al lector ser testigo del proceso de purificación de la autora con su nombre.

La Beatriz de Dante, una senegalesa en busca de su verdadera identidad, una reportera en Ciudad Juárez, una mujer que viaja por todo el país, una estilista que sueña premoniciones, una mujer condenada a la vida vegetativa, la ex amante de un ángel de la guarda, una escritora atormentada por las cartas de un preso condenado a muerte… todas ellas de nombre Beatriz, todas con muchas más semejanzas y conexiones que el propio nombre.

Cada una de las narraciones de “Todas mis vidas posibles” poseen una calidad y estilo propio, producto de la versatilidad y talento de de Beatriz Rivas; y aunque a nivel novela a veces los argumentos carecen de lógica en su estructura, haciéndola por momentos tediosa, el resultado al final es bastante aceptable. No es fácil ensamblar un texto con imágenes tan llenas de contrastes y que estas líneas divisorias apenas se noten.

Conocí a Beatriz atreves de sus letras y sobre todo de su nombre. Un libro sensual, divertido, emocionante, conmovedor… diferente, como el nombre de una mujer. Como siempre, nos estamos leyendo.

domingo, 4 de octubre de 2009

Esos que viven sin mí


Definirme debe ser difícil, por lo menos yo no puedo. Me sería imposible definirme dentro de algún parámetro preestablecido. A ciencia cierta no sé quién soy. Algo muy dentro de mí me dice que no soy una sola persona, sino una especie de condominio habitado por muchos ‘yo’.

Todos diferentes e independientes entre sí. Algunos son amigables, otros nefastos. Unos decentes, otros unos completos pervertidos. Pero todos yo. Por eso a veces, cuando tengo reacciones extrañas hacia las personas, mi pretexto es decir que en realidad el responsable de mis acciones no soy yo, sino otro más. Aunque si partimos de la primicia de que ni yo tengo la menor idea de quién soy, la situación se complica.

Supongo que todo depende del lugar. El Gabriel que diario trabaja en una oficina, seguramente es muy diferente al Gabriel que va a un estadio. Y a su vez, éste difiere del que se sienta a escribir en las tardes, o de aquel que intenta conquistar a alguna chica, o el que sale con sus amigos de la universidad. El problema empieza cuando un Gabriel se mete en el espacio de otro Gabriel. Entonces empieza una guerra por ocupar un espacio destinado sólo a uno, y es ahí cuando hago cosas indecibles y que después terminan llenándome de vergüenza.

Los más osados o estudiosos de la ética, dirán que lejos de tener problemas de múltiple personalidad, en realidad sólo tengo un pequeño conflicto entre mi parte animal y mi parte racional. Puede ser. También cabe la personalidad de considerar que padezco ‘Trastorno Bipolar’, aunque yo diría que en mi caso es Tripolar. O igual nada más exagero. La verdad no me importa saber qué tengo ¿para qué si de todas formas voy a seguir siendo muchas personas? A veces parezco niño de cinco años, hago tonterías, juego con muchas voces, salto en las camas, grito y hasta a veces juego con muñequitos. Pero otras, ando de un serio que ni yo me la creo, opino de política, de temas religiosos, visto con zapatos y pantalón de vestir, y escucho boleros de Armando Manzanero. Entonces, ¿quién soy? ¿Él que ve Gokú y se emociona, o aquel que es perfectamente capaz de pasar una tarde entera en un museo? ¿Aquél que luego se siente más cachondo que una olla express o aquel que es él más calculador a la hora de abordar al sexo opuesto?

¿Quién diablos soy? Me gusta ver caricaturas, también programas culturales. Odio las telenovelas, pero vi 'Rebelde'. Estoy a favor de la eutanasia pero no del aborto. Lloro con demasiada facilidad, cualquier cursilería es más que suficiente para que en segundos tenga los ojos rojos. Pasé años enamorado de la misma persona, que dicho sea de paso, parece ni se enteró. Añoraba el amor, decía estar preparado para amar, pero en cuanto éste llegaba huía. Ahora alguien llegó a mi vida e intento adaptarme lo más pronto posible. Leo clásicos de literatura y también el TVNotas. A veces siento que soy el mejor escritor del mundo, un día después me leo y siento que mi sobrino de ocho años redacta mejor. Me fastidian los sábados, y también estar solo, aunque cuando estoy con alguien más, a veces lo que más deseo es que me dejen solo.

Supongo que debería cambiar mi nombre por el de Contradictorio.

Ahora mismo estoy inmerso en una diablura más que otro de mis ‘yo’ hizo. Aun no sé si lo que hace unas horas me parecía tan divertido traerá consecuencias. No me gusta comportarme así, o más bien, el ‘yo’ que soy en estos momentos reprueba mis últimas conductas, por más que después, el ‘yo’ que esté al mando las aprueba y pero aun, se atreva a repetirlas. Eso es lo malo de ser el resultado de meter en una licuadora gigante a un aprendiz de escritor, un novio, un gruñón, un niño de siete años, un intelectual, un depravado sexual, un buen hombre, un comediante, un bohemio romántico, un holgazán, un fan del Atlante, un cursi, un mentiroso y unos cincuenta individuos más que aun no logro identificar, pero que ya han hecho de las suyas.

Cada gente con la que trato, seguramente conocen un ‘yo’ muy particular. No soy el mismo con nadie en ésta vida. Y eso me preocupa, aunque no tanto. Ahora mismo, mientras escribo sé que no soy ni la mitad de lo que proyectas mis letras. Soy menos. Más débil e inseguro de lo que podrías imaginar.

Me marcho. El ‘yo’ de las maldades dice que es su turno de ocupar el juguete que es mi cuerpo. Lo malo es que a veces me lo entrega golpeado y con más líos encima de los habituales.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

The Fucking Family, capítulo 3. El romance de la Minerva y el Guasón corriente


Bienvenidos al tercer capítulo de mi reality show familiar ‘The Fucking Family’. En está ocasión les hablaré de la última fiesta de mi sobrinito ‘Mimi’ (si no lo recuerdan, chequen el capítulo 2 de éste reality) hace unos meses. La temática elegida para festejar sus primeros cuatro años fue sobre ‘superhéroes’. Asistí, como debe de ser, como uno de los invitados de honor. La celebración transcurría como cualquier otro jolgorio infantil: lleno de niños gordos haciéndose los graciosos, viejas gordas que nadie sabe quiénes son y música de Tatiana que pone a todos de malas.

De pronto se nos anunció que habría un show de primer mundo. Los principales héroes de DC Comics actuarían un espectáculo de acción para los presentes. Según la historia, el Guasón y el Acertijo (en sus versiones gay jodidonas) no tuvieron mejor cosa que hacer que interrumpir la fiesta del Mimi. Afortunadamente, Batman y Robin (también en sus versiones gay jodidonas) llegaron a salvar la situación. He aquí el momento lleno de dramatismo y emoción:

El show mágico-cómico-musical siguió sin mayor novedad. Así habría terminado todo de no haber sido porque ‘El Guasón’ estaba medio jariosón y se enamoró de mi tía Minerva. ‘Mine’, como cariñosamente le decimos, sólo asistió con su hijo Luis alias ‘Bebeto’ (de dónde sacamos estos nombres) pues su esposo Gabriel, mi tío-tocayo, llegaría después. El Guasón corriente se aprovechó de la situación y descaradamente le tiró la onda a mi tía Mine. He aquí la prueba contundente:

De nada sirvió que mi abuela (suegra de Mine) hiciera lo posible por alejar al Guasón Corriente. Él iba “sobres”. Para su desgracia nomás no le dieron entrada. El show terminó. Como llegó mi tío el Guasón Corriente se quedó “maquillado y alborotado” y en silencio abandonó la fiesta, junto con los otros actores gay jodidones. La fiesta siguió y se puso bien suave. Dieron bolsitas de héroes con Totis, Nucitas, un pelón, chocolates Bocadín y de más dulces típicos que venden por mayoreo en la Central de Abastos.

Hasta aquí su Reality Show Familiar favorito. Disculpen la pésima calidad de los vídeos.
La culpa la tiene Cupido y mi celular viejo y pobre.

Próximamente en éste blog:
The Fucking Family Capitulo 4
‘Pablo entrevista a John David para su tarea de inglés’.

Otros capítulos de la serie de Reality Show ‘The Fucking Family’, cuyo objetivo es mostrarle al mundo pasajes cotidianos de mi familia, son:


Capítulo 0. Ven a cantar, que ya llegó la Navidad
Capitulo 1. La abuela Mamá Eva bailando a media calle
El llanto del 'Mimi' en su grupo del kinder

domingo, 27 de septiembre de 2009

¡Santa competencia Batman!


“Los héroes pueden morir... las leyendas
son eternas”



La mercadotecnia es lo de hoy. Y los superhéroes seguramente no son la excepción. Imaginemos por un momento, una reunión entre los paladines de la justicia más afamados (talvez Batman y Robin, Superman y por qué no, hasta el Hombre Araña) con su grupo de publicistas que, por desgracia, no les traen buenas noticias... Resulta que la venta de los productos con su imagen ha disminuido significativamente, nada grave, pero si preocupante. ¿Quién es el culpable? ¿Qué nuevo personaje o héroe es lo suficientemente bueno como para arrebatarles la atención y preferencia que por décadas han gozado? Yo tampoco lo sabía, o mejor dicho lo suponía, pero no con certeza. Hasta esta tarde.

Resulta que durante el transcurso de la semana, en un programa de radio escuché que existía el ‘Café del Santo’, y además dijeron que aquél lugar tenía una tienda de productos alusivos al Enmascarado de Plata.

Quiero suponer que usted, señor(a)(ito)(ita) lector(a) sabe quién es El Santo. Suponiendo que no sea así, déjenme comentarles que éste personaje es uno de los deportistas más afamados de nuestro México. Maestro de la lucha libre por más de tres décadas, este enmascarado conquistaba multitudes en peleas inolvidables. Gracias a su calidad y carisma, tuvo la oportunidad de realizar más de setenta películas, marcando así un hit a nivel mundial, que poco a poco le dieron el calificativo de leyenda a su protagonista. Hoy, a más de veinticinco años de su muerte, su leyenda sigue más viva que nunca.

Después de escuchar de la existencia de esta tienda-café, inmediatamente sentí deseos de visitarla. Yo, como millones de mexicanos crecí idolatrando a El Santo, disfrutando de sus películas, considerándolo mil veces más efectivo y cercano que al resto de los héroes de mis años de niño gordo. Tuve mi ring de luchadores de plástico, y mi favorito era él. Tuve mi mascara y mi capa, por supuesto, color plata. Por eso no quería, no debía y no podía dejar pasar la oportunidad de seguir mis instintos infantiles y seguirle la pista hasta la misma colonia condesa.

Poco antes de la muerte de su padre, El Hijo del Santo debutó en los pancracios. Aquél joven luchador, además de las presiones y dudas de cualquier debutante, debía de cargar con la enorme responsabilidad que significaba ser el sucesor del más grande. Reto que asumió con responsabilidad y que supero al paso de los años. Podemos decir que si la leyenda del nmascarado de plata sigue viva, en parte es porque su hijo ha sabido forjarse su propio nombre dentro del mundo luchistico. Y no sólo eso, su imagen es intachable y respetable... como la de todo aquel que se jacte de tener la profesión de héroe.

El Santo, además de ser icono indiscutible de los mexicanos, es una figura a nivel mundial. Conocido en casi todos los países de habla hispana, su fama incluso ha llegado a lugares tan lejanos como el medio oriente. Dicen que en Japón es toda una figura, que en Inglaterra sus funciones son todo un éxito, que en Francia se realizan festivales de cine especialmente dedicados a sus películas y que hay zonas de Europa en las que se niegan a creer que el Santo sea una persona de carne y hueso. Incluso, en 2004 la cadena Cartoon Network lanzó una miniserie animada llamada 'Santo contra los clones', y por supuesto, fue un éxito. Si esto no es ser una leyenda, no sé que lo sea.

Es un sábado cualquiera y la tarde cae sobre la Ciudad de México. Con un deseo y unas ansias inexplicables atravieso la calle de Ámsterdam y estaciono mi auto en las periferias del parque México. La misión, encontrar el café del Santo. Después de vagar intermitentemente por cerca de veinte minutos, me decido a preguntarle sobre el paradero de mi destino a un grupo de taxistas, quienes confundidos me dicen que la colonia Hipódromo Condesa está llena de cafés muy parecidos y modernos. En otras palabras, no tienen ni la menor idea.

Ocho minutos más tarde, el dueño de un puesto de revistas por fin me da razón del dichoso café. Animoso llego a la calle de Tamaulipas y busco afanosamente cualquier indicio de aquel lugar de fantasía. Bastaron unos minutos más de caminata para detenerme abruptamente en el número 219 y entrar con la emoción de quién se sabe reconciliado con su niño interno. El lugar es pequeño pero cálido. Al ingresar uno inmediatamente se topa con un sinfín de productos alusivos al Santo y en los que el color plata te deslumbra y atrae como poderoso imán. Peluches, mascaras, playeras de todos colores y tamaños, tasas, pulseras, relojes, postales, comics, bolsas, películas y más (todo oficial, por supuesto) forma parte del arsenal de mercancía que desde hace años esperabas encontrar. Por si fuera poco (y vaya que no lo es), la zona para tomar café es agradable. En medio de carteles alusivos a la lucha libre y con elegantes sillones y mesas plateadas, los visitantes pueden tomar una deliciosa bebida mientras observan en un plasma fragmentos de las mejores películas del enmascarado.

Por travesuras del destino, todo lo que empieza tiene que acabar. Y mi visita al café del Santo no es la excepción. Sin embargo, antes de irme con las manos vacías decido dejar la avaricia para otro día y compro una bonita playera negra alusiva al luchador, y que desde ya quisiera estrenar. Poco después, atravieso avenida Chapultepec con la certeza de que por hoy el fantasma del consumismo me ganó la batalla, y peor aún, lo seguirá haciendo, pues pienso volver. Al menos me queda el consuelo de que el culpable es el Santo, y la satisfacción de que algo tan mexicano pueda hacerme olvidar por una tarde, que casi siempre el marketing gringo es el que manda.

Y hablando de gringos... ¿se imaginan la cara que pondrían Batman y compañía al enterarse que el Santo les ha robado un tajo de sus ganancias?


+++BONUS++++

Una escena inolvidable de la película “Santo y Blue Demon vs. Las Momias de Guanajuato”… chequen como el Santo, después de pelear por horas contra las momias, concluye en que son indestructibles, y se va, dejando a la gente a merced de las terribles criaturas. Una autentica joya del cine mexicano.



jueves, 24 de septiembre de 2009

Conglomeración




Martes 15 de septiembre, Plaza de la Constitución
22:00hrs.


En el marco de la Celebración del 199 aniversario de la Independencia de México, las personas congregadas en la Plaza de la Constitución presenciaron un inusual pero maravilloso espectáculo de luz y sonido proyectado sobre Palacio Nacional. Fue tal la calidad del show multimedia y causó tal impacto, que las autoridades federales decidieron repetirlo las noches del 17 al 19 del mes en curso. Serían tres funciones diarias para que nadie se lo perdiera.


Sábado 19 de septiembre

Parecía una buena idea asistir esa noche a la Plaza de la Constitución. A diferencia del jueves y el viernes, el cielo azul no presagiaba indicios de que alguna lluvia pudiera hacer acto de presencia. Tan buenos comentarios había generado el dichoso espectáculo, que finalmente decidí ir a la función de las 20:30hrs (las otras dos serían a las 21:30 y 22:30), así tendría tiempo de llegar a casa para ver el segundo tiempo del partido del Atlante y la pelea de box de Juan Manuel Márquez.

Unos diez minutos antes de las ocho, estacioné el auto en una calle cercana a la estación del metro Viaducto. Acompañado por Tania, llegamos hasta el andén y hay nos llevamos la primera sorpresa: el andén estaba lleno. Si tomamos en cuenta que era sábado y que un día antes una balacera había tenido lugar en otra estación del metro, aquella ocupación resultaba anormal. No fue nada difícil descubrir que todos nos dirigíamos al Centro Histórico. Llegó el primer metro… como casi nadie bajó de los vehículos, casi nadie subió. El mismo evento se repitió con cada metro que llegaba, mientras cada vez más personas se iban juntando en el andén. Tania sugirió que tomáramos el siguiente metro dirección inversa, así tendríamos más oportunidad de encontrar lugar. Así fue. Al poco tiempo ya íbamos a bordo de un vagón (a reventar) y en dirección de nuestro destino final.

Si la conglomeración en el vagón nos pareció demasiado, el verdadero infierno apenas estaba por empezar. Por logística, las estaciones ‘Zócalo’ y ‘Allende’ estaban cerradas. Para llegar hasta el evento todos (repito, todos) los tripulantes descendimos en ‘Pino Suárez’. El andén de dicha estación se encontraba lleno. Los usuarios apenas comenzaban a avanzar, cuando un nuevo tren llegó con cientos de personas que volvían a saturar el andén. Como pudimos salimos y aliviados respiramos el aire fresco de la noche. Entonces vimos los mares de gente avanzando hacia el Zócalo capitalino. Eran las 20:20, faltaban diez minutos para que iniciara el espectáculo.

Caminando por una de las calles las cosas empezaron a ponerse feas. El ambiente colorido y festivo (muchos niños portaban unas especies de diademas con lucecitas que en cada esquina vendían los vendedores ambulantes) fue tornándose incomodo cuando al caminar el espacio entre los transeúntes se fue reduciendo. Al principio pensamos que, dada la cercanía del lugar y la hora, aquella conglomeración era normal. Diez minutos después, el cielo comenzó a proyectar varias luces. El show acababa de comenzar y nosotros apenas habíamos avanzado unos cuantos metros. Las bromas sobre la cantidad de gente dejaban de ser graciosas cuando a ratos algunos empujones en busca de espacio terminaban provocando un efecto domino humano. Gente contracorriente intentaba abrirse paso justo en sentido contrario al que seguíamos. Ese mismo flujo contrario me arrastró unos metros. Al recuperar mi rumbo original apenas alcancé a distinguir a lo lejos y entre un mas de cabezas a Tanía. Intenté alcanzarla. La perdí de vista. Iniciaba el caos.

Se volvía difícil seguir, también regresar o moverse hacía algún lado. Algunos niños comenzaban a llorar. Algunas mujeres gritaban desesperadas. Buscando a Tanía me paré de puntas y el espectáculo de dio terror: la calle era un hervidero de gente, un hormiguero compactado hasta niveles imposibles que de un momento a otro tendría que colapsar. Un mar de personas cuya prioridad era salir cuanto antes de ese ambiente viciado. Intentaba guardar la calma cuando en mi celular recibí la primera de muchas llamadas de Tania. Había logrado llegar a una de las orillas del tumulto y no se encontraba tan inmóvil como yo. No pudo ni pude darle referencias, siempre es así cuando los puntos de encuentro se han visto cubiertos por una masa humana en contracción. Intenté Twittear. Después le avisé a mi hermana que suspendiera su plan de ir de fiesta con sus amigas al Centro Histórico.

A lo lejos las luces del espectáculo pasaban desapercibidas. Ya no eran importantes ni urgentes como el concentrarse para no ahogarse en la marea. En este punto fue donde perdí la conciencia del tiempo. Ignoro cuanto tiempo estuve atrapado entre miles que como yo, aquella noche tuvieron el mismo desafortunado plan. Recuerdo recibir una llamada de Tania avisándome que, gracias a Dios, había logrado llegar con bien a la estación Pino Suarez del metro. A lo lejos se oían ambulancias que seguramente intentaban ingresar al corazón del conflicto sin éxito alguno. Un par de desmayados. Niños desesperados. Gente pisoteada… Y ni un policía. Ni un agente de protección civil o autoridad que pusiera orden, que hiciera el mínimo intento de que la inminente desgracia se hiciera presente.



Eran las 9. La primera función del espectáculo de luces terminaba y todas las personas que se encontraban congregadas intentaban salir por las calles de alrededor, aquellas que ya eran un caos. Los que iban llegando, los que querían salir, los que habíamos perdido a alguien, de pronto entendimos que nuestra vida estaba en riesgo. Tuvo que ocurrir lo de siempre en mi México lindo y querido, fue el pueblo y no las autoridades que brillaron por su ausencia, el que como pudo se fue organizando. Pasando la voz de que lo mejor era desalojar el lugar pues ya no había lugar, sincronizándose para ir dejando pasar a niños y mujeres. Sin esa conciencia y participación de la mayoría, hoy estaríamos hablando de una desgracia. Poco a poco se fueron liberando los espacios. Ya podía estirar los brazos.

Cansado llegué hasta la estación del metro e ingrese. De pronto Tanía me tocó la espalda. Estaba bien y eso era suficiente. El regreso en comparación de la ida fue un viaje en primera clase. Cerca de las 11 llegué a casa. Ya no vi el juego del Atlante. Tres horas después llegó mi hermana. Ella, por medio de un operativo mal montado y de última hora, fue desviada por infinidad de calles al llegar a la zona donde se encontraba la multitud. Al otro día los periódicos daban cuenta de lo ocurrido señalando la irresponsabilidad de las autoridades al verse rebasadas en todos sentidos por los asistentes. Se hablaba de más de medio millón de personas en el primer cuadro de la capital mexicana. La cifra para nada se me hace exagerada. Leyendo supe que todas las calles de la zona colapsaron, que fue un radio de varios kilómetros el afectado y que salvo gente con golpes o crisis nerviosas no había pasado nada.

Estos días me he ido enterando que algunos familiares, conocidos, amigos y hasta el padre de la iglesia asistieron ese día a ver el show de luces. La mayoría, como yo, no vio nada y sí sufrió el pánico de ser aplastados por una turba ciudadana. He oído tantas historias en torno a la noche del pasado sábado, que por eso decido contarla. Si hubiera habido muertos ahora el gobierno federal hubiera culpado al capitalino y viceversa. Nunca podemos ver más allá de nuestros intereses y ese ha sido siempre el problema.

Dicen que el espectáculo de luces fue una maravilla. Lástima que alrededor de él casi todo fue un infierno.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Servicio a la comunidad, la predicción de Giovanita

Pocas veces publicaría algo como lo que están a punto de leer, en parte porque es medio amarillismo mitotero y en parte porque espero que no sea más allá de un pronóstico erróneo. Bueno, pues sucede la invitada de la pasada emisión televisiva del programa ‘La historia detrás del mito’ (sí, ya sé que es una porquería y además es pa’ ñoras, pero pues la pelea de box que quería ver no empezaba) era Giovanita, la afamada astróloga de Radio Formula que entre su palmarés de predicciones cumplidas se encuentra la del atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York, la muerte de Michael Jackson y otras catástrofes de clase mundial. En el dichoso programa la vieja está, que cae de variedad por tanta incoherencia que dice, habló de su vida. Ya me estaba durmiendo (figúrense que entretenido estaba el programa) hasta que a la ‘astrologa de las estrellas’ le dio por hablar de lo que el destino nos depara. En resumen pura catástrofe, ya nos cargó el payaso por no cuidar al mundo y al parecer, ya ni el Chapulín Colorado nos salva de está. El chiste y motivo de éste post, es que Giovanita predijo que un sismo iba a devastar a México (en una semana ya van dos, primero el loco que secuestró el avión y ahora la astrologa esta). El temblor será tan fuerte, que abarcará desde San Francisco hasta la costa chilena. Giovanita ni quiso dar la catastrófica fecha, pero sí la hora en la que ocurrirá: entre 11 y 11:30 de la mañana. La astrologa afirma que es tanta su seguridad en que esto ocurrirá, que le ha pedido a sus familiares y colaboradores que a esa hora siempre estén en la planta baja.

¿Creer, no creer? Lo cierto es que varias personas y profecías han hablado ya de ese sismo. Además, la idea de un temblor de esas magnitudes no es del todo descabellada, sobre todo después del antecedente de 1985. La verdad no quería sugestionarme pero creo que el asunto ya pasa de una simple preocupación. Ojalá y no pase nada, pero por si las dudas no queda de otra que estar preparados, tener conciencia y un poco de cultura de la prevención. Como el miedo no anda en burro, de ahora en adelante buscaré cualquier pretexto (bajar por los chescos, por ejemplo) para abandonar a esa hora la oficina en la que trabajo y que está en un quinto piso. Les paso el tip de la hora, hagan con él lo que quieran.

Giovanita, no es porque me caigas gorda, pero espero de corazón que te equivoques.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Beatlemanía


No hay mejor nombre que ‘Milagro’ para definir lo que mis oídos han vivido durante las últimas 72 horas. Sonoramente deliciosas, llenas de recuerdos y redescubrimientos. Me declaro preso, una vez más, de la Beatlemanía.

Para los millones de fanáticos de John, Paul, George y Ringo, la fecha clave fue el 9 del 9 del 9, día en el que se lanzó el videojuego Rock Band de The Beatles, así como los discos de estudio remasterizados del grupo. Para mí, en cambio, el momento cumbre fue el 15 de septiembre, fecha en la que mi sueño de tener toda la discografía del cuarteto de Liverpool. Nunca una celebración de independencia me supo tan británica.


La emoción de ir a las tiendas de discos, conseguir cada uno de los 14 discos compactos de la colección, angustiarse por el álbum Blanco ya está agotado en varios lugares, emocionarse cuando descubres que hay más Beatlemaniacos comprando discos y portando ropa con imágenes alusiva al mejor grupo de todos los tiempos. Abrir, como un ritual sagrado, disco por disco, disfrutar el olor a nuevo, deleitarse con el arte del diseño de cada caja y librito, repetirse una y otra vez que simplemente esos cuatro genios no tienen comparación. Verse sin querer en el espejo y darse cuenta que se sonríe como un feliz idiota. Y entonces llega el momento sublime: escucharlos… descubrir un sonido que antes se idolatraba y que con la mejoría sonora a causa de la remasterización, alcanza la perfección. Así empezó la locura que amenaza, y ojalá así sea, con no terminar.

Cada foto, cada detalle, cada nuevo sonido. Todo vale la pena. Uno, dos, los 14 discos. En esta celebración todos tienen cabida. Quienes coincidieron en tiempo con ellos, los que los conocimos gracias a la herencia musical de nuestros padres o las nuevas generaciones que a raíz de los lanzamientos del 9 de septiembre del 2009 se irán sumando al culto beatleriano. No hace falta ser un genio para darse cuenta que The Beatles va más allá de la música, el arte o la idolatría. Es historia viva, parte del soundtrack de la vida de la humanidad. ¿Quién no se ha estremecido al escuchar ‘Yesterday’, se ha puesto feliz con 'Yellow Submarine' o ha reflexionado con ‘Let it be’?

No importa quién se sea o la situación por la que se atraviese. La música de estos locos geniales es mágica. Cura el alma y la mantiene joven. Te hace cantar, moverte, ver las cosas desde otra perspectiva. Ignoro si algún día acabará esta vorágine maravillosa que ya lleva más de cuatro décadas. Lo cierto es que llevó tres días escuchando a The Beatles y siendo feliz.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

'La Soledad de Manzanares' en Sibaritis


Ahí tienen que en la segunda mitad del 2006 su servidor tenía un programa de radio en AM junto con Ángel, Rosalía y Claudia, mis tres mejores amigos. Se llamaba ‘Conociendo la otra Ciudad’ y su temática era el descubrir lugares curiosos, impactantes o llenos de historia, pero pocos conocidos. Una tarde, buscando contenido para nuestra próxima emisión, me enteré de la existencia de la ‘Capillita de Manzanares’, una pequeña iglesia que es considerada una joya arqueológica de la Ciudad de México. Enclavada en la zona ‘más brava’ del barrio de la Merced, aquel templo colonial sólo fue la bienvenida a una de las zonas más surrealistas y pintorescas en las que he estado en mi vida.

Aquel lugar me dejó marcado. A pesar de su peligrosidad he vuelto varias veces. En parte porque lugares así son adictivos y en parte porque no me creo que existan lugares así. Después vinieron las ganas irrefrenables de narrar lo que encontré; no me bastó con comentarlo en radio, al contrario, necesitaba darle su toque poético y literario, pero sin faltarle a la verdad. Al resultado de ese reportaje le llamé ‘La Soledad de Manzanares’. Tras escribirlo quedó guardado en mis archivos personales. En noviembre de 2007 me animé a postearlo en tres partes dentro de éste blog.

Hace unas semanas me contactó Armando Díaz, creador de la revista electrónica Sibaritis para decirme que le había gustado mi texto y que quería publicarlo. Acepté pues Sibaritis es un proyecto que además cuenta con blogs multi temáticos muy interesantes.

Armando se encargó de hacer una interesante fusión entre un texto de su autoría y ‘La Soledad de Manzanares’. El resultado final me gustó. Les dejó mi primera colaboración en Sibaritis, no es por sonar ególatra, pero creo que quedó bien.

Para leerlo da clic aquí.

Nos estamos leyendo…