lunes, 31 de mayo de 2010

Up and Coming (la noche que escuché a una leyenda)


Sigue sin caerme el veinte. Sé que estuve ahí, pero aun no soy capaz de dimensionar lo que presencié aquella noche. No debe requerirse mayor explicación al siguiente enunciado: Vi y escuché a un Beatle en concierto.

Todo sucedió el 27 de mayo. 15:30 de la tarde, intento dormir un par de horas para llegar más descansado al concierto. Inútilmente doy vueltas en la cama, sólo logro ensoñar unos 50 minutos. Comí, me bañé, el cielo se nubló, saqué al perro a pasear, cayó una lluvia un poco fuerte. Esperé que llegara mi hermana. Finalmente salí de casa a las 19:30. Gracias al MetroBus, llegué rapidísimo a las inmediaciones del Foro Sol e inmediatamente comenzó la peregrinación hacia uno de los accesos. El cielo se nublaba un poco más, por si las dudas compré una capa de plástico. Las legiones de fanáticos caminando alrededor del Autódromo Hermanos Rodríguez iban engrosándose, ¿el ambiente?, ni se diga. Personas de todas las edades con playeras y distintivos de The Beatles; carros con los espejos pintados con leyendas al concierto de esa noche; canciones del cuarteto de Liverpool por aquí y por allá, rompiendo la tranquilidad del atardecer. Faltaba poco para las 9 de la noche, hora en la que Sir Paul McCartney daría el primero de dos conciertos en la Ciudad de México, como parte de su gira ‘Up and Coming’.

Entrar al Foro Sol, verlo lleno, pletórico, cargado de una vibra que nunca había sentido y que por si misma bastaría para explicar lo inexplicable. Da igual si el concierto inició con un retraso de 15 minutos, sobre todo cuando durante ese breve lapso las dos inmensas pantallas que flanqueaban el escenario reproducían una especie de collage con imágenes y videos de los Beatles. Aun no iniciaba nada y aquel ya era un templo lleno de fieles. Las gotas de lluvias que comenzaron a caer, lejos de apagar el ánimo encendió aun más el sentimiento de que estaba por suceder algo inolvidable. Fueron años de esperarlo, de escuchar sus canciones y plantearnos utópicamente la pregunta ¿qué se sentirá oír estas canciones en vivo?

Cuando las luces se apagaron y Paul McCartey apareció en el escenario el tiempo se detuvo. Súbitamente dejó de llover. Ni siquiera viéndolo ni escuchándolo salí de mi letargo. Prácticamente las tres primeras canciones las pasé en shock. Ahí estaba, escuchando canciones que son verdaderos clásicos, ver a una leyenda viviente moverse en el escenario. Todo lo que McCartney hace ‘es muy Beatle’, me susurró mi hermana, cuando Sir Paul hablaba con la audiencia y se ayudaba de unas frases que tenía apuntadas en el piso del escenario; tenía razón, sus movimientos, su forma a veces infantil de jugar y los gestos de su cara. A pesar de ser la primera vez que lo veo en vivo, sentía que lo conocía de años. Y en cierto modo, así es. Gracias a mi papá crecí escuchando a Los Beatles, oyendo historias sobre ellos. En una de sus dos anteriores visitas mi papá intentó ir a ver a Paul pero decidió dejarlo para otra ocasión pues ‘había otras cosas en las que gastar el dinero’. Unos diez años después, estaba en el Foro Sol disfrutando ese concierto en nombre de los dos, cumpliendo uno de sus sueños y entendiendo completamente el por qué de su fascinación por la música de The Beatles. Por eso, mientras Paul cantaba ‘Let It Be’ hace dos días, no pude sino voltear al cielo y darle las gracias por haberme inducido a la Beatlemanía. Pensé que en algún punto del concierto lloraría, no pude, la alegría era tanta que sólo atinaba a sonreír. Casi 68 años y ya quisiera la mitad de su energía.


Quienes hayan asistido al par de conciertos de Paul en México no me dejarán mentir. Es imposible explicar lo que se vivió. Quizá lo más aproximado sería el reconocer que el fin de semana me la he pasado recordando momentos del concierto, instantes en los que de plano la respiración se me detenía y el alma amenazaba con escaparse en cada nota musical. En esta colección de recuerdos está la intensidad de ‘Live And Let Die’ y los espectaculares fuegos artificiales que acompañaron esta interpretación; la luna y el cielo despejado, ya sin las nubes tormentosas de la tarde, mientras escuchaba ‘Black Bird’; la sincronización con la que el público encendía y apagaba sus encendedores al son de la música y la sorpresa de Paul al presenciarlo; los arreglos magistrales de ‘Something’, interpretación dedicada George Harrison; el público entregado cantando el clásico “na, na, nananana, nananana hey Jude”; mi piel chinita en ‘A Day in the Life’; el Foro entero bailando ‘Obladi Oblada’; el silencio respetuoso e imponente que acompañaba cada acorde de ‘Yesterday’; el sentimiento encontrado entre los asistentes de aquel momento, esas horas, presenciábamos lo mejor que la historia de la música podía darnos. Pasamos la vida escuchando leyendas sobre The Beatles, cantando y disfrutando sus canciones, ahora que finalmente éramos testigos de lo que sabemos inmortal, nuestra percepción sobre esa música raya en lo divino.

Sigo tocado, no puedo dejar de escuchar esas canciones que me recuerdan toda una vida. Fue una noche inolvidable que nunca olvidará ninguno de los asistentes. No fue un concierto, fue presenciar la esencia de la música que cambió al mundo para siempre.

martes, 25 de mayo de 2010

El Guardían entre el Centeno (¿el libro que incita a matar?)


Pocos libros en la literatura mundial están rodeados de tantos mitos como 'El Guardián entre el Centeno’, de J.D. Sallinger, escritor estadounidense fallecido recientemente. La razón es ampliamente conocida: está novela es la que Mark David Chapman, traía consigo al momento de asesinar a John Lennon, a las afueras del edificio Dakota, en Nueva York. Se dice, está obra fue la que inspiró el crimen.

Por si fuera poco, existen diversos rumores que ubican a ‘El Guardián entre el Centeno’, como el libro de cabecera de varios asesinos. Supuestamente algo tiene éste libro, que despierta y activa ciertos sentimientos psicópatas en quién lo lee. Teoría no comprobada pero sí ampliamente conocida por la cultura popular norteamericana. A tal grado ha llegado la fama de esta obra, que se dice, a todo aquel que compra éste libro en los Estados Unidos, es seguido por una temporada por el FBI.

Tomando en cuenta lo anterior, siento que escogí el peor momento para terminar de leer éste libro: A dos días de ir al concierto de Paul McCartney, uno de los dos Beatles vivos que quedan. La verdad es una coincidencia un tanto macabra, pero para su tranquilidad, no pienso volverme loco psicópata en los próximos meses. Por más que me identifiqué con varios capítulos, o que el libro me haya gustado, no creo que mi mente haya recibido algún código o clave extraña.

En sí, dejando de lado toda la parafernalia que lo envuelve, ‘El Guardián entre el Centeno’ es un clásico de la literatura anglosajona. Lectura obligada para los estudiantes, esta novela narra las peripecias por las que Holden Caulfield, el protagonista, pasa después de ser expulsado del colegio en el que estudiaba, decidiendo así pasar a solas unos días en Nueva York, antes de presentarse ante sus padres. Las cosas no son tan fáciles como en apariencia se supone. Holden siempre ha sido un alumno problema, con la mente llena de dudas y obsesiones que hacen que cada decisión o acción emprendida por él, sea analizada una y otra vez de manera casi enfermiza.

Sin importar que haya sido escrito en 1951, conserva su frescura y validez, además de un sentido del humor bastante norteamericano que, si bien cuesta trabajo entender, es ingenioso. La confusión de Holden Caufield y su forma de enfrentarse a la vida, con todo y apatía de por medio, es tan humana como las ganas inherentes de las personas a querer mandar al resto del mundo al carajo. Esta historia refleja todo lo que muchos adolescentes son: ideas confusas y maneras equivocadas y precipitadas de afrontarlas. Querer crecer por el ímpetu de cuanto antes, dejar de ser lo que somo
s. Aprender a golpes de la vida, a todos nos ha pasado, pero no con la intensidad que a Caufield.



Divertido y ameno, mi única queja es que la edición que leí (editorial Edhasa) es edición española, y varias palabras o muletillas a ratos le rompe el ritmo y sentido a la narración. Aun así, está novela debería ser devorada por todo aquel que en algún momento de su vida haya extraviado el rumbo, o en el peor de los casos, sentido que el mundo es su enemigo.

Veré a McCartney, espero no me den ganas de ser un Guardián entre el Centeno.

domingo, 23 de mayo de 2010

¿Qué es éste mundo?


Dos días y veo el mundo de manera diferente. Primero la noche del viernes, acompañados de un ‘Reyes’, varios amigos y yo tuvimos la ocurrencia de convertir una reunión casual en una conversación de ‘temas sobrenaturales’. Cuatro horas no fueron suficientes para hablar de fantasmas, brujas, hechicería, niños verdes, el fin del mundo, luces en el cielo, predicciones de temblores y más. Ayer sábado fui al cine y vi el documental Océanos, cuyas estrujantes escenas sobre la inmensidad del mar me estrujaron.

Mi pregunta tras dos días es inútil… ¿qué es éste mundo? Vivimos sin poner mucha atención a lo que nos rodea, generalmente al mundo ya está muy visto y nada nos sorprende o nos quita el aliento. Creemos en una o dos cosas y no aceptamos mal. Hasta que un día despiertas y aceptas que nuestro planeta es un misterio, un cúmulo de cosas que no entendemos: la inmensidad de los océanos que aun no ha sido explorado; la teoría de la tierra hueca según la cuál, el interior del planeta guarda una civilización; el origen de la humanidad a manos de los reptilianos; el triangulo de las Bermudas; la santería; los misterios de la Virgen de Fátima; duendes; las apariciones almas en pena; el proyecto Harp; el supuesto grupo extraterrestre Friendship en Chile; los iluminatis; arma poderosísima y posible causante de temblores; la vida de Jesús y su supuesto encuentro con Mahoma; las abducciones extraterrestres y ‘los grises’; el tercer ojo y los viajes astrales; magia blanca y negra; apariciones… ¿realmente la Tierra es nuestra? ¿Dónde entra Dios?

Dicen que el 2012 no es el fin del mundo, pero que una verdad se descubrirá y cambiará la forma de pensar de la humanidad y las estructuras de sus creencias se tambalearán. Salir y ver el cielo, escuchar la lluvia. Todo es un misterio y quizá por eso la vida es una maravilla. No conozco nada. Si alguien tiene respuestas que me las dé. Vaya forma de romperme la cabeza un domingo por la noche.

miércoles, 19 de mayo de 2010

No eres tú, soy yo (mujeres y futbol)


Le llaman amor, y dicen los poetas y románticos, que las partículas de la tierra y del universo mismo, se mueven gracias a un sentimiento poderoso e intenso que todo lo puede. Capaz de trastornar al más racional y hacer llorar al más valiente. Esta fuerza rompe esquemas, derrumba fronteras, hace posible lo imposible. Dueño ‘casi’ eterno de nuestros destinos.

Y digo ‘casi’, porque al menos cada cuatro años, durante un mes, el amor pierde su sitio de honor en la tierra y ocupa un lugar secundario para un gran porcentaje de las personas que dentro de un mes sólo tendrán una palabra en la cabeza: Futbol. Siempre se hablará de la lucha entre futbol y amor. Sin afán de sonar machista, en su mayoría son las mujeres quienes sin esperanza alguna, ven con la llegada de cada Mundial su inminente derrota. Más les valdría aceptar con la mayor resignación posible, que el evento abruptamente les arranque a novios, esposos, amantes, parejas de ocasión, prostitutos, o cómo gusten llamarle a la persona con la que comparten una relación amorosa.

Justamente dentro de un mes, México habrá jugado ante Francia, su segundo partido en la Copa Mundial de Sudáfrica. El país será una locura, máxime si los resultados van resultándonos favorables. Imagino que las ‘viudas por futbol’ irán en aumento y nada puede hacerse. Y uno, hombre y aficionado, sin querer pasa ante los ojos de ellas como insensible, desatento y canalla, incapaz de saber darle prioridad a lo verdaderamente importante. No conciben como ponemos a una pelotita, sobre el corazón de la amada en turno. ¿Cómo decirles que para nosotros es de lo más normal? No es que lo hagamos por mala voluntad, es que no nos damos cuenta que lo hacemos. Sucede que un Mundial de Futbol despide un extraño magnetismo que una vez que empieza, no nos suelta. No queremos descuidarlas, pero es la más hermosa de las fiestas la que nos convoca; es la Selección Nacional de nuestro México, la que detendrá nuestro corazón durante sus partidos; es nuestra alegría la que nacerá de cada gol.

En el mejor de los planes y sin que me satanicen, diré las cosas como son: Por un mes, por duro que parezca, nuestras lágrimas y suspiros no serán por ustedes. Pataleen, lloren, intenten chantajearnos, de nada les servirá. Mejor vayan buscando algún curso para que aprendan algo, planeen un viaje, abran un blog, reúnanse con sus amigos gays, o lo que sea. Recuerden, tienen libertad del 11 de junio al 11 de julio. Nosotros estaremos bien, no se preocupen. La frase ‘no eres tú, soy yo’, casi siempre es mentira, menos en éste caso. Si no, vean éste spot de Cerveza Sol que emitieron en la transmisión del último partido de la Selección. Igual y en un par de semanas les pasa así:



Prepárense pues, damiselas, para su soltería forzada. Advertidas están. Lo malo (para ustedes) es que no tendrán que esperar tanto, pues en los próximos quince días México inicia una gira por Europa en la que se enfrentará a Inglaterra, Holanda, Gambia e Italia. Ahí nomás. En el caso de que usted, mujer adorada que lee mi intento de blog, sea aficionada al futbol, bienvenida a los mejores días del año. Desde ya me cae bien.

domingo, 16 de mayo de 2010

Camino


En la sala del cine varias veces me pregunté ¿De qué
está hecha esta película, que al verla por momentos tengo la impresión de odiar
a Dios? Después vinieron las lágrimas, el dolor en el corazón y días después,
una tristeza reflexiva que no me abandona.

La semana pasada fui a ver ‘Camino’, cinta escrita y dirigida por el cineasta español Javier Fesser. A pesar de que en diversos medios había leído información acerca de ella, no estaba preparado para la brutal descarga de emociones que se vertieron sobre mí en las más de dos horas que duró la película.

No es fácil adentrarse en una trama así, llena de recovecos. La historia trata sobre Camino, una niña que a sus 11 años, que, además de luchar con el desgaste de una feroz enfermedad terminal, tiene que lidiar con lo complicado que resulta enamorarse por primera vez. Todo en medio de un ambiente familiar en apariencia estable, y muy cercano a la congregación religiosa del Opus Dei. Para gran parte de quienes la rodean, Camino, carismática y dueña de una fe inusual para su edad, muestra tal entereza al dolor, que están convencidos que aquella pequeña aspira a la santidad.
Al hablar de religión, ‘Camino’, es inevitable que las ideas religiosas del espectador se confronten con el punto de vista del cineasta. Es aquí donde cada quien saca sus propias conclusiones y dónde nuestro entendimiento comienza a flaquear. En mi caso, sé que en todo momento debe separarse a Dios y a la Iglesia, y que dentro de ella, hay gente buena, mala y obviamente, demasiado fanática. A final de cuentas, lo malo no es creer en algo, sino alterar la realidad para justificar nuestra ideología y de paso, afectar quienes nos rodean. Decir que el sufrimiento se le puede ofrendar a Dios y aceptarlo porque ‘es su voluntad’ me resulta una idea idiota. Particularmente, al Opus Dei (corriente que argumenta, todos podemos ser santos en nuestra vida cotidiana) se le crítica por fomentar tradicionalismo inflexible, y que en numerosos ocasiones ha sido cuestionado sin que se obtenga una respuesta por parte del mundo católico.

‘Camino’ está basada en la vida de la niña Alexia González Barros, quien falleció en 1985 y que actualmente está en proceso de beatificación. La versión cinematográfica y la dada por algunos familiares de Alexia y el Opus Dei español son diametralmente opuestas. Inclusive, en su sitio web, los amigos de Alexia han subido información, videos y fotos con el fin de que los fieles no se dejen llevar por lo que vean en la pantalla grande. Bajo ese halo de misterio, ver ‘Camino’ y después indagar sobre la vida de Alexia ha contribuido a que mi desconcierto moral aumente. Estoy ante una niña que murió después de un gran sufrimiento, que vivió cercana a la religión y que está en proceso de ser santa. ¿Realmente está inocente estaba llamada a los altares celestiales, o simplemente fue una chica normal, con carisma y fe, pero normal, en las garras de casualidades y de un gastado sistema eclesiástico como lo es el Opus Dei? Algo hay de místico, sagrado, cruel, amoroso e inquietante en esta historia. La única verdad es que no se puede pasar de largo sin que nos provoque reacción alguna.

Hablando estrictamente de la película, esta es una fascinación, un deleite. Se sufre pero a la vez se disfruta. No basta que se cuente un suceso ya por si mismo envolvente, sino que visualmente cuenta con momentos bellamente logrados. También se tienen momentos humorísticos y románticos, y con esa premisa me quedó. Después de llevarnos al límite emocional, ‘Camino’ en su esencia nos regala una historia de amor puro, inocente, fresco. Detrás de cualquier fanatismo, de cualquier religión, de cualquier religión, están las ganas de amar y ser feliz. Por más camas de hospital, crucifijos o conceptos retrógrados, siempre habrá un jardín de flores rojas para abrazarnos al verdadero Dios de esta tierra: el amor.

‘Camino’ se exhibe actualmente en México y quizá no duré mucho. No la pueden dejar pasar, aunque no es facíl de digerir en verdad les pido que la vean en cine o la consigan en DVD. Después de verla tendrán un montón de dudas, pero también unas ganas incontenibles de vivir.



miércoles, 12 de mayo de 2010

Quiero ser escritor. Parte 3


¿De qué escribir?

Plantear el reto de volverse escritor regular de alguna publicación y establecer un plan más o menos adecuado para conseguirlo hacía que todo marchara viento en popa. Según mi anterior entrega de ‘Quiero ser escritor’, en esta entrega daría la lista de medios a los que mandaría un mail pidiendo la oportunidad de colaborar con ellos. Así debería haber sido de no haber sido por una pequeña, pero importante omisión, que descubrí cuando mi amigo blogger y escritor Pedro Escobar me hizo la siguiente pregunta: ¿sobre qué tema quieres escribir?

Y vaya que tiene razón. El tema no me había pasado por la cabeza, o quizá sí, pero no había considerado su importancia. Saber de qué y cómo se va a escribir es cómo elegir el arma para ir a una guerra. Si vamos a pelear con extraterrestres mutantes gigantes, de nada nos servirá llevar una resortera con piedritas. Entendiendo lo anterior, queridos lectores y amigo Pedro, de poderse concretar mi sueño quisiera dividirlo en alguna (o por qué no, ambas) de estas opciones: Artículos de opinión y reportajes.

En estos dos géneros periodísticos, en los que cabe la aclaración, jugaría con la crónica, me encantaría manejar un tema que abarca todos, y en los que no me considero del todo ignorante:

Cultura que está en todos lados. No desde el punto de vista aburrido o ‘para unos cuantos’, sino desde la óptica social y popular. Una leyenda, la historia de algún lugar, algún movimiento naciente, cualquier cosa que sea tan cotidiana que su magia pasa desapercibida. Aquí cabe literatura, películas, música, futbol, historia, y un larguísimo etcétera; pensándolo bien, el secreto no debe estar tanto en el género elegido, sino en la forma, en la manera en la que las palabras y nuestras ideas se sincronizan para transmitir el sentimiento que queremos.

Ya se los expliqué, ahora el chiste será hacerle llegar estos conceptos a los editores de las publicaciones a los que comenzaré a mandar correos. Conforme voy escribiendo estos posts, me voy dando cuenta de que el camino será un poco más largo de lo esperado. No importa. De cualquier manera la aventura está en proceso y quiero hacerlo bien. Ya que sé lo que quiero, dar en el blanco debe resultar un poco menos improbable.

Una última pregunta: ¿En los mails que mande, menciono que la solicitud de empleo es parte de un experimento en mi blog?.

En la próxima entrega, ahora sí, les enseñaré la lista de primeras revistas que recibirán mi correo. Y a ver qué pasa… nos estamos leyendo.

domingo, 9 de mayo de 2010

Soy tu Fan


- Tú eres como Nico, el personaje de ‘Soy tu fan’. Me dijeron cinco personas diferentes en menos de 24 horas.

No supe si tomarlo como un halago, como burla, o como una joda. Sobre todo porque el tal Nico a veces es infumable, a veces tonto, a veces necio, y a veces un romántico empedernido. Todo lo que un hombre quisiera ser y no ser. De cualquier manera, el calificativo no me pasa desapercibido cuando dicha serie, recientemente estrenada en Canal 11 y con apenas dos capítulos, es ya de mis favoritas.

Se agradece que ‘Soy tu Fan’, versión mexicana, cuente con una adaptación que la haga más nuestra. Sumado a locaciones adecuadas, en cafés y calles de las colonias Roma y Condesa, más una calidad de fotografía aceptable, tenemos como resultado un producto de calidad que por su aparente sencillez y cercanía, atrae cada vez más la mirada de los televidentes nacionales. Junto con
XY, y Bienes Raices, las otras dos series con las que Once TV apostó por una televisión diferente, la televisión nacional toma un nuevo y emocionante giro. Más fresco, más audaz.


Desde que hace un par de meses vi los promocionales, sabía que quería verla. Con el tiempo fueron develándose más detalles que hacían que mis ganas de ver esta serie aumentaran. Basada en un guión original de la televisión argentina y co-producida entre Once TV, Canana Films y la misma Ana Claudia Talancón (quien interpreta a Charly, la protagonista), esta historia, en apariencia simple, habla sobre el amor idealizado, más no imposible. Aquel que nace de la admiración hacia otra persona y que desde el corazón nos hace exclamar un sincero ‘Soy tu fan’. Seguramente pasa miles de veces. Así sucedió cuando Charly lucha por olvidar a su ex novio, un patán como tantos. En medio de esta batalla aparece Nico, un joven simpático que dista de ser el galán de telenovela que cualquier mujer desea, pero que posee una determinación inaudita para conseguir lo que quiere. La trama empieza ahí, cuando nuestro nada agraciado pero valiente Nico descubre que quiere traspasar la indiferencia de Charly, y después, con un poco de suerte, por obtener su amor.

Otras historias transcurren paralelas a la tragicomedia estelarizada por Nico y Charly. Todas con el común denominador de lo complejo que resulta el entablar una relación amorosa con otra persona y salir bien librados en el intento. Y es que cualquiera de nosotros, en algún momento de nuestras vidas hemos sido ídolos y fanáticos de alguien. Ambos roles síntomas inequívocos de que a veces Cupido se equivoca y no tira sus flechas de a par. Luchar por alguien a sabiendas de lo desastroso que puede ser el resultado final, o huir escurridizamente del amor real y desinteresado, sólo por la necedad de un recuerdo que ahora es monotonía. ¿Cómo unir ambas realidades, tan diferentes entre sí? De eso se encarga el corazón, y su amigo el destino.



Puede que sea un ‘Nico’ en potencia. Quizá visto feo, bailo pésimo y estoy gordo. Aun así no importa. El amor está ahí para envolvernos en la más grandiosa aventura y dotarnos de coraje en la lucha por alcanzar esa estrella que queremos, aquella por cuya mirada vale la pena cualquier fanatismo, cualquier espera, y sobre todo, cualquier sacrificio. Como seguidor del amor, me es inevitable enamorarme del amor con esta serie. Soy fan de soy tu fan.

Soy tu Fan se transmite en OnceTV los miércoles a las 22:30horas.





miércoles, 5 de mayo de 2010

Demasiado respeto, poco ingenio



malo si haces chistes sobre gays – es de mal gusto referirse
sarcásticamente a cualquier religión – no hables mal de las autoridades – nunca
critiques algún lugar – siempre compórtate de forma madura y respetuosa

en fin, mata tu ingenio.

‘Tienes un problema con lo gay, me dijeron hace un par de semanas, en una reunión entre amigos. Fue justo después de hacer un chiste sobre una situación que ya ni recuerdo. Obviamente, ante todos los presentes quedé como un homofóbico, incapaz de mostrar tolerancia hacía las personas con dicha preferencia sexual. ¿Realmente soy así? Creo que no, la simple idea de tener prejuicios racistas de este tipo me produce repugnancia.

Días adelante la situación se repitió de forma un tanto semejante. Primero tuve una discusión sobre lo ‘inadecuado’ de hablar en un medio de comunicación sobre un culto religioso. ¿Y si algún creyente de esta religión se molesta? Posteriormente nació la misma inconformidad con el tema de la prostitución ¿Y si las sexo servidoras se enojan?, ¿O las autoridades que son denunciadas por incompetencia? Hay que hablar con mucho tacto, si no que le pregunten al Papa Benedicto XVI, que ahora es criticado y hasta odiado por el mundo islámico por unos comentarios hechos a la ligera. ¿Debo entonces suponer que a mí, por ende, me odian los gays, los testigos de Jehová, las prostitutas y hasta el gobierno? (más todos los grupos, personas, animales o humanoides que sin querer mencione ‘sin mucho respeto’ en las últimas veinticuatro horas).

Pareciera que de pronto todos estamos un poco más sensibles, y en nombre del respeto preferimos abstenernos de provocar la ira en los demás. ¿Para qué meternos en problemas con el prójimo? Si no me meto con nadie, no quiero que ni me mencionen. ¡Qué bárbaro, los humanos sí que sabemos divertirnos! Por eso creo que hemos sido demasiado injustos con los gallegos, tanto que nos burlamos de ellos en infinidad de chistes, y qué hacen ellos: aguantar heroicamente, sabedores de que tal vez, algún día sean ellos quienes hagan los chistes y comentarios sarcásticos de quienes hoy los satirizan. Bien por ellos. Es más, creo que todos deberíamos aprenderles.

Detestaría vivir en un mundo sin libre expresión o sentido del humor. Yo mismo no me aguantaría sin reírme de mi mismo. Entonces, por qué a últimas fechas todos se ofenden al menor comentario humorístico, por qué estamos perdiendo esa capacidad tan humana de encontrar ‘gracia’ en las situaciones más extremas. ¿Es mejor estar en una fiesta en la que todos bromean, o en un entierro lleno de solemnidad?

Tengo la conciencia tranquila, por lo tanto, esta no es una justificación, pero, ¿acaso no sería más ‘discriminante’ evitar hacer algún chiste sobre los gays, que tratarlos como cualquier otra persona? Si hacen comentarios irónicos sobre los heterosexuales nadie se enoja, al contrario. ¿Qué diferencia tiene la palabra ‘persona blanca’ a ‘persona negra’?.

Ninguna.

El racismo, la intolerancia, la discriminación. Todos estos términos se encuentran en nuestra mente, y nada más. Intentaré seguir hablando de todo. Sí, con responsabilidad, pero también con la desfachatez y tranquilidad que cualquier mortal consideraría justa. Prefiero ser un ingenioso irrespetuoso, a ir por la vida cuidando mis palabras... no se vayan a enojar los diccionarios.

sábado, 1 de mayo de 2010

Quiero ser escritor. Parte 2


¿Por dónde empezar?


Una vez que decidí tomar en serio el reto de convertirme en un escritor de planta en algún periódico o revista antes de que acabe el 2010, inevitablemente surge la pregunta clave: ¿cómo lograrlo? Por más buenos deseos que se tengan las cosas no suceden sin razón. En todo caso, la estrategia debe ocupar un lugar primordial.

Quiero que el camino hacia mi objetivo en cierta forma sea espontáneo y un tanto a la aventura, pero definitivamente debo seguir un plan trazado. Y aquí empieza lo complicado. No tengo los grandes contactos en ninguna editorial o grupo periodístico. Me encuentro en el punto de partida sin ventaja alguna sobre los otros cientos de interesados en lograr la misma meta que yo. He pasado días confabulando el maquiavélico plan que me lleve hasta dónde deseo estar. Lamentablemente mi cabeza hueca no me aclaró el panorama. La distancia que separa el ‘querer’ con el ‘ya ser’ escritor sigue siendo la misma, infinita.

Mi estrategia (parafraseando a Benedetti) es obvia e insulsa: preparar una pequeña carta de presentación, misma que incluiré en el texto de los mails que enviaré a varias revistas y periódicos de circulación nacional. Las direcciones de correo electrónico las obtendré de los directorios de las mismas publicaciones.

Mi carta de presentación dirá más o menos así:

Estimado (Aquí va el nombre del destinatario):

Mi nombre es Gabriel Revelo, comunicólogo de profesión escritor por convicción. El motivo de éste mail es para solicitarle unos minutos de su valioso tiempo para leer mi curriculum y sobre todo mi blog. He publicado colaboraciones en algunas revistas y me gustaría pedirle la oportunidad de colaborar con ustedes. Sé que tengo un estilo adecuado a lo que buscan y considero que tengo el talento suficiente para brindar los resultados esperados. Les anexo un ejemplo
de reportaje escrito por mí y la dirección de mi blog para que se den una idea de mi estilo. Les agradezco la atención, y quedo a la espera de buenas noticias. ¡No se arrepentirán!

¿Cómo la ven? La verdad no me convence del todo. ¿Qué le falta? ¿Qué le sobra? Probablemente la iré perfeccionando con el paso del tiempo. En el próximo capítulo de esta serie, les diré a que revistas mandaré mis primeros correos, luego lo intentaré con algunos periódicos. Si esto no funciona, mínimo me da tiempo para idear un Plan B. Gracias por ser cómplices en éste reto.

martes, 27 de abril de 2010

Entre Zetas te veas (charla con lo maligno)

‘Es un secreto a voces que el gobernador de Catemaco es parte de los Zetas’, nos dijo hace un año un sacerdote de la región de Los Tuxtlas, en el estado de Veracruz. Aquella premisa me siguió durante meses. Cada que en el periódico o noticias leía que distintos cárteles iban arrastrando al Grupo de Los Zetas hasta territorio veracruzano, una sensación de curiosidad-coraje iba apoderándose de mí. Como muchas veces he escrito en éste blog, el poblado de Catemaco es como mi segunda casa, aquel lugar al que he ido tantas veces y vivido tantas cosas, y al que siento mío.

Por diversos blogs y periódicos de la zona he podido enterarme que la calma del lugar poco a poco ha ido perdiéndose. Han empezado las extorsiones telefónicas y actos violentos. Sin embargo, a simple vista en aquel famoso paraje turístico no ocurre nada. Hasta que uno no tiene un encuentro con el mundo del narco va por la vida pensando que es un problema lejano, como de película. El narco y sus consecuencias está en apariencia, en otro plano existencial, y ahí, invisible a nuestros ojos, está bien. Lo malo es cuando un día cualquiera nos topamos, sin advertencia previa, con ese mundo.

2 de abril de 2010. Viernes Santo.

Pasadas las 10 de la noche varios de mis primos decidieron pasar la noche en un bar de Catemaco. Como buenos turistas preguntaron cuál era el mejor lugar del poblado para divertirse. ‘El Quimera’, les dijeron varios lugareños. Está ubicado en la parte final del Malecón, en un establecimiento de color blanco ubicado arriba de un supermercado. La verdad, el barcillo no está tan mal.

Dos horas y nada sobresaliente sucedió. El ambiente común, nada extraordinario. Entonces llegó un borracho, que se dice, es dueño de un antro en Veracruz. Comenzó a platicar con uno de mis primos, pues una de sus sobrinas estuvo a punto de andar con él. Otro borracho hizo su aparición y se unió al primero. El resto de mis primos, algo inquietos, le pidieron a los meseros que se llevaran a los borrachos para evitar que molestaran a mis primas. Al ver al par de hombres tomados los meseros nerviosos pararon en seco y nerviosos se alejaron sin motivo alguno. La explicación vino sola.


El segundo borracho se presentó. Se hace llamar ‘El Señor’ y es, según él mismo dijo, ‘el mero mero de los Zetas de Catemaco’. A uno de mis primos le dijo ‘me caíste bien, y sólo porque andas con éste pinche borracho (su amigo), no te voy a hacer nada, sino mira…’, dijo mientras con sus dedos simulaba una pistola que disparaba. Después les mostró sus anillos, enormes, de oro. Aquel sujeto continúo ‘si algún día te quieren hacer algo, tú nada más di que conoces al señor, y ya no te pasará nada’. Mis primos se pusieron nerviosos. Aquel individuo, por el momento se mostraba amigable, pero el alcohol podría poner las cosas difíciles a la menor provocación. ‘El Señor’ alardeaba su control en la zona, y el resto del Bar se sumía en tensión. Todos cuadrados ante él y su amigo, sirviéndole lo que quería.

En un momento determinado, cerca de las 2 de la mañana, ‘El Señor’ se paró al baño. Momento que mis primos aprovecharon para salir del lugar y regresar al hotel. De aquella noche quedó la experiencia de charlar con lo maligno y una foto del amigo ‘Del Señor’.





El mal está ahí, creyéndose dueño de las cosas, intimidando, sembrando miedo. No es tanto lo que el narco haga, sino las dudas que siembra. El miedo paraliza, y eso, precisamente es lo que no se puede permitir.

sábado, 24 de abril de 2010

Los propósitos que no cumplí (y que yo ni hice)

Se supone que nadie nos quiere como nuestros padres; que somos su vida y adoración. Dicen que no hay amor como el que se siente por los hijos. ‘Pedazo de mi carne’ suelen llamarnos cariñosamente. Ingenuamente, yo también pensaba que las cosas eran así, hasta que descubrí el fraude que mi propia madre cometió en mi contra. Así fueron las cosas.

En poca más de un mes, por segunda ocasión, tendré el honor de ser padrino de Primera Comunión. Para serlo, uno de los requisitos que debo entregar es la constancia de mi propia Primera Comunión, misma que he buscado sin éxito alguno. Lo curioso, es que en el proceso hallé un álbum fotográfico fechado en julio de 1991. Su portada es blanca, tiene a un niño y a unas uvas grabados con vivos dorados, en el que resalta el título ‘Mi Primera Comunión’. Al abrirlo y ver las fotos me llevé una sorpresa: yo era el protagonista.

Unas 30 imágenes componen el archivo fotográfico del hasta ahora, principal acontecimiento católico de mi existencia. En ellas, un pequeño niño gordo (ahora soy adulto gordo), aparece trajeado, con su librito y su velilla blanca, peinado de ‘raya de lado’ y una cara de mustio que no puede con ella. No lo pude evitar, el ‘yo’ de 9 años me cayó medio mal. Aquí, dos de esas fotos. Si nomás no les caigo bien, lo comprenderé.


Repuesto del impacto inicial, seguí hojeando el álbum, que incluía una lista de los regalos que me dieron y una de las invitaciones que se dieron a los invitados. Sin embargo, lo que más llamó la atención fue el encontrar en una de las hojas, la lista de los que se suponen, son mis ‘principales propósitos para mi vida cristiana’ y que sospechosamente, estaban escritos con una letra muy diferente a las ‘patas de araña’ que hacía en esos días. Después de un breve análisis, concluí que la dueña de aquella tipografía, no era otra que mi mamá.

Según ella, mis propósitos para mi vida cristiana eran los siguientes:
-Ser bueno
-Mantener la fe en Dios
-Comulgar
Confesarme seguido
-Llegar a tiempo a la Misa


Qué recuerde, nunca prometí tales cosas. Por más que al final mi firma estuviera estampada, me conozco y sé que ni borracho hubiera escrito esas cosas. No hay de otra, mi mamá, deseosa de que sus hijos sean mojigatos y ultra religiosos, se aprovechó de mi desatención y quiso engañarme. Seguramente creía que años después, al abrir ese álbum su hijo diría ‘pero que hermosos propósitos, voy a retomarlos y a vivir una vida cristiana feliz’. Pues para su mala fortuna y mi buena perdición, descubrí su chantaje a tiempo. Puede que el autor de éste blog sea medianamente bueno, o al menos no un desgraciado; como puedo y haciéndome bolas creo en Dios… pero… tiene mucho que no comulgo, me he confesado poquisísisisimas veces y no llego a tiempo a la Misa, es más, ni voy.

Son propósitos que sólo me imagino cumpliendo cuando sea uno de esos ancianos que se pasa todo el día en la iglesia. Por lo pronto, lejos de sentirme culpable me siento profundamente engañado. Si algún día ese álbum cae en manos de otras personas, quiero que quede claro: mis únicos propósitos, como cualquier niño de 9 años, era jugar con mis muñequitos de acción y ver las caricaturas. ¿De verdad quienes fabrican esos álbumes creen que un mocoso maldito pondrá sus propósitos religiosos con alegría y felicidad?

No cumplí mis propósitos y no me siento culpable. El malévolo plan de mi mamá no funciono. Ñaca Ñaca.

martes, 20 de abril de 2010

Quiero ser escritor. Parte 1


¿Cómo hacer para dejar de ser un don nadie?


Contrariado y con la sensación de no haber avanzado ni un centímetro en siglos. Hace unos momentos leí una entrada antigua de mi blog, del 2 de septiembre del 2007 para ser exactos.
'Sáquenme de aquí' es el título del texto que hace más de dos años usé para desahogarme de lo insatisfecho que me encontraba con mi nuevo trabajo y es precisamente mi reencuentro con esas palabras, el que hoy me da ánimos para idear y comenzar una especie de reto público ante mis lectores.

Sigo en el mismo y patético trabajo del 2007. Gano más dinero que cuando entré, me llevo bien con la mayoría de mis compañeros y podría decir que no me la paso del todo mal. Sin embargo, la cosquillita de hacer algo más sigue ahí. Me conozco y sé que si no me salgo ya de aquella oficina, podría pasarme el resto de mis días ahí. Debo abandonar mi zona de confort o morir en el intento. Las últimas dos semanas, el hastío me ha llevado a ‘casi renunciar’ dos veces. Aun a sabiendas de cómo está la situación, ¿será el momento de salirme de aquel trabajo?

De ahí viene toda mi idea de perseguir uno de mis tantos sueños. Qué mejor si al intentarlo, puedo dejar en “El Incomprensible Mundo de Gabriel Revelo", el testimonio de mi futuro éxito o fracaso. Mi meta es la siguiente: ser escritor de alguna revista o periódico antes de que termine el 2010. Aun no tengo un plan trazado, pero esa es parte del experimento. Periódicamente iré publicando mis avances y desventuras, paso a paso documentaré lo que un ‘Don Nadie’ como yo, hace para entrar al difícil mundo editorial. Igual y al terminar el año, sin querer elaboré un manual de ‘lo que no se debe hacer al buscar trabajo’.

Alguna vez colaboré en la revista dF por Travesías, de Editorial Mapas, publiqué un par de cosas en revistas independientes y on-line, además de mi blog, un montón de cuentos y escritos que aun no ven la luz y que en conjunto, creo yo, son motivos suficientes para probar suerte. He crecido escuchando que tengo talento, pues llegó el momento de buscar esa oportunidad y enfrentarme de tú a tú con las palabras. Y al final, no sé, quizá nos salga bien.

Éste blog seguirá su curso, con las tradicionales entradas, harto divertidas y pintorescas de siempre, intercaladas con los avances de ‘Cómo hacer para dejar de ser un don nadie’. Nos seguimos leyendo, deséenme suerte.

domingo, 18 de abril de 2010

Álbum de estampitas


Sucede que compré el tradicional álbum Panini de estampitas, conmemorativo del Mundial Sudáfrica 2010. No es la primera vez que compro uno, anteriormente, en mis épocas de niño gordo, coleccioné los álbumes de 'Bombitas', de Gokú, Súper Campeones o hasta de Beisbol (deporte que ni me gusta, pero bueno). Pensé que había dejado eso de andar cambiando estampitas repetidas, hasta que hace unos días tuve la ocurrencia de comprarme el álbum que hoy hace la delicia de niños y grandes.

El primer día, además del álbum, adquirí cuatro sobres de estampitas. El segundo y tercer día he hecho lo mismo, comprar cuatro sobrecitos con cinco estampitas. En total al día tengo 20 imágenes de jugadores que, en su mayoría ni conozco y que además, me están saliendo carísimos: 5 pesos con cincuenta centavos por sobre. Para colmo, ya salieron mis primeras repetidas. Algo me dice que nunca lo juntaré, pero maldita sea, uno es necio y hasta cierto punto idiota. Se empeña en situaciones ociosas y sin objetivo fijo. Quizá por estar a la moda, por tener algo en que distraerme o quizá, por sentirme más joven. Esto último me hace mucho sentido éste 18 de abril, día de mi cumpleaños.

Repito mi edad y me sorprendo. Por primera vez me siento ‘grande’. Alejado de una adolescencia que casi se me fue. Las cosas comienzan a ser diferentes. Me preocupan cosas que antes ni me importaban. El futuro ya no me es indiferente, cada día valoro más la salud y cosas como los ‘albumes de estampitas’ se me hacen obsoletas y sin chiste. Pero con todo y todo quiero aferrarme a juntar estampillas, a encontrar aquel encanto perdido que me devuelva lo que fui y en parte, arregle mi presente. Pego y despego, sabiendo de antemano mi dificultad de completar la añorada colección. Lo complicado de cumplir la edad que tengo es que perdí la fe en llenar el álbum, y peor tantito, las ganas. ¿Cómo voy a poder cambiar el mundo si no puedo con unos tristes pegostes de papel?

Estoy perdiendo las ganas de hacer las cosas porque precisamente, voy dejando de creer que son posibles. Situación preocupante si tomamos en cuenta que quiero cambiar el mundo por ti, para ti. Crecer es conocer la impotencia de ver alejarse los sueños, de descubrirse débil y no un guerrero.

Éste día cumplí 28 años, y apenas llevó 40 estampitas en el álbum de la vida. Me falta mucho y se me agota la vida.

jueves, 15 de abril de 2010

Previo a realizar un sueño (Up and Coming Tour)


Hay imposibles que de repente se vuelven realidad. Sueños que de un día a otro se cristalizan. Así acaba de pasarme, o eso parece, porque la verdad todavía no me la creo. El caso es que si hace un mes alguien me hubiera dicho que hoy tendría un boleto para un concierto de Paul McCartney lo hubiera tirado de loco, y, pues que creen, que sí lo tengo.

Primero por la influencia de mi papá, y después por propia convicción, crecí escuchando a The Beatles. Más allá de su música, ideología, películas o carga cultural que el cuarteto de Liverpool trae consigo, aprendí a ver la Beatlemanía como un estilo de vida, como un mito emblemático que la historia de la humanidad se había encargado de crear. Sin embargo, crecí medio resignado a nunca escuchar alguna de sus endémicas melodías en vivo. Cuando hace poco, Paul McCartney (uno de los dos Beatles que aun viven) anunció que realizaría su última gira mundial y en ella no aparecía México, un pequeño sentimiento de frustración se apoderó de mi.

Entonces ocurrió el milagro. En plena semana santa un periódico publicó que McCartney visitaría México a finales de mayo, como parte de su gira ‘Up and Coming’. De inmediato el tema inundó Twitter y otras redes sociales. Días después Ocesa confirmaría la noticia y anunciaría las fechas de venta de boletos y del concierto mismo. Precisamente ayer comenzó la preventa. En un hecho sin precedente, los boletos se agotaron en menos de una hora, lo que se dice, es un récord en México.

No sé si fue la buena suerte, un milagro, o que el destino se empecina en guiarme hasta lo que de seguro, será una de las noches más memorables de mi existencia, pero alcancé a conseguir boletos. Quizá no sean los más caros o los mejor ubicados, pero demonios, ¡¡¡son para ver a un ex-Beatle!!! Llevó un día escuchando que “Fulanito” no encontró boletos o que “Sutanito” está desesperado porque se habrá otra fecha, y yo, bendito sea el cielo, tendré la oportunidad de escuchar en vivo esas canciones que con su ritmo, han hecho latir el corazón de diversas generaciones en el mundo entero.

Mi papá nunca pudo ver a Paul McCartney en vida. El próximo 27 de mayo a las 21:00 horas en parte cumpliré el sueño de ambos. A ciencia cierta no sé qué sentiré al escuchar ‘Let it be’, ‘Yester
day’ o ‘A day in the life’ en concierto, sólo sé que será inolvidable, fastuoso, épico… y muy Beatle.

domingo, 11 de abril de 2010

De paseo por Orión


Ayer me di cuenta de lo pequeño que son los humanos. Una insignificancia ante la enormidad del universo. Debería bastarles con transitar, durante unos minutos, por las calles de cualquier ciudad en medio de la noche, para sentirse una pequeña partícula que, sin embargo, piensa, tiene libertad de movimiento y capacidad de creación. Si ya el mundo de por si es inmenso, ¿cómo pueden tan siquiera soñar con imaginar al menos una parte del universo y sus latitudes infinitas?

Están perdidos en medio de un gigantesco edén. Basta mirar al cielo y perderse en su
azul marino para ser testigos de uno de tantos milagros que nos rodean. Respirar, amar, el crecimiento de un árbol, la lluvia que moja la tierra. Todo forma parte de una estremecedora realidad por sí misma impactante. Entonces, si todo es tan mágico y cargado de energía ¿por qué deciden terminar con tanto brillo? ¿por qué siendo tan pequeños hacen tanto daño? Pobres hombres, llevan siglos perdidos en una oscuridad imaginada por ellos mismos. Añorando placeres, buscando dioses falsos y pruebas de su existencia. ¿Para qué buscar vida en otros planetas cuando ni siquiera pueden terminar de comprenderse y tolerarse entre ellos?

Dudo que estos seres inteligentes perciban que su mundo esta muriendo lentamente. Quizá mi visión, desde acá arriba es diferente. Tal vez, al no tener un corazón humano no entiendo del todo la maldad ¿o será ignorancia? No pertenezco a la humanidad, y esa probablemente sea la diferencia. Sólo soy una estrella que observa la decadencia de tú mundo.

jueves, 8 de abril de 2010

Coyáme


De nuevo hablaré de refrescos. Si hace unas semanas dediqué una entrada de éste blog a la Coca Cola de cereza, hoy lo haré de otra bebida refrescante, igual o hasta más exótica: el Coyáme. No es fácil conseguirla, de hecho, la información sobre ella en internet es prácticamente inexistente. Para tenerla hay que viajar hasta su zona de origen, el pueblo de Catemaco (famoso por sus brujos), en la región de Los Tuxtlas, en el estado de Veracruz. Por lo tanto no hay de otra, para tenerla hay que hacer el viaje hasta allá.

Varias veces tuve la oportunidad de visitar su fábrica, ubicada en el kilometro 592 de la carretera Costera del Golfo. Hacerlo es toda una aventura. Para empezar, la pequeña refresquera está ubicada en medio de la selva tropical, a un costado de la emblemática Laguna de Catemaco. Es en un paisaje así en dónde se elabora el delicioso Coyáme. A penas llega cualquier visitante, los visitantes se desviven por mostrarle sus humildes pero higiénicas instalaciones en las que literalmente ‘se hace de todo’. En una zona se imprimen las botellas de plástico y vidrio con serigrafía; en otra, el área de lavado y llenado, seguidas de la zona de empaque. Todo funcionando en perfecta sincronía. Sin embargo, lo mejor está al fondo, en un cuarto cuyo interior sólo posee un pequeño cuadro en medio del piso, cerrado con una tapa de plástico. Ahí es el pozo, y desde que uno de los encargados lo destapa un olor mineral invade el aire. Si uno se acerca lo suficiente, la fuerza del agua manantial y los gases que la componen llega de nuestra nariz al cerebro en segundos, evocando el famoso ‘tehuacanazo’, famoso método empleado por la justicia mexicana para obtener información confidencial.

Quizá lo anterior sea lo que le da su sabor tan especial al Coyáme. Nace de un manantial de agua mineral y ahí mismo es procesada y transformada en un refresco de diversos sabores. Disponible en envase de vidrio y en botellas de plástico de 600 ml. y de dos litros, sólo se comercializa en Catemaco y los pueblos aledaños. Ignoro su antigüedad pero desde hace años existe. Hoy en día, visitar esta zona del país y no tomarme un Coyáme bien frio es casi un sacrilegio.

Éste año no he podido viajar a Catemaco, pero el resto de mi familia sí. No dejé de pedirles que me trajeran toda la cantidad de Coyámes posibles, y para mi felicidad, así lo hicieron. Justo ahora soy el feliz propietario de varias botellitas. La verdad es que no quisiera acabármelas, aunque tomarme un Coyáme, es recibir de golpe decenas de recuerdos de aquella tierra que amo con todo mi corazón. Sólo he repartido algunos entre mis amigos, todos opinaron que es delicioso.

Si algún día se cruzan con un Coyáme, no dejen de probarlo, sé lo que les digo.



El autor de éste blog, con su pintoresca familia, en una de sus últimos viajes a la fábrica de Coyáme.

domingo, 4 de abril de 2010

Where The Wild Things Are



te quiero tanto que te comería

Seré sincero, en estos momentos tengo el corazón hecho un guiñapo y no tengo para cuando curarlo. Que yo recuerde, es la segunda vez que al salir del cine termino así, la primera vez fue con Wall-E, ahora es con ‘Donde Viven los Monstruos’, película basada en el cuento infantil del mismo nombre, escrito por Maurice Sendak.



Hace un mes lo leí preguntándome que tan fiel sería una historia a la otra y sobre todo, como de una primicia tan sencilla (unas 20 hojas) podía desarrollarse algo tan complejo como una película. Tras esperar varios meses de espera, por fin llegó a México ‘Donde Viven los Monstruos’, y ya la considero una de las películas más hermosas que he visto en mi vida, capaz de llevarme de la alegría al llanto de una escena a otra. Cuando una historia logra arrancarnos suspiros y lágrimas es que nos tocó el corazón; en éste caso me lo sacudió hasta dejarlo sin razón.


Max es un niño incomprendido por un mundo en el que no encuentra su lugar. Una noche decide ponerse su disfraz de lobo y hacer travesuras, saca de quicio a su mamá y tras recibir un fuerte regaño, sale corriendo hasta el muelle, en donde escapa en un barquito con rumbo indefinido. Así llega a una isla habitada por temibles monstruos, los cuales intentan comerse a Max hasta que éste los detiene diciéndoles que él es un rey con poderes. Confundidos, los Monstruos lo nombran su Rey, comenzando así una aventura aleccionadora en la que una y otra vez se cruzan las fronteras de la inocencia y la madurez. Cada uno de los Monstruos representa un sentimiento humano y en cierta forma, una paradoja sobre las diferentes formas en las que nos relacionamos con los demás. Como dice el Spike Jonze, director de la cinta, esta es una película sobre la infancia y la confusión y la soledad que sentimos a esa edad.

Para muchos ‘Donde Viven los Monstruos’ es un tanto obscura y hasta cruel, sin embargo derrama ternura y amor en cada dialogo, en cada cuadro. La esperanza y la eterna búsqueda de la felicidad, la necesidad de sentirse parte de un grupo, la desintegración familiar, los celos, el amor, la amistad… todo contado desde el punto de vista de un niño y sus monstruos. Me resultó imposible escapar de tal combo sentimental. Debo confesar que varias veces me sorprendí llorando durante la proyección de la película, no es para menos, todos alguna vez hemos luchado contra un mundo en el que no podemos controlar lo que sucede, nadie puede escapar a las peleas y a la ruptura de alguna relación, alguna vez nos hemos sentido solos y buscamos escapar de ella de cualquier manera.



‘Donde Viven los Monstruos’ además está filmada con maestría e inteligencia. Los efectos necesarios son espectaculares pero justos, los monstruos imponen pero a la vez dan ganas de abrazarlos; eso sin mencionar los paisajes y tomas llenos de arte. Una obra fílmica así de completa merece celebrarse, verse una y otra vez, analizar las decenas de interpretaciones que guarda y disfrutarla, pues pocas películas son capaces de tatuarse en nuestras emociones. Lamentablemente sólo se ha estrenado con 20 copias en México, por lo que recomiendo que acudan a verla cuanto antes… no saldrán indiferentes del cine, se los garantizo.


De ser Max volvería una y otra vez a esa isla en donde a pesar del salvajismo todo es amor; ahí, donde jugar y trabajar unidos es sinónimo de alegría; ahí, dónde un abrazo dice más que mil palabras y donde los problemas se solucionan con cariño y aceptación; ahí, donde puedo ser un Rey o un monstruo; ahí, dónde viven los monstruos.

sábado, 3 de abril de 2010

Las horas ociosas

Sábado de Gloria, poco antes de las 3 de la tarde. El autor de éste blog escucha un programa de radio sobre viajes e intenta escribir un post en su blog acerca de nada. Sucede que al contrario de TODA mi familia, por cuestiones laborales no salí de vacaciones y llevo toda la semana abandonado en casa. Seré honesto, miro a mi alrededor y cada rincón de mi hogar está sucio y empolvado, del auto ya ni hablamos. Se supone que hoy (lo fui posponiendo del lunes al martes, del martes al miércoles, y así sucesivamente) sería mi día dedicado a darle una barrida, sacudida y hasta trapeada a mi casa, pero las horas se me fueron pasando en nada y hasta éste momento, sólo he podido lavar los trastes.

Lo curioso es que estoy despierto desde las nueve de la mañana y según yo, me daría tiempo para todo. Error. La mañana se marchó entre leer un libro, ver una película de Pedrito Fernández, pasear al perro, bañarme y pensar en nada. Ahora que el día está medio nublado, creo que ya no haré nada pues, seamos honestos, aunque me quedé en la ciudad estoy en la ‘vacación’ y sería un pecado cansarme en labores hogareñas.

Y así pasa mi ‘sábado santo’, entre horas ociosas y una pequeña molestia moral por no tener mi hábitat como un ‘chiquero’. Da igual, creo que ya no haré nada. Pediré disculpas cuando el resto de los habitantes de mi casa regresen y encuentren todo en estado deplorable y me excusaré con el siguiente argumento: Si me hubiera ido con ustedes, al regresar todo estaría exactamente igual, y de seguro, no hubieran hecho tanto drama.

En lo que escribí está entrada pude haber barrido… pero en ‘Sábado de Gloria’ es mucho pedir.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Tristezas de mi vida


Entre el fastidio de saberme acorralado
por la monotonía congelada,
sin quererlo, sin pensarlo,
hoy di vuelta en la calle del recuerdo.

Encontré ruinas, abandono y soledad.
Sin más cobijo que el de mis nostalgias,
Hallé mis anhelos y susurros rotos.

Años perdidos, tristezas de mi vida.
En esta desolación de mi abandono,
busco y busco
sin encontrar sobreviviente alguno

Cuesta caminar, mirar hacia atrás,
duele quedarse quieto.

Tú no me ves,
el pasado regresa, es un perro salvaje.
Soy presa frágil, llena de miedo.
Dejo que me hieran, que me coman.
Tú, no me ves...

Rodeado de oscuridad,
voy desnudo buscando una pequeña luz,
algún resquicio en donde pueda colarse
un rayo de esperanza.

Este día me acorde de ti.
Sigo hundido en este lamento de soledad…
el resto lo sabes corazón.


Gabriel Revelo
Septiembre 2004

domingo, 28 de marzo de 2010

Salió peor el remedio que la enfermeda'

Lo bonito de los dichos es que están cargados de harta sabiduría, y acabo de comprobarlo. Se dice que ‘salió peor el remedio que la enfermedad’ o ‘salió más caro el caldo que las albóndigas’, cuando la solución de algún problema trae consigo más implicaciones que el mismo problema en sí. Pues bien, en estos momentos cualquiera de los dos dichos me han puesto a pensar y me colocaron en la disyuntiva que a continuación narraré.

Hay tienen que el autor de éste blog, osea el Gabriel Revelo, tiene desde el viernes en la noche una pequeña gripa. Al principio no quise tomar ningún medicamento pues, uno nunca sabe y qué tal si era influenza H1N1. Cuando comprobé que mis síntomas están medio chafas y que mi gripas es común, corriente y hasta debilucha, decidí tomar algún medicamento para quedar bien suave y erradicar al incipiente virus de una vez por todas. Las poquísimas veces que me enfermo de gripa, generalmente tomo un par de capsulas Tabcin Active moradas y con eso ya la hice. Pues bien, acabo de regresar de la farmacia y cometí el error (o precaución, como ustedes quieran verlo)de leer las indicaciones al reverso de la cajita. Decía lo siguiente:

Reacciones secundarias: Somnolencia, náusea, vómito, rash cutáneo, palpitaciones, nerviosismo, dificultad para orinar, sequedad de boca, elevación de la presión arterial, ansiedad. Este producto contiene el colorante Azul No.1, que puede producir reacciones alérgicas.

Y entonces pensé ‘no manches, nomás tengo mocos y estornudo de vez en cuando, ¿qué tal si por quererme quitar estas molestias minúsculas termino más jodido?’. No se compara en nada un resfriado con adquirir de pronto los síntomas de un viejito en fase terminal. ¿Qué tipo de medicina es esta? ¡No pues a todo dar, me la tomo y corro el riesgo de acabar en urgencias! Y lo peor, podría darme ‘rash cutáneo' (sepa la madre qué es, pero se escucha doloroso)… ahora pienso si tomarme o no las dichosas capsulas, arriesgándome así a contraer malestares mortales, pero eso sí, curado de la gripa. Vomito, traigo la presión alta y casi me da una taquicardia, pero paró el escurrimiento nasal.

Da igual, tomaré los Tabcine por mera curiosidad, espero no morír.